Jorge Baradit, escritor: “Nuestro país está enfermo de inmediatez”

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El superventas de libros, tras su exitosa aparición televisiva y convertido en un verdadero “rockstar” de la cultura nacional, habla sobre la actualidad y cuanta de ella tendrá espacio en la historia futura. “El problema ha radicado en que por falta de cultura política y templanza estamos hiperventilados exigiendo cambios inmediatos y disparándonos a cada rato en los pies”, señala.

Anda a mil y se le nota. Pero es que, desde que lo llamaron para escribir sobre “la otra historia”, Jorge Baradit, un periodista de 48 años, se convirtió en un referente cultural, disruptivo y con contenido, que suele aplicar pensamiento crítico a los hechos de su entorno.

“La permanente necesidad de hiperventilación para el consumo te quiere convencer de que vives en la cresta de una ola de adrenalina épica cuando a lo más estás encerrado en un depto de 40 m2, gordo, mirando una consola de videojuegos”, señala el autor que debutó hace una docena de años con la novela futurista Ygdrasil. Luego, en 2006, vino la precuela de esta, Trinidad, con la que ganó el premio de la Universidad Politécnica de Cataluña. Dos años después llegó Synco y en 2009 Kalfukura. De ahí, sobrevino un tiempo de comics y libros con ilustraciones, novelas fantásticas que le permitieron hacerse un nombre en el género, cosechar premios y agudizar la vista para lo que vendría.

El éxito, la popularidad y el mote de superventas, que hoy lo tiene con muchos libros en los rankings, comenzó en 2015 con Historia secreta de Chile, primer volumen de una trilogía que hoy abunda en las bibliotecas de los chilenos porque ha vendido más de 200 mil ejemplares.

“¿No les gusta lo que escribe Baradit? ¿Les molesta que no use las normas APA? ¿Les molesta que la gente lo lea? Es muy simple. No lo lean, pero asuman que será él quien pasará a los libros de historia (y también de literatura) y no ustedes, que muy probablemente no llegarán a estar ni en los saldos de liquidación, sorry”, escribió el también escritor, Carlos Basso, cuando la polémica cayó sobre el autor que, en 2014, obtuvo el Premio Municipal de Literatura de Santiago, apenas 8 años después de que El Mercurio lo incorporara a la lista de los 100 líderes jóvenes chilenos de la Revista Sábado.

En 2017, junto a un libro de cuentos, Baradit llegó a la TV. “Yo quería contar historias y ahora firmo autógrafos”, dijo hace pocos días a La Tercera. Aquí su visión del Chile actual.

-​¿Qué hecho actual sería en el futuro parte de La otra historia?

-El más grande de todos sin duda será el larguísimo proceso de “Transición a la democracia” ¡¡Llevamos casi 30 años “en tránsito” a la democracia!! ¿Se imaginan a un país después de la segunda guerra mundial en “tránsito a la democracia” hasta 1975? Desde ahí partirían las dudas y los análisis sobre este período.

La interpretación edulcorada será sin duda la imperante, el consenso de mierda para dejar a todos tranquilo. A la interpretación ruda y sin eufemismos le costará mucho imponerse. El acuerdo entre grupos mayoritarios de este país está demasiado amarrado. Cuestionar como corresponde, por ejemplo, a las Fuerzas Armadas conllevaría la necesidad de reformar a lo menos su instrucción y NADIE querría hacerse cargo de esa caja de Pandora.

-¿Crees que nos apresuramos en llamar cualquier hecho de nuestros días como “histórico”?

-Sin duda, es producto del sentido de inmediatez que lo inunda todo: cuestiones “históricas” que duran una semana, situaciones “épicas” que suceden en canchas de fútbol o realities, asuntos “inolvidables” que no son más que estrenos de temporada. La permanente necesidad de hiperventilación para el consumo te quiere convencer de que vives en la cresta de una ola de adrenalina épica cuando a lo más estás encerrado en un depto de 40 m2, gordo, mirando una consola de videojuegos. Es el triunfo del comercio y su enajenamiento. Esa estrategia de venta lo inunda todo, desde el quiosco de la esquina hasta los medios de prensa y la casa de gobierno, azuzado por el “encuestismo” severo del que sufre nuestra sociedad, como si un gobierno fuera un reality hambriento de rating. Nuestro país está enfermo de inmediatez, esa necesidad empresarial de llegar con números azules a fin de mes no puede ser el criterio para un Estado que debe planificar a 10, 20, 50 años para construir una mejor sociedad. El criterio empresarial inmediatista, por ejemplo, fue el que hizo que se vetara una compra de tractores a principios del siglo XX porque destruiría la estructura productiva agrícola basada en caballos.

-¿Cuál crees que es el más “histórico” de nuestros personajes actuales?

