Militares retirados se toman ministerio de Defensa

lunes 12 de marzo 2018
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El nuevo subsecretario de Defensa, vicealmirante (r) Cristián de la Maza, procedió hoy a formalizar los nombramientos de los nuevos jefes de división de esa importante instancia del ministerio de Defensa.

Los nuevos jefes son encabezados por el contraalmirante (r) Abel Weber, quien ahora dirige la muy estratégica y clave división de Planes y Políticas, en tanto que el embajador Luis Palma es el nuevo jefe de la división de Relaciones Internacionales.

En la jefatura de la división de Evaluación de Proyectos fue nombrado el general de aviación (r) Manuel Quiñones, en tanto que la división de Industria y Tecnología quedó a cargo del general de Ejército (r) Óscar Bustos.

De esta forma la subsecretaría de Defensa, que es la instancia encargada de la elaboración de planes y políticas y, en consecuencia, la que acompaña más estrechamente las labores y responsabilidades del ministro de Defensa, ha quedado dominada por personeros que provienen del mundo militar.

Lo anterior no es un dato menor, especialmente si se considera que el nuevo encargado de la cartera de defensa, el ex senador Alberto Espina, no registra mayor experiencia o bagaje en materias relacionadas con la defensa o las fuerzas armadas.

La marcada presencia de ex militares ha sido un duro golpe, dado que muchos observadores, en ambas veredas de la calle política, esperaban que el presidente Sebastián Piñera privilegiase esta vez una mayor presencia y control civil.

Ello especialmente después de la controvertida gestión del ex comandante en jefe del Ejército,  general (r) Óscar Izurieta, quien aceptó el cargo de subsecretario de Defensa cuando aún estaba en servicio.

Como subsecretario, Izurieta priorizó las demandas de las instituciones castrenses por más equipamiento y recursos financieros, sin que ellas necesariamente respondiesen a la necesidades del país y las condiciones de su entorno vecinal.

La máxima expresión fue la inclinación de Izurieta a privilegiar los intereses corporativos de las FFAA tuvo lugar en el 2012, cuando el entonces ministro de Defensa, Andrés Allamand, presentó una Estrategia Nacional de Seguridad y Defensa.

La primera presentación del documento, que pretendía guiar los plantes de desarrollo y equipamiento de las FFAA durante los 12 siguientes años, tuvo una recepción muy crítica, que forzó al Presidente Piñera a ordenar una revisión inmediata y una nueva presentación.

Ambas versiones de la Estrategia, que fueron elaboradas bajo la dirección de Izurieta, tenían como elemento central una larga lista de compras de material bélico para las tres ramas, la que estaba acompañada de un abanico de argumentaciones geopolíticas orientadas a justificar los planes de compras.

La segunda versión, presentada apenas semanas después de la primera, no tuvo mejor recepción, para bochorno de Allamand y Piñera. Este último optó por enviarla al Congreso, para que fuera revisada en el marco de los estudios para reemplazar la Ley Reservada del Cobre con un nuevo mecanismo de financiamiento. El documento duerme hoy en los archivos del Congreso.

Mientras, la acrecentada presencia de ex militares, ocupando puestos que deberían ser para civiles, va contra la lógica que guió la Ley de Modernización del Ministerio de Defensa puesta en vigencia en el 2010, que era empoderar el control civil de la función Defensa y las FFAA.

 

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Comentario

Fernando Thauby García

Efectivamente la propuesta de una Estrategia de Seguridad y defensa por parte de Allamand / Izurieta quedó durmiendo en el Congreso. parece razonable preguntarse por que siguió en esa condición durante los cuatro años del gobierno de Bachelet y la responsabilidad directa de Marcos Robledo. Aprovechando el empoderamiento civil se podría haber presentado algo equilibrado y mejor. ¿Faltó tiempo?

miércoles 14 de marzo 2018 a las 00:35
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