No olvidar el Alzheimer

viernes 25 de abril 2014
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saludHa sido declarada la epidemia del siglo XXI. Uno de cada cinco ancianos mayores de 80 años y un 6 % de personas que superan la barrera de los 65 la padecen; aunque los primeros síntomas pueden aparecer en torno a los 40 o 50 años de edad.

Noemi Portela Prol, Periodista*

No se trata de simples olvidos, la enfermedad de Alzheimer es una dolencia neurodegenerativa irreversible que termina por dejar sin recuerdos a aquellos que la sufren. Y abre las puertas a una nueva, y dura, realidad a sus familias, que han de aprender a vivir con unos recuerdos que desaparecerán tras la nebulosa mente del enfermo y que, sin embargo, para ellos permanecerán imborrables.

Más de 20 millones de personas sufren Alzheimer en el mundo, una dolencia que consiste en la destrucción progresiva de las células cerebrales y que produce la pérdida de facultades mentales como la memoria y elimina la identidad del individuo. La cifra, revelada por la OMS (Organización Mundial de la Salud), podría ser superior ya que hay un gran número de casos sin diagnóstico. Además el número de enfermos que sufren este tipo de demencia senil va en aumento con el paso de los años en sintonía con el constante aumento del envejecimiento de la población mundial y el incremento de la esperanza de vida. Por ello, se prevé que la cifra actual se duplique en 2025 e incluso se triplique en 2050.

Todavía no están claras las causas de esta enfermedad, aunque durante estos últimos años son numerosos los estudios que han tratado de dar con la respuesta y aseguran que a los factores genéticos se suman otros muchos. Detener esta enfermedad degenerativa es una utopía por el momento, aunque sí existen fármacos que pueden ralentizar su efecto, con una incidencia mayor en las primeras fases del Alzheimer por eso los expertos coinciden en señalar. La importancia de la detección precoz y en enfocar los estudios hacia ese fin.

La enfermedad, en la que se pueden distinguir tres fases, comienza por borrar de la mente del afectado pequeños actos cotidianos, considerados despistes, para poco a poco agravar su situación. Primero dejarán de identificar los objetos inanimados, después a sus seres queridos; quizás el peor momento por la dureza que supone asumir que para el enfermo todo el mundo es un extraño. Sus recuerdos más recientes desaparecen mientras los de su niñez persisten. Las personas con Alzheimer se muestran agitadas, violentas en algunos casos, aun cuando esto no era habitual en ellos y anula su capacidad de comunicación con los demás. Un largo proceso que dependiendo del enfermo puede durar entre cinco y 30 años, aunque su duración media se sitúa en torno a los quince años y afecta en especial a las mujeres, debido también a la mayor longevidad de estas.

El número de afectados por la enfermedad es, en realidad, mucho mayor ya que a los enfermos se les suman sus familias. Estas ven mermada su economía como consecuencia de los cuidados del paciente, un importe que, entre costes directos e indirectos, puede llegar a los 30 mil euros anuales por enfermo. Un coste alto si además se tienen en cuenta las escasas ayudas estatales que existen en la mayoría de países para este tipo de dolencia pero mínimo si se compara con el desgaste que esta enfermedad supone para sus cuidadores; habitualmente la hija del enfermo. La paulatina pérdida de autonomía del enfermo hasta la total ausencia de conciencia precisa de un cuidado que aumenta conforme este tipo de demencia senil avanza. “Al principio era su apoyo, le ayudaba, pero ahora es un cuidado de 24 horas porque no se le puede dejar solo ni un momento. Es duro ver cómo la enfermedad supera a mi padre. Cómo ya no me reconoce”, cuenta una cuidadora.

Decía Gabriel García Márquez: “la muerte no llega con la vejez, sino con el olvido”. Un olvido que se hace dueño y señor de la persona que sufre esta demencia, que borra recuerdos y a seres queridos por igual y obliga a estos últimos a enfrentarse a la difícil lucha diaria de la impotencia. Nunca la cercanía fue tan lejana.

