Muere a los 81 años destacado actor Federico Luppi

viernes 20 de octubre 2017
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El artista argentino, que protagonizó destacados filmes como Plata Dulce, Un Lugar en el Mundo y la cinta chilena Machuca, estuvo luchando con varios problemas de salud, derivados de un fuerte golpe en la cabeza que sufrió en abril pasado.

Una caída en abril pasado, cuando se encontraba trabajando, aceleró el fin de uno de los actores más destacados del cine y el teatro de Argentina, Federico Luppi, quien falleció a los 81 en la Clínica Favaloro de Buenos Aires.

“La contusión en la cabeza le produjo un coágulo cerebral, lo que complicó aún más su salud, que ya había sido internado en marzo por una retención de líquido severa. Estaba por iniciar una gira teatral con Las últimas lunas dirigida por su mujer Susana Hornos, una obra tierna, lúcida y sencilla sobre la vejez”, publicó el diario La Nación.

Luppi, quien trabajó en el filme chileno Machuca, protagonizó incontables éxitos desde Los pasos perdidos (2001), El laberinto del fauno (2006), Lisboa (1999), Un lugar en el mundo (1992), Martín Hache (1995), Lugares Comunes (2002), Cuestión de principios (2009) y la emblemática Plata dulce (1882), entre muchas otras.

Nacido en Buenos Aires un 23 de febrero de 1936, debutó en cine con Pajarito Gómez en 1965 y luego participó de más de 100 títulos, entre los que contó tanto piezas teatrales como films de todo tipo: drama, comedia, thriller y suspenso. Su consagración llegó con El romance del Aniceto y la Francisca del afamado director Leonardo Favio. Además, fue uno de los actores predilectos del prestigioso director Adolfo Aristarain, para quién la solidez de su presencia hacía que ésta fuera la columna vertebral de muchas de las películas que protagonizaba.

“Ante la pregunta recurrente de la prensa sobre cuándo habría de jubilarse, Luppi respondía ‘Nunca’. Sólo en un reportaje para la revista de cine Encadenados, había dicho: ‘No soy amigo de los balances. Los balances son un momento para hacer falsas promesas. Hice cosas buenas, cosas regulares, cosas malas, meteduras de pata, ¡qué sé yo! Lo que se hizo, se hizo como se pudo y no hay más responsables que uno mismo. Me siento feliz de estar vivo a esta edad, de haber pasado tantas cosas en la Argentina y todavía poder contarlo. Y me gustaría, sí, en términos un poco fantásticos, descender lentamente por el lado oscuro de la luna, pero con dignidad’, señala La Nación.

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