30 rutas de turismo científico en Chile

jueves 2 de marzo 2017
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Una “autoguía”, elaborada por la periodista Andrea Obaid, invita a recorrer el país, conociendo aquellos lugares que brillan por su naturaleza, descubrimientos, adelantos tecnológicos o historia.

“Este libro es un reflejo de mi pasión por la ciencia y el trabajo que he hecho estos años recorriendo mi país y mostrando su riqueza inigualable que debemos conservar para futuras generaciones. Quiero invitarlos a que se entusiasmen a viajar por este territorio y tengan la curiosidad de abrirse al conocimiento. La ciencia y la tecnología cumplen un rol clave en conservar estos maravillosos laboratorios naturales, en descubrir sus historias ocultas y en revelarlas al mundo”.

Así presenta su libro “Tecnociencia, 30 rutas de Turismo Científico en Chile” la periodista Andrea Obaid, donde resume tres decenas de lugares dentro del país que, por su valor arqueológico, astronómico, ecológico, geológico, vulcanológico o paleontológico, son dignos de conocer.

“Andrea nos muestra en forma única nuestras bellezas naturales, así como el ingenio de nuestros científicos que investigan e innovan desde nuestro territorio”, señala María Teresa Ruiz, presidenta de la Academia de Ciencias.

En poco más de 250 páginas, tanto en español como inglés, el texto de Obaid relata la historia de lugares, explicando “cómo se formaron, qué mega fauna habitó hace millones de años, qué especies de flora y fauna pintan paisajes espectaculares y qué pueblos originarios desarrollaron culturas que hoy conforman nuestra identidad”.

Cada uno de los 30 sitios que son presentados en el libro tiene un resumen de su ubicación, clima, historia y detalla, además, el proyecto científico que actualmente se realiza en la zona.

El texto comienza en el extremo norte, con los geoglifos y colcas en el Valle de Lluta, a 13 kilómetros al norte de Arica, el que destaca por su riqueza arqueológica donde pueblos prehispánicos dejaros sus huellas hace mil años con enormes dibujos en los cerros y antiguos refrigeradores naturales llamados colcas.

Obaid señala que en ese lugar, que requiere un recorrido de todo el día y es gratis, hoy un grupo de científicos de la Universidad de Tarapacá trabaja en un proyecto que está rescatando la historia de la producción de la chicha de maíz elaborada por los incas.

También en esa región, pero a 83 kilómetros al sureste de Putre y a más de 4 mil msnm, se encuentra la ruta de Las Misiones, un circuito de turismo patrimonial que recorre los valles, precordillera y altiplano, conociendo sitios arqueológicos, iglesias coloniales y costumbres ancestrales de comunidades andinas. Allí el proyecto científico que se inició en 2010, contempla la restauración de 15 iglesias.

Otros proyectos arqueológicos que destaca el libro son las momias de Chinchorro en el museo San Miguel de Azapa; los petroglifos de Tamentica en la Pampa del Tamarugal; los geoglifos de Chug Chug, a 60 kilómetros de Calama; la Aldea de Tulor, ubicada a solo 7 kilómetros de San Pedro de Atacama, uno de los sitios más importantes del norte del país; los petroglifos de Paidahuén, apenas a 80 kilómetros de Santiago, en la provincia de Los Andes; la Catedral Metropolitana en la Plaza de Armas de la capital, las iglesias de Chiloé y el arte rupestre en Cerro Castillo, a unos 95 kilómetros al sur de Coyhaique. En este último lugar, que requiere de solo medio día para recorrerlo, se encuentra el Paredón de las Manos, una de las representaciones de arte rupestre más importante de la Patagonia chilena, realizadas hace uno 6 mil años.

MIRANDO LAS ESTRELLAS

Un capítulo especial está dedicado a otros cuatro lugares de interés, vinculados a la Astronomía, donde la autora destaca los observatorios Ckoirama, a menos de 100 kilómetros de Antofagasta; Cerro Paranal, en la comuna de Tal Tal; Tololo en la región de Coquimbo y Roan-Jasé en el Cajón del Maipo. Este último, muy cerca de Santiago, es un observatorio turístico que cuenta con centro educativo y una cúpula con varios telescopios. El proyecto científico consiste en educar a alumnos de colegios y a turistas sobre la astronomía y la calidad de los cielos chilenos.

En cuanto a la Ecología, Obaid nos presenta 5 lugares, desde la Reserva Nacional los Flamencos en la región de Antofagasta, hasta la Laguna y Glaciar San Rafael en Aysén, pasando por la Reserva Pingüino de Humboldt en Punta Choros, la Reserva Biológica Huilo-Huilo en la región de los Ríos y la Estación biológica Senda Darwin. Esta última, a 15 kilómetros de Ancud, fue creada para investigar, educar ambientalmente y conservar los bosques nativos de Chile y la fauna endémica. En 113 hectáreas, donde existe un albergue para 18 personas y hay 3 senderos educativos, se han realizado más de 100 proyectos científicos, destacando actualmente el estudio de la distribución, hábitos alimenticios y amenazas del zorro de Darwin, mamífero endémico de Chile y en peligro de extinción.