-Creo que son dos: los movimientos sociales y su proyección política ejecutiva que fue Michelle Bachelet. Es un período que abarca desde 2006 y quizá termine en diciembre de 2017, más de una década. Y creo que podría ser recordado como un proyecto fallido a medias, que si bien no cubrió las expectativas puso como nunca antes los temas en la mesa, sembró unas semillas que no podrán ser tan fácilmente extirpadas, que fue la tragedia de la UP: no dejar herencia histórica concreta salvo un reguero de muertos y sueños en el aire, por supuesto por la acción nada menos que de tanques y aviones de combate que impusieron la vía armada al neoliberalismo a través de una salvajada de nuestro propio ejército.

Creo que plantear fin del binominal, matrimonio igualitario, voto de chilenos en el extranjero, reformas insinuadas como la tributaria, la educacional y la previsional, despenalización del aborto, educación gratuita en particular, entre otras; es una lista sorprendente para un gobierno de cuatro años que valoraremos en su justa medida cuando los chilenos dejemos de andar con la guillotina en el bolso y exigiendo estaturas morales y ejecutivas al borde de la inmolación martirológica. No ha sido solo una lista de reformas necesarias, sino el intento histórico por inclinar el timón hacia lo social, dejando un poco de lado ese norte meramente productivo y entendiendo que los criterios pueden volver a ser sociales en este país tan orientado hacia el IMACEC como única estrella del norte. Eso ha sido difícil, la resistencia es tremenda, se lucha casa a casa, centímetro a centímetro. El problema ha radicado en que por falta de cultura política y templanza estamos hiperventilados exigiendo cambios inmediatos y disparándonos a cada rato en los pies. Y por esa falta de cultura política le cortamos el agua a la señora que nos iba a regar las plantas por un delito que ni siquiera cometió, sino su hijo. Somos la mar de huevones.

Hay gente para la que nada vale si no es la instauración de los soviets inmediatamente, que todo es reformismo o entreguismo. Sin entender que las cosas son paso a paso porque en este país no tenemos poder para instalar cambios radicales, tenemos que convivir con un poder impensable, y vaya que la historia nos indica que no bastan las mayorías y el poder político, que lo diga Allende. En parte por eso nos estamos quedando con menos de lo que pudo haber sido este proceso. Muchos se llenan la boca justamente con Allende y, con ese perfil jacobino, habrían sido de los que le gritaban ¡”maldito reformista traidor!”.

-¿Es verdad eso de que se aprende de la historia?

-Si, sin duda. La historia es la memoria de un país. Las personas somos nuestra memoria, nada más: es lo que nos hace temerle a ciertas cosas y gustar de otras, lo que vivimos, sufrimos y deseamos. Para un país es lo mismo, la historia es su identidad y si se esconde, se tergiversa o se cambia, no sabremos quiénes somos. Hoy la gente no sabe muy bien lo que quiere, pero lo quiere ya, diría Luca Prodan. Y esto es porque no “recuerda” que el gran camino del pueblo chileno ha sido la búsqueda de justicia social y dignidad en uno de los países más desiguales e injustos del planeta, por ejemplo. No recuerda quiénes fueron sus aliados y quienes sus contrincantes; se allega a los incorrectos y rechaza su historia. La historia de Chile es corta, se puede resumir en un párrafo. Lo que no hemos hecho es resumirla en un párrafo donde se analice desde el punto de vista de las personas comunes, siempre es desde el punto de vista institucional. Si lo hacemos descubriremos cuál ha sido nuestro viaje y las pellejerías cíclicas que hemos padecido, eso nos daría claridad de hacia dónde enfocar el futuro con consciencia de clase, si se me permite el término en estos tiempos.

-¿Qué personaje histórico de Chile, si pudiéramos traerlo de vuelta, podría jugar un rol importante en la actualidad nacional? ¿Por qué?

-Soy fan de Pedro Aguirre Cerda. Su sentido de la moderación y a la vez su voluntad de cambio; su sentido de proyección a largo plazo del país, nos hace falta con urgencia. Alguien que fue capaz de decir “Hay que industrializar Chile” y le dio luz verde a CORFO pensando a 30 años plazo; alguien que fue capaz de enfrentar el reto “hay que educar al país” y creó un departamento de arquitectura destinado a la construcción de mejores escuelas y llenó el país con ellas. Alguien que sea capaz de esos grandes gestos de futuro más allá de la MUY estúpida política de las cositas y “los problemas reales de la gente”, que deben ser enfrentados, pero que no pueden ser el centro de la discusión para la altura que debe tener la presidencia de la República. Pero una persona sola no hace nada, debe ser acompañada por una sociedad con madurez política y la infraestructura para llevar adelante esos cambios. Hoy fallamos en lo segundo, producto en parte por el desencantamiento general por el show asqueroso que da nuestra casta política y en parte por esa quimioterapia que le hizo la dictadura al sentido político de las personas comunes. Es cosa de escuchar en la calle la enorme cantidad de gente que sigue repitiendo el mantra pinochetista: “la política es mala” sin entender que la política es uno de los factores que amalgama y organiza a la sociedad para buscar su bienestar. Que lo que existe hoy son malos políticos, quizá de las peores cosechas de nuestra historia, digámoslo.

