Elecciones en España: el debate que soñé dos veces

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SaezComo todo el mundo sabe, en España no se pudo formar gobierno tras la sentencia dictada por las urnas el pasado 20 de diciembre. Por ese motivo se convocaron nuevas elecciones, que se celebrarán el día 26 de este mismo mes.

Domingo Sanz, licenciado en Ciencias Políticas (Universidad Complutense de Madrid)

El lunes 13 tuvo lugar el único debate electoral entre los cuatro líderes, Rajoy del PP, Sánchez del PSOE, Iglesias de UP y Rivera, de C’s. Era la primera vez en toda la historia, pues antes de la dictadura de Franco no había televisión, durante la dictadura no había debates y después de la dictadura se instaló un bipartidismo que oxidó las neuronas a todo el mundo, incluidos los políticos. Probablemente por ese motivo no acertaron a pactar.

Le cuento el debate tal como lo viví, que lo fue desde el deseo que alimenta los mejores sueños.

Comenzó el debate y el moderador Piqueras les preguntó si se podían comprometer a que después del 26J no hubiera que repetir por tercera vez las elecciones. Iglesias, el primero en hablar porque le había tocado, pidió perdón a todos los españoles porque ha comprendido que lo de proponer a Sánchez para presidente del Gobierno mientras el del PSOE estaba reunido con el Rey fue una falta de respeto hacia su único socio posible, al que necesitaba convencer, y que promete que no volverá a hacer tal cosa nunca más. Rivera, a continuación y sorprendido, pidió perdón a todos los españoles por no haber comprendido que se olvidó de sumar y que, con los números que había, estaba obligado a ceder algo más a izquierda o derecha para conseguir la mayoría en la investidura. Tras él, Sánchez pidió perdón a todos los españoles también por no saber contar, pero sobre todo por no haber sabido diferenciar la forma del fondo, que agradece las disculpas de Pablo pero asume que él mismo es igualmente responsable, porque debería haber aceptado su oferta para ser Presidente, se pusieran como se pusieran los de su partido y, que si no le dejaban, dimitiría en ese momento, creando una crisis interna de las de no levantar cabeza, pero que España era lo primero. A Rajoy, finalmente, no le quedó más remedio que pedir también perdón a todos los españoles, pues acababa de comprender lo tranquilo que podría estar en su Galicia natal, con la satisfacción de haber facilitado un gobierno gracias al sacrificio de retirarse a tiempo, entre aplausos de los suyos y de casi todos los demás.

No recuerdo absolutamente nada del resto de lo que debatieron.

Cuando desperté me dijeron que todo eso no había ocurrido, pero no me lo podía creer. ¿Cómo pudo pasar que Iglesias, que consigue siempre que todos los demás hablen de él o de lo que dice en cada momento, perdiera la ocasión de obligarlos a pedir perdón ante todos los españoles, pero consiguiendo el éxito incalculable de haber sido el primero en hacerlo aprovechando la casualidad de que le tocó empezar? Pablo, disculpa que te lo diga, pero creo que estás perdiendo reflejos y osadía.

Decepcionado con todos, me volví a dormir y entonces me ocurrió como una de esas veces en las que no podemos movernos, nos quedamos como atados a la cama aunque ya es casi la hora que levantarse y soñé que el debate aún no se había celebrado, que yo había escrito esto mismo antes y que uno de los cuatro, no me acuerdo quien, lo leyó en esta misma pantalla que usted está mirando, que le gustó la idea y que entonó el “mea culpa” ante millones de españoles por su parte de responsabilidad en el fracaso y la posterior convocatoria de nuevas elecciones. Pero lo hizo en la intervención final, la que cerraba el debate, para no dar tiempo a los demás a reaccionar y quedar así, solo él, como el mejor de la película.

Cuando me desperté de nuevo me volvieron a decir que eso tampoco había ocurrido y me enfade conmigo mismo. Me acababa de dar cuenta de que yo no era más listo que ninguno de ellos y de que, tratándose de política, soñar sirve de poco.

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