Investigación sobre consumo del “pez rata”: Comiendo Pangasius de aguas contaminadas

miércoles 25 de octubre 2017
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Consejo para la Transparencia obliga al ISP a entregar análisis sobre presencia de cadmio, arsénico, plomo y mercurio en pescado que se vende en supermercados de Chile y se distribuye en raciones de la Junaeb.

El viernes 20 de octubre venció el plazo para que el Instituto de Salud Pública (ISP) entregara a la Corporación Privada para el Desarrollo de Aysén (Codesa) copia de los análisis y resultados sanitarios realizados en Chile durante 2016 y 2017 a muestras de la especie pangasius, conocida popularmente como “pez rata”.

La resolución, adoptada por el Consejo para la Transparencia (CPLT) el 15 de septiembre y notificada el 26 del mismo mes, conmina al organismo a recopilar la información entre las 15 seremis de Salud.

La acción deriva de una solicitud realizada en junio por el presidente de Codesa, Patricio Segura, donde se requieren “los análisis, estudios, informes y todo antecedente relacionado con los componentes y/o situación sanitaria del pescado pangasius, de origen extranjero. Y si existen antecedentes de intoxicación por su consumo, desde el año 2010 a la fecha”. Esto, en el marco de una investigación periodística sobre el volumen de esta especie que consumen los niños atendidos por la Junaeb, particularmente en la región de Aysén.

En su respuesta, el ISP comunicó que “entre 2010 a 2015 no se recibieron muestras como parte de los Programas de Vigilancia de Alimentos que efectúa el Minsal con participación analítica del ISP”, agregando que “entre 2016 y 2017 se han recibido 13 muestras de pescado pangasius para análisis de metales (cadmio, arsénico, plomo, mercurio) y una muestra para análisis exploratorio de dioxinas según método Calux”.

Según el organismo, “todos los resultados han sido inferiores a los límites establecidos en el Reglamento Sanitario de los Alimentos para estos elementos y compuestos, por lo que pueden considerarse aptos para el consumo, sin presentar riesgos para la salud de la población”. Sin embargo, no entregó copia de estos resultados. Ante esta situación, el dirigente presentó un amparo.  En su primera respuesta al Consejo, el ISP señaló que “no puede entregar la información por cuanto los dueños serían las Seremis de Salud, y que por lo tanto, el reclamante debiera solicitar esta información directamente” a ellas. 

En su resolución, el CPLT fundamenta que “tratándose de información que obra en poder del órgano reclamado, respecto de la cual no se ha alegado causal de reserva, este Consejo procederá a acoger el amparo, ordenando la entrega de la información”.  A pesar de habérsele solicitado sus descargos mediante oficio del 16 de agosto, el organismo no entregó una respuesta ante lo cual se comunicó al director del ISP que tal situación corresponde a “una falta a la debida colaboración que debe existir por parte de los órganos de la Administración del Estado, en los términos dispuestos en el artículo 34 de la Ley de Transparencia”.

Producto de no haberse recibido aún los antecedentes, la situación quedó en manos de la Unidad de Seguimientos Sumarios del Consejo.

El pangasius de la Junaeb

Esta anómala situación se suma a la ausencia de información en la Junaeb sobre cuánto volumen de pangasius consumen los niños que atiende la institución. A partir de otra solicitud de antecedentes realizada en abril de este año, el organismo respondió sin el detalle requerido por no contar con ellos. La licitación que rige hoy el servicio de alimentación estudiantil público en la región de Aysén establece que “el prestador debe entregar pescado al menos 4 veces por mes, con un gramaje promedio de 70 gramos por porción, considerando una vez obligatoriamente atún y una vez filete (fresco o congelado), donde algunos prestadores incluyen el pangasius. Respecto de las dos frecuencias restantes, puede ser de cualquier variedad, entre las que destaca jurel, atún, merluza, salmón u otro. Señalar que no es posible entregar totales (kilos) del tipo de pescado solicitado. Por tanto, se adjunta cuadro correspondiente al total de pescado entregado en forma anual en la región desagregado por comunas” fue parte de la respuesta de la Junaeb.

Ante esto, Segura expresó en una columna que “si los servicios públicos no cuentan y/o no generan tales antecedentes (por ejemplo, el detalle de cómo se están alimentando los hijos de las familias más vulnerables de una región), la intención queda en letra muerta”.

El pangasius está altamente cuestionado por las condiciones sanitarias en que se cultiva. En el vietnamita río Mekong, donde confluyen las aguas servidas de las miles de viviendas instaladas a lo largo de sus bordes y las de las industrias que vierten directamente en él sus riles. Tanto así, que el panga es conocido internacionalmente como “pez rata”.

Carrefour lo eliminó de su stock en España, Bélgica y Francia. Y dos mil colegios hispanos lo retiraron de la dieta infantil, la Consejería de Educación del gobierno de Aragón recomendó una medida similar a todos sus establecimientos y la Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos envió en febrero de 2017 una carta a los ministros de Salud y Educación para que “se prohíba, de forma urgente, el uso en los comedores escolares de toda España del panga, la tilapia y cualquier otro pescado similar en cuanto al modo de producción empleado con estos”.

 

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Comentario

s paz md

Sería también recomendable conocer el nivel de radioactividad de los peces de alta mar, como el atún, fresco y enlatado, dado rl desastre de Fukushima que continúa contaminando el Pacífico, especialmente norte, asociado a cáncer tiroídeo en los niños.

viernes 27 de octubre 2017 a las 09:18
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