Carlos Soto, ex presidente del SIFUP: “Yo le dije a Piñera que entrara al Fútbol si quería ser Presidente”

lunes 26 de marzo 2018
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Durante 17 años como presidente del Sifup defendió los intereses de los futbolistas profesionales y se enfrentó a ocho timoneles de la ANFP. Organizó, además, el paro más largo que se recuerda en la historia del balompié nacional. Hoy revela los hitos más trascendentes de su labor sindical.

Por Andrés Ampuero

Carlos Soto ya no está rodeado de su directiva, ni de jugadores con sueldos impagos y problemas en sus contratos, tampoco debe atender solicitudes de apoyo de ex jugador en aprietos económicos, hoy en la soledad de su oficina sólo encuentras libros de Derecho. Ella se encuentra en pleno centro de Santiago, al lado de los tribunales, gracias a una compañera de Universidad que le facilitó el espacio. Desde ahí comienza a reinventarse como abogado y a superar su abrupta salida de la Presidencia del Sifup.

Como amargos y difíciles define los últimos días como líder de los futbolistas. Todo comenzó cuando la nueva Directiva, comandada por Gamadiel García le informó que producto de una auditoria le debía pedir explicaciones por dineros que no estaban acreditados. Fue un duro golpe y una pésima salida de un cargo que había ostentado por 17 años. “Estaba tranquilo, no había dolo. Sí un desorden administrativo, como fue acreditado con posterioridad”. Para Soto la situación tiene una explicación. Los últimos 2 años en el sindicato para él fueron caóticos, el 2015 terminaba sus estudios de Derecho y paralelamente cursaba una beca que había obtenido con una Universidad chilena e italiana. Se contactaba algunas horas del día con el equipo del sindicato y delegó, como le gusta trabajar, las gestiones administrativas. A la luz de los hechos, lo califica como un error. “Delegaba mucho, está bien confiar, pero no tanto. Además, el sindicato empezó a recibir recursos económicos por distintas vías y claramente se necesitó una administración más profesional”, asume Soto.

A los dos días de reventada la crisis empieza a sumar malas noticias. El Comité organizador de los II Juegos Suramericanos de la Juventud le pide la renuncia, ahí desarrollaba un trabajo de asesoría que lo tenía entusiasmado.

Pero lo que más lo complicó es el sufrimiento a la que sometió a su familia. “Mi papá se enfermó del corazón y lo tuvimos que operar, temo que mi situación lo afectó”. A raíz de las consecuencias laborales -familiares y con la distancia que te da el tiempo se tienta a sacar conclusiones sobre la idiosincrasia del chileno. “En Chile somos buenos para juzgar antes de tiempo. Un amigo me lo graficaba de la siguiente manera. Si plantas 100 árboles, no hace ruido, pero se cae uno, queda la grande”.

Orígenes sindicales

A fines de los 90 fue parte de la Directiva del Sifup que presidía el ex jugador Carlos Ramos y el ex entrenador de la UC, Mario Salas. Luego de una huelga de 1997 la relación de la Directiva con los dirigentes no quedó en buen pie y sufrieron duras consecuencias. Ramos sintió que había sido crucificado por los dirigentes y decidió no seguir liderando el Sifup, mientras para Mario Salas su lucha sindical implicó la salida de Colo Colo, lo que lo obligó a conseguir equipo en segunda división, en el club Santiago Morning. Por su parte Carlos Soto no tenía club, así que fue prácticamente empujado por sus compañeros para que tomara la responsabilidad.  Soto se enfrentó a una nueva y difícil experiencia de vida, ser el líder que representaría a sus colegas y desde ahí se percataría de la imagen que tenían los dirigentes de los futbolistas. Los antiguos sindicalistas veían a los jugadores como gente que solamente corrían detrás de una pelota, no había respeto por el profesional, menos por sus derechos laborales.

En sus 17 años al frente del Sifup vio pasar a ocho presidentes del Fútbol chileno, algo inédito y difícil que se repita nuevamente. De cada uno de ellos se formó una impresión. De Mario Mosquera lo recuerda que transmitía respeto, Harold Mayne-Nicholls lo cataloga de frío y distante, de Sergio Jadue no esperaba mucho, generaba ingresos y por eso le perdonaban todo. Mientras que a Reinaldo Sánchez lo califica de auténtico, coloquial, de la vieja escuela, sin computador, se manejaba como sus empresas de microbuseros. “Soy igual que ustedes nos decía, soy de pueblo”. Una vez incluso en medio de uno los tantos conflictos con la directiva de la ANFP teníamos que trasladarnos desde la sede hasta Pinto Durán, lo invitamos a que se viniera con nosotros en nuestro precario furgón, accedió y nos reímos todo el viaje de la escena”.