-¿A quién rescatarías?

-Los políticos nuevos, sobre todo los de centro e izquierda, SABEN que nacieron con una pistola en la nuca y no pueden involucrarse en corrupción de ningún tipo. Su nicho político, a diferencia del de derecha, no aguanta ninguna caída y exige probidad hasta la náusea. Eso asegura cierta limpieza de base en el sector. Hay toda una generación de políticos “jóvenes” que nunca van a tocar el poder real porque nacieron entre una generación imponente, la de Ricardo Lagos, y la transparencia forzada que explotó en los 2010, los pilló con las manos en la masa y los dejó imposibilitados de acceder a nada. Cuando veías que los políticos con más futuro eran dos viejos y el que seguía era Giorgio Jackson, es porque la sociedad dio por jubilada a todos los que estaban entremedio. El recambio es inevitable.

Simpatizo con la gente del Frente Amplio. De pronto sobreactúan su papel de “mover el horizonte de lo posible” y ser norte moral de la nueva política, pero es el rol que asumieron y quizá sea necesario, aunque algunas actuaciones puntuales generen cierta distancia. El ímpetu a veces juega malas pasadas, pero es algo que seguramente irán puliendo. Tienen fuerza, espíritu propio y muchas ganas de levantar una identidad con proyección histórica. Ojalá puedan superar esa enfermedad endémica de nuestra izquierda de andar mirándose quién la tiene más roja, quién vive más lejos de plaza Italia y fragmentándose en infinitas facciones para después gastar enormes cantidades de energía para unirse en frentes unidos que son bolsas de gatos. Pero no tengo duda que por ahí va la cosa.

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Comentario

WASHINGTON HERRERA

Bien por Baradit, lo felicito en su éxito de narrador de nuestra historia de Chile, también los tenemos en el siglo pasado un ejemplo como fue A. Díaz Meza, un narrador de los hechos históricos, desde la conquista hasta la republica, en donde escribió en forma amena pasajes de los conquistadores y de nuestros próceres de la republica, así también tenemos escritores e investigadores de los acontecimientos en el siglo xx,que mostraron al Chile del futuro basado en la investigación y denuncia de las injusticias, que una clase política desde la republica han usufructuado del poder hasta hoy día. La lista sería muy larga para citarlos y no hay que desmerecerlos, unos muy brillantes que se destacaron por su apasionamiento, en dejar una obra que lo destacan de los demás.
Estamos en tiempos modernos, la lectura debe ser lo mas digerible, el mercado es el que manda, por lo tanto los editores exigen contenidos que se vendan en cantidad, ya que la oferta y la demanda es lo que prevalece, en relación a los temas históricos, en mostrar el lado humano de los próceres y de aquellas secuencias no relatada por la historia oficial, pero el consumidor es el que manda y que darle satisfacción en su inquietud.
Bueno, lo destaco como muchos otros que han sobresalido en su inquietud literaria – histórica, desarrollando una personalidad de acuerdo a nuestros tiempos de cambios, como lo menciona por su admiración por Dn. P.Aguirre.C, el cual debió enfrentar las presiones de la 2ª Guerra Mundial y un tremendo terremoto en el sur, con miles de muertos y poner de pie como siempre a los chilenos. en los tiempos actuales todavía vivimos de una experiencia trágica, llevada al enfrentamiento entre hermanos, al igual como lo fue en la guerra del 91, y que aun no se olvida, los intereses económicos de la clase política se manifestaron en todo su esplendor.
En relación al presente, con los cambios tecnológicos y de la economía mundial, nuestra generaciones jóvenes perciben y la manifiestan a través de sus acciones, el desprecio que sienten por todo aquello que le recuerde el pasado, tienen su cultura propia y una velocidad de raciocinio, que se manifiesta desde muy temprano en su hogar y en la comunidad.
Estoy de acuerdo en muchos párrafos del final de su Art,llevamos varios años de vuelta a la Democracia, los grupos políticos nada aprendieron, siguen practicando todas las triquiñuelas del pasado y han quedado al descubierto por sus torpezas impresentables antes sus mandatarios, por lo tanto los jóvenes deben aprender de los desaguisados de los viejos políticos, que no supieron leer lo que venia, pues son ellos los que tomaran el mando en el futuro y para ello a prepararse, las exigencias son mayores en lo académico y por lo tanto las competencias laborales serán ineludible.

sábado 9 de septiembre 2017 a las 00:41
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