El libro, que es parte de una plataforma multimedial y que es el primer volumen de 3 que tiene contemplado el proyecto de Obaid, también contempla lugares que destacan por su interés geológico, entre ellos Oasis de Niebla Alto Patache, 65 kilómetros al sur de Iquique, donde la Universidad Católica realiza investigaciones sobre la Camanchaca; el Cajón del Maipo en la Región Metropolitana, con sus 11 volcanes, siete fuentes termales y 738 glaciares, cuya finalidad es convertirlo en un geoparque con el apoyo de la Unesco y, el Santuario Capilla de Mármol, en la localidad de puerto Río Tranquilo en el Lago General Carrera, tres islotes de mármol de extraordinaria belleza y que fueron declarados en 1994 como santuario de la naturaleza.

PAÍS DE VOLCANES

No podía estar ausente de esta guía, la vulcanología, considerando la gran cantidad de volcanes que tiene nuestra larga y angosta república. Obaid destaca el complejo volcánico Laguna del Maule, a 150 kilómetros de Talca, zona que se le conoce como un “super volcán” debido a que incluye 22 estratovolcanes, domos de lava, conos, fisuras y cráteres. “A 5 kilómetros de profundidad de la laguna se concentra un cuerpo de magma”, señala el texto. Su última erupción fue hace 2 mil años y hoy, con alerta amarilla después del enjambre sísmico de 2013, son 11 las estaciones que monitorean su comportamiento.

Otra zona similar que recomienda el libro es el Geoparque Kütralcura, en la región de la Araucanía, que comprende 23 geositios, entre ellos el Parque Nacional Conguillío, los volcanes Llaima, Lonquimay, Sierra Nevada, Nevados de Sollipulli y Tolhuaca. Geólogos, geógrafos, biólogos, antropólogos y expertos en turismo trabajaron en conjunto con las comunidades locales mapuche-pewenche para el desarrollo del geoturismo, la educación de las geociencias y la conservación del patrimonio geológico en la zona. ¿Otro sitio? La Reserva Nacional Mocho Choshuenco, en la provincia de Valdivia, que cuenta con dos conos volcánicos y un glaciar, que está siendo monitoreado para medir el impacto del cambio climático y certificar la rapidez con la que se está derritiendo. “Se estima que el glaciar ha retrocedido más de un kilómetro en los últimos cuatro años” nos revela Obaid.

TRAS LOS DINOSAURIOS

Cinco lugares destaca el libro relacionado con la paleontología. Desde el Parque Los Dedos, en la región de Atacama, hasta el paleoturismo en Pilauco, cerca de Osorno, que cuenta con fósiles de huesos de un Gonfoterio, mamífero extinto emparentado con el Mamut y el elefante que habitó la zona hace 12 mil años. Nuevas excavaciones, realizadas a partir de 2007, permitieron descubrir artefactos aún más viejos, convirtiendo el lugar en uno de los sitios arqueológicos más antiguos de Chile y Sudamérica. En Los Dedos, ubicado a 6 kilómetros de Bahía Inglesa, pueden observarse fósiles marinos con unos 10 millones de años de antigüedad. Otro sitio importante es el Monumento Natural Pichasca, a solo 50 kilómetros de Ovalle, cuya riqueza arqueológica y paleontológica está dada por las huellas de dinosaurios, troncos de araucarias fosilizadas de 70 millones de años y una caverna de arte rupestre de 10 mil años. También está la Ruta de los Dinosaurios en las Termas del Flaco de la Región de O’Higgins, donde pueden verse pisadas de hasta 60 centímetros de largo de especies que habitaron el lugar hace 150 millones de años.

A 54 kilómetros de San Vicente de Tagua Tagua, en la misma región del Libertador, se ubica un valle en el que habitaron diversas culturas y mega fauna, que datan entre 500 y 2.5 millones de años. El valle Tagua Tagua, que hoy cuenta con una ruta arqueológica para estudiantes, profesores, investigadores y turistas, tiene un proyecto científico en el cerro La Muralla cuyo objetivo es datar el periodo de antigüedad del Pucará incaico que allí se encuentra, el más austral de ese imperio, que habría llegado por el camino del Inca hasta la región del Maule.

Para finalizar, las palabras de Andrea Obaid, la autora: “quiero invitarlos a navegar por este territorio, a descubrir historias y a tener la curiosidad de abrir el conocimiento. Esta es una autoguía para explorar con ciencia y a conciencia. ¡A volar!”.

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