Huelga 2002

La Huelga del 2002 es una de las más largas que se tenga precedente en la lucha sindical del fútbol chileno, se prolongó cerca de un mes. “Duró mucho porque queríamos abordar y cerrar todos los temas que afligían a los jugadores. En conflictos anteriores no se había podido”, revela Soto. Además, confiesa que la idea de parar al fútbol se venía trabajando un año antes. A esa altura la situación era insostenible, los problemas financieros estaban matando a los clubes. Como una manera de buscar puentes de entendimiento se acercaron al entonces director del Instituto Nacional de Deportes en el gobierno de Ricardo Lagos, Arturo Salah, nadie mejor para construir caminos de entendimiento, pensó Soto. Se juntan con él y le solicitan que explique a los jugadores los cambios que se venían en el marco jurídico del fútbol chileno, donde se estudiaba transformar a los clubes de Corporaciones de Derecho Privado en Sociedades Anónimas Deportivas. Para sorpresa de Soto la invitación fue rechazada por Arturo Salah. “Nos explicó que su asistencia implicaría la oficialización de la postura del gobierno”. La sorpresiva negativa no lo dejó tranquilo y acudió a otro ministro del gabinete de Lagos, al secretario general de Gobierno, Heraldo Muñoz, quien aceptó la invitación y frente al Coto Sierra y Superman Vargas, entre otros, les expuso en detalle los cambios que se proyectaban en el fútbol chileno. Esa presentación y el atentado a las Torres Gemelas, que provocó que la atención social y mediática estuviera en otros temas, impidieron que la huelga se desarrollara el 2001.

Entonces se les ocurrió trabajar con algunas carencias que habían identificado en los futbolistas, la poca valoración e identificación con su profesión. Mediante charlas intentaron convencerlos del rol que tenían en el Fútbol y que tomaran conciencia de que eran los protagonistas de este deporte. El discurso que repetía la directiva del Sifup era simple y directo.

“¿Se puede jugar sin Tv y sin público?”

 La respuesta de los futbolistas era, “sí, se puede”.

“¿Pero se puede jugar sin futbolistas?”, “no se puede”, respondían.      

“Se hizo un trabajo de conciencia colectiva”, recalca con orgullo Soto.

Mientras tanto, luego de una dura negociación se llegaron a los acuerdos necesarios para levantar el Paro. Soto recuerda los inconvenientes más importantes que tuvieron que sortear. “La directiva de Reinando Sánchez tenía rechazo a la fiscalización que se venía con el nuevo marco jurídico, también les molestaba que llegaran profesionales a administrar los clubes y finalmente que arribara gente de posturas de Derecha a adueñarse de los equipos”.

Piñera compra Colo Colo

La relación de Carlos Soto con Sebastián Piñera tuvo momentos positivos y negativos mientras fue el líder del Sifup (nota al margen). Uno de ellos ocurrió cuando fue visitado por Piñera para hablar de propuestas en época de campaña.

Todo comenzó cuando Soto le pide a Piñera un minuto de confianza. Consciente que sólo tenía 60 segundos, se saca de su muñeca su reloj rojo, lo pone en la mesa y le revela la fórmula para que se convirtiera en el próximo presidente de Chile. En su relato le describe que la sociedad chilena se clasifica en tres tipos: la izquierda, la derecha y especialmente el centro. En el centro se encuentran los hinchas del fútbol, aquellos que les interesa su equipo y que están dispuestos en dejar de lado sus ideales políticos con tal de ver a su club ganando cada fin de semana y remata con la frase, “Sebastián, el fútbol es pan y circo”. Cuando le quedaban pocos segundos termina dándole la clave que le aseguraba, según Soto, el éxito para ser el siguiente presidente de Chile. “Debes comprarte Colo Colo”.  A pesar de que Soto sabía que Piñera era hincha de toda la vida de la UC.

