Justiniano en La Victoria

lunes 4 de septiembre 2017
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El creador de ‘Susy’ y ‘Caluga o Menta’ juega magistralmente con el cine y la fotografía durante todo el filme.

Por Felipe Nogués

Gonzalo Justiniano, con maestría y un estilo claramente influido por sus estudios en Francia, logra en su nuevo filme, “Cabros Huevones”, reconstruir la atmosfera de los 80 y situar al espectador en la población La Victoria y mostrarnos el clima que vivía ese lugar durante la dictadura militar.

Con imágenes de la época, muchas registradas por el mismo director en 1984, la película tiene una tensión permanente, la cual se agudiza con la presencia constante de Pinochet en la TV encendida (y controlada) de la casa donde habitan los protagonistas y los rostros de pobreza, dolor y miedo que tienen los pobladores durante el filme.

El creador de Susy y Caluga o Menta juega magistralmente con el cine y la fotografía durante toda la película. Reduce al mínimo las intervenciones manipuladoras y artificiales de los ambientes y la cámara habla por sí sola en la mayoría de las escenas. Uno pareciera estar ahí y vivir lo que sienten los personajes.

El filme narra la historia ficcionada (pero con tintes de realidad) de “la francesita” o Gladys, joven mujer de La Victoria y madre soltera de una pequeña de 3 años, quien recibe en su hogar a los hijos de aquellos que están en la lucha clandestina contra el régimen o en la cárcel.

A esta casa llega Samuel, un misionero norteamericano de 24 años que, junto con dejarse tentar por la joven madre, abraza la causa clandestina contra la dictadura, participando en diversas actividades dentro de la población. El filme muestra la peor cara de esos años: el soplonaje, la represión y tortura, el miedo. También el oportunismo y la desconfianza. Pero también el coraje y la solidaridad. Así vemos las ollas comunes, la organización social y la valentía, especialmente de las pobladoras.

Mención aparte merecen las actuaciones de “la francesita”, Nathalia Aragonese, y el Vladi, Elías Collado, un pequeño que vive con ella porque su padre está en el “Frente” y que llegó desde una escuela de teatro en Recoleta para entrar por la puerta grande al cine chileno, siempre escaso de niños talentosos.

Un filme necesario, bello e intenso.

CAPSULAS

Documental: Patagonia Azul

Bajo la dirección de Daniel Casado y tras ganar en el Woods Hole Film Festival (categorías Best Short Documentary), llega a Chile “Patagonia Azul, la interconexión de la vida”. El director, con el patrocinio de la Fundación Meri, sintetiza en 33 minutos cuatro años de las expediciones científicas en el Golfo Corcovado con el objeto de poder entender a cabalidad los ecosistemas del sur del mundo y que revelan el cambio de paradigma que ha vivido la historia ballenera en Chile.

Audiovisual: Live at Pompeii

Espectáculo audiovisual (Cine Hoyts) que incluye láser, pirotecnia y una pantalla circular gigante en la que filmes originales complementan a las canciones que, junto a la magnífica actuación de una banda estelar, son las protagonistas del evento. El repertorio elegido incluye éxitos de toda la carrera de David Gilmour, así como grandes clásicos de Pink Floyd, incluyendo “One of These Days”, la única canción que repite escenario desde el show de 1971.

Netflix: El poder del hambre

Al estilo de Jobs y Red social, filmes que relatan la forma en que fueron creadas Apple y Facebook, The founder (en español El poder del hambre), cuenta la historia de la compañía Mc Donalds y cómo Ray Kroc (Michael Keaton), el impulsor de la misma, se quedó con el estilo, forma y la marca que habían creado los hermanos Dick y Mac McDonald en su pequeño pero exitoso negocio de San Bernardino (California).

 

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