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Comentarios (5)

WASHINGTON HERRERA

Es lo que nos espera a todos los seres humanos, después de haber recorrido un largo camino a través del tiempo. Este Art,nos lleva a recordar a todos que hemos tenido esta experiencia con nuestros seres querido, el deterioro senil de nuestros viejos nos han dejado marcado para siempre y la impotencia por no poder ayudarlos y quedan en los recuerdos los momentos pasados deseando el descanso para ellos de sus sufrimientos de todas sus dolencias.
La Medicina en su desarrollo, desde el siglo pasado a logrado significativos avances, que han permitido que el ser humano alcancen edades mas allá de la tercera edad, en que hoy pone en jaque a los estados por mantenerlos vivos, ya que cumplida su edad productiva se transforman en una carga para el estado y la familia.
Por la experiencia adquirida a través del tiempo, indico que los gobiernos futuros y el de hoy, tiene que contemplar políticas de protección en nuestro país con programas de atención para todos los que lleguen a la edad critica, que los centros geriátrico estén con los especialistas y los recursos tanto en los equipos y medicinas que se necesiten, para eso somos un país con recursos que deben ser racionalizado con inteligencia.
Hoy se debe actuar en todos los frentes y pido a los gobiernos presente y futuros deben preocuparse de los otros problemas que afectan a nuestra población, como es de la calidad del medio ambiente y la destrucción ecológica de nuestros habitas y que no están ajenos nuestros viejos de ahora, así tenemos la contaminación en los centros urbanos, en donde la proliferación de agentes contaminantes en suspensión no son tolerable para una población masiva, que decir la extinción del bosque nativo, la naturaleza no se puede renovar de un día para otro.
Estos son los temas que se deben poner de preferencia en la conciencia colectiva de nuestra población y no de aquellas que no dejan nada. Felicito al medio por su preocupación, especialmente por los viejos que no tienen los medios para enfrentar el final del camino y acojo lo que dijo Don G.G M.al llegar al final de la vida.

miércoles 30 de abril 2014 a las 00:43
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hernan

El Alzheimer es una enfermedad específica con depósitos determinados en ciertas zonas del cerebro. En Chile se llama ‘Alzheimer’ al conjunto de enfermedades y cambios degenerativos (por ejemplo vasculares) así como procesos naturales de la vejez que llevan al deterioro mental. Las neuronas envejecen y mueren como toda célula y no se reproducen. El diagnóstico correcto requeriría biopsia cerebral, que acá no se realiza. El deterioro mental senil, proceso normal, se da antes en las personas con menos cultura y ejercicio del cerebro. La educación y cultura podría entonces retrasarlo (no evitarlo).
Como las poblaciones de los países desarrollados disminuyen, y aumenta el sector senil de la población, es evidente que aumentarán los clasificados como ‘Alzheimer’ sin que ello signifique que aumente la enfermedad específica, que es hereditaria. Gravísimo problema social y económico para el futuro próximo, una carga cada vez más pesada para el sector productivo en disminución.

jueves 1 de mayo 2014 a las 15:50
2
hernan

Tendría que aumentar proporcionalmente la productividad del sector activo.
Se plantea el dilema ético de mantener artificialmente la vida de seres que ya han cruzado el umbral de la muerte biológica. La senilidad es un hecho anormal en los animales, propio de los seres humanos, animales domésticos. Nuestra sociedad, que no valora la sabiduría de los viejos, los arroja en casas de reposo y clínicas lo que es una muerte social, hasta su solitaria muerte biológica. Frecuentemente se preocupan los familiares (o instituciones supuestamente benéficas) de arrebatarles todos sus bienes, ya que están en la indefensión.

jueves 1 de mayo 2014 a las 16:13
3
Irmela Eckermann Ludwig

Y ¿cómo sería la situación si no se elevara la vida a dogma irrenunciable y en cambio nos familiarizáramos con el fin y el concepto de muerte no fuese un drama horroroso? Los creyentes son, en general, los más aferrados a la vida y le temen hasta la amargura y la rabia cuando la edad los enfrenta a su fin ¿porqué temen a la muerte que los llevará al cielo y la vida eterna junto a su Dios? Pienso que este es el resultado de las no tan santas Iglesias Cristianas, pero acepto, que el tema es tan duro como difícilmente reversible y el género humano deberá cargar con sus viejos a si sea un castigo.

sábado 31 de mayo 2014 a las 02:49
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Marcela

Pronto tendremos que empezar a pensar en el derecho a morir que nos asiste. Para qué prolongar la propia vida en este caso. Antes del completo olvido, cada afectado podría tomar esa decisión.

Hace 1 minuto
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