Daniella Cicardini: El salto “chino” de las mujeres del mundo

jueves 8 de marzo 2018
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Qué pasaría si las mujeres del mundo pudiésemos organizarnos y unirnos en un gran “salto” simultáneo para cambiar por fin el eje de rotación de la tierra en materia de igualdad de género.

Por Daniella Cicardini Milla, diputada

 “Si todos los chinos saltaran a la vez, alterarían el eje de rotación de la Tierra”. Seguramente todos hemos escuchado o leído más de alguna vez esta afirmación.

Más allá del mito o sustento de esta idea en la física real, no pude dejar de acordarme de ella al conocer la convocatoria de organizaciones feministas y algunos sindicatos en España que hicieron un llamado a una huelga general de mujeres por 24 horas para este 8 de marzo, en el marco de la conmemoración del Día Internacional de la Mujer.

El objetivo de la paralización, acompañada de manifestaciones en diversas ciudades, es hacer sentir el peso real y central de la contribución femenina en lo económico y en el funcionamiento general de la sociedad española, como una señal de rebeldía y denuncia ante la discriminación, abuso y desigualdades de género.

Independiente de la respuesta a este llamado me puse a pensar en qué efecto tendría un movimiento similar a nivel planetario; o qué pasaría si las mujeres del mundo pudiésemos organizarnos y unirnos en un gran “salto” simultáneo para cambiar por fin el eje de rotación de la tierra en materia de igualdad de género.

Después de todo representamos cerca de la mitad de la población a nivel mundial, (cerca de 3 veces la población total de China) y en Chile somos mayoría (51,1% de la población según el Censo de 2017), pero seguimos siendo tratadas como minoría, como interdictas o “ciudadanas de segunda clase”, como decían Los Prisioneros.

Más de 160 años han pasado desde las manifestaciones de trabajadoras textiles de Nueva York que un 8 de marzo de 1857 salieron a exigir mejoras en sus condiciones laborales, y que terminaron con la muerte de más de un centenar de ellas como víctimas de la represión.

En pleno siglo 21 seguimos marchando por intentar ser consideradas como seres humanos con los mismos derechos y dignidad que los hombres.

Todavía tenemos que salir a las calles para gritar “Ni Una Menos”, o para exigir  que no se nos siga matando ni violentando, y a no seguir siendo víctimas del machismo.

Todavía, como en el chiste de “Bombo” Fica, pero en circunstancias nada de graciosas sino dramáticas, el peso de la prueba sigue recayendo en las mujeres víctimas de esos abusos que logran sobrevivir e intentan encontrar algo de justicia.

Aún hoy seguimos siendo humilladas y acosadas en espacios laborales y públicos, en una realidad que viven por igual desde las más famosas estrellas de Hollywood a la más sencilla trabajadora o estudiante en cualquiera de las calles de la India, Europa o Chile.

Sin duda ha habido avances y en especial una mayor conciencia frente al tema. En especial quisiera valorar el gran impulso liderado en nuestro país por el gobierno de la única mujer y presidenta en la historia de nuestro país, Michelle Bachelet.

Gracias a su agenda de equidad de género hoy contamos con un ministerio de la Mujer, y logramos incorporar en la reforma al binominal un porcentaje garantizado de candidatas al Congreso, lo que permitió que la representación femenina aumente de un 15 a cerca de un 23 % en ambas cámaras.

A ello se suma el hito que representa la aprobación del aborto en 3 causales en donde fuimos capaces de colocar en el centro de la discusión a la mujer, su conciencia y su libertad.

Y así como imagino que hoy a nadie se le ocurría quitar el ejercicio de un derecho conquistado como el del voto femenino, asimismo espero que el nuevo gobierno cumpla con lo aprobado y legislado y respete la voluntad de la amplia mayoría del país y la difícil decisión de las mujeres que se enfrenten a las circunstancias que contempla esta ley.

De esa convicción, de no retroceder y defender lo logrado, y de apurar el avance de otra treintena de proyectos en beneficio de la Mujer estancados en el Congreso, surgió la iniciativa de un grupo amplio de diputadas que conformamos recientemente la “Bancada Feminista Julieta Kirkwood”.

Porque creemos en la Sororidad, en esa alianza  entre mujeres para alcanzar la igualdad, y en lo que señaló en un destacado discurso la escritora Isabel Allende, cuando dijo que “las mujeres trabajando juntas, vinculadas entre sí, informadas y educadas, pueden traer paz y prosperidad a este planeta sin esperanzas”.

Pero No, este No es un llamado en contra de lo los hombres. Lo aclaro antes de que se me tilde de “Feminazi”, o se encrespen los brigadistas del machismo de las redes sociales, o se irrite la delicada piel de algunos que se sienten profundamente ofendidos y atacados por una rutina de chistes de verano, – pero minimizan la violencia, la cosificación y los abusos cotidianos que la mujer ha sufrido por generaciones.

Somos muchas las que también compartimos firmemente lo expresado por otra mujer, la actriz Emma Watson, cuando en un mensaje en Naciones Unidas se preguntó: “¿Cómo podemos cambiar el mundo si sólo la mitad de éste se siente invitado o bienvenido a participar en la conversación? Hombres…la igualdad de género también es su problema”.

En el contexto de este nuevo Día Internacional de la Mujer me hago eco y reitero esa invitación a las mujeres y hombres de nuestro país.

Ya que a pesar de saber del rol y aporte de la mujer y de la fortaleza de la unidad de las mujeres, y a diferencia de los dudosos resultados de la teoría del salto de los chinos, estoy segura de que sí podemos remecer y cambiar la órbita de la relación entre hombres y mujeres en el mundo hacía una de respeto y equidad, pero en un salto que debe y tiene que ser dado en conjunto entre hombres y mujeres.

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