Con el paso del tiempo Piñera compraría una cantidad importante de acciones de Colo Colo y de paso los relojes rojos se convertirían en una cábala en lo que sería el primer gobierno de Piñera.

Pasó el tiempo y Soto ya había olvidado la anécdota, hasta que tres años después se encuentra con Pedro Pablo Díaz, uno de los hombres del círculo de amigos cercanos de Piñera. Con el ex gerente de Coca Cola se conocían por el Colegio San Ignacio, donde ambos cursaron sus estudios.  Pedro Pablo Díaz invita a Carlos Soto a integrarse al grupo Tantauco, que por entonces aglutinaba a los adherentes de la Derecha. “Fuiste el único que dio en el blanco con la fórmula para ser Presidente, a pesar de todos los estudios que se hicieron” le recordó a Soto. Luego de una risa nerviosa, la invitación la rechazó, porque era incompatible con su labor en el mundo gremial.

ANÉCDOTAS SINDICALES

Manuel Pellegrini apoyó el Paro 2002

Mientras se empezaba a discutir el posible Paro en el Fútbol chileno el 2002, la directiva del Sifup decidió conversar el asunto con las autoridades de entonces, el primero fue con Arturo Salah, director del Instituto Nacional de Deportes. La cita fue en el aeropuerto, ya que iba a despedir a su amigo Manuel Pellegrini, de visita en el país.

En la charla el Sifup le hizo ver que el Paro era una posibilidad cierta, la respuesta de Salah estuvo llena de reparos, su preocupación era que se rompería con la institucionalidad y estatutos. Pellegrini pide la palabra y para sorpresa de Carlos Soto hace un comentario inesperado. “Tengo una pregunta, dijo Pellegrini ¿Los jugadores están contigo?

 La respuesta de Soto fue afirmativa. “Entonces dale con el Paro”, acotó Pellegrini.

La posición de los jugadores que brillaban en el extranjero también fue importante para el movimiento. Marcelo Salas ayudó a hacer conciencia de la unión que se necesitaba, incluso les insinuó que se ponía con apoyo en dinero, si era necesario. David Pizarro siempre estuvo con nosotros con todo. Mientras tanto, Iván Zamorano al comienzo dudo de la conveniencia de efectuar un Paro para el fútbol chileno, con el paso del tiempo se sumó a todo.

Piñera y el acuerdo incumplido

El país se encontraba en medio del desastre del Volcán Chaitén y el gremio organizó un partido para juntar dinero en ayuda de los habitantes de la zona. Participaron importantes estrellas del balompié:  Zamorano, Vidal, Caszely, entre otros. Soto temeroso que hubiera poco público se le ocurrió pedir apoyo económico para entregar la mayor cantidad de dinero a los damnificados y el nombre que se le vino a la mente fue Sebastián Piñera. Se contacto con su equipo y le ofreció que participara del evento a cambio que donara 8 millones para los damnificados. Así le darían el espacio para que la entrega de los recursos fuera en vivo, ya que TVN transmitía el espectáculo. Si bien nunca Piñera confirmó que donaría el monto, con la llamada asegurando la presencia se dio por hecho que el trato estaba sellado. Además, pidió 50 entradas para llegar con adherentes, los 100 mil pesos fueron pagadas por el equipo del actual mandatario.

Soto fue informado que Piñera ya estaba en el recinto y al enterarse respiró aliviado que se podría entregar un monto importante a Chaitén. Sin embargo, en medio del partido comienzan las dificultades. Primero le avisan que el equipo de Piñera está pidiendo un Palco y Soto molesto responde que si lo desean que lo paguen.

Al poco rato, ante la sorpresa de todos y en medio del partido ve entrar a la cancha a Sebastián Piñera reemplazando a un jugador. Sin autorización de nadie, saliéndose de todo protocolo, sin siquiera saludar y vestido hasta con la camiseta, que le había pasado el ex jugador y adherente de Piñera, Marcelo Zunino. Inmediatamente Soto le pide a Caszely que lo reemplace, no duró en cancha ni 30 segundos.  El compromiso hasta ese minuto no se había cumplido y Soto al finalizar el encuentro se acerca a Piñera y le pregunta: “Trajiste el cheque” y la respuesta de Piñera fue, “¿qué cheque? El lío finaliza con un acto de repudió del Sifup, devolviéndole públicamente los 100 mil pesos que había pagado por las entradas.

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