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Si bien para los chilenos este mes de diciembre equivale más a elecciones presidenciales y al sorteo del grupo de Chile en el Mundial de Sudáfrica 2010, también está, como siempre, la Navidad. Repasamos acá algunos buenos libros del mercado para regalar y quedar como Viejo Pascuero con valor agregado.
Por José Ignacio Silva A.
Querido lector, de seguro usted tiene muchas cosas en la mente al iniciar el postrero mes del 2009. De seguro usted, como buen ciudadano, se debate día a día respecto de cuál candidato será el depositario de su sufragio. O bien se estará comiendo hasta las cutículas por el grupo que deberá enfrentar la Roja de todos en el próximo Mundial. Pero también está la Navidad, la época de la paz, del amor fraternal, del amor al prójimo y del reventón de los presupuestos. Porque al árbol, para muchos, no basta con ponerle lucecitas y guirnaldas, sino que hay que orlarlo con paquetes, papel estampado y rosetones.
Para mantener la tradición, El Periodista le recomienda a usted algunas de las interesantes propuestas editoriales que poblaron las librerías durante este 2009, para que usted, informado, haga un regalo de calidad, para que regale cultura.
¿Por qué un libro? ¿Por qué no la muñeca, la bicicleta, el par de calcetines, la polera, la botellita de licor o la caja de chocolates? Pues bien, porque el libro resiste el paso del tiempo, viste más que la mejor prenda, y, como pocas cosas en el mundo, es elocuente para señalarle al ser querido (sea hombre o mujer) que no sólo se le tiene cariño, sino que se estiman sus capacidades intelectuales.
Ahora, algunas recomendaciones, mayormente de ficción, para que usted sea un viejito pascuero cultural.
Narrativa
El género rey de las ventas, el rubro por el cual las editoriales hacen más caja durante el año, tuvo hartos representantes durante este 2009 que empieza a irse. Vamos viendo. Carlos Droguett ha renacido en los escaparates con tres libros “Eloy”, editado por Tajamar Editores, el conjunto de ensayos “Materiales de construcción”, publicado por las Ediciones UDP y “Sobre la ausencia” de editorial Lanzallamas, tres excelentes alternativas para regalar.
De los mismos Tajamar Editores llega “Un año”, obra de Álvaro Yáñez Bianchi, quien en vida se hizo llamar Juan Emar y sembró una de las leyendas más seductoras y perennes de la literatura criolla.
De Germán Marín -hace rato uno de los mejores narradores chilenos-, la editorial Random House Mondadori aportó la reedición de la indiscutible trilogía “Círculo vicioso” y una novela nueva, “La segunda mano”, quizás uno de los mejores libros editados en este año. Imperdibles.
El sello Alfaguara destacó por interesantes propuestas narrativas, a saber “Quemar un pueblo”, breve y delirante novela de Patricio Jara, “Missing. Una investigación”, el último libro de Alberto Fuguet -y quizás el mejor-, y el gran golpe editorial de este sello de raigambre española, los cuentos completos del argentino Fogwill, que es número puesto en las grandes ligas de la literatura latinoamericana.
La patrulla juvenil de la novela chilena tuvo en Diego Zúñiga uno de sus exponentes más interesantes. El escritor iquiqueño publicó, mediante el sello Calabaza del diablo, “Camanchaca”, un potente relato que patea el tablero de la joven literatura.
La crónica, ese género que año a año se erige como lo mejor que se escribe por estos lados, tuvo el 2009 interesantes publicaciones. Empecemos por el mejor de todos, Pedro Lemebel, de quien Seix Barral reeditó “Loco afán. Crónicas del sidario”; alabar a Lemebel, el mejor cronista chileno del momento, es innecesario. Un regalo excelente a la segura.
No podemos dejar fuera a un señor de literatura que nos abandonó en agosto, Alfonso Calderón y su “Oficina de mujeres extraviadas”. Y mucho menos a una de nuestra revista, nuestra señera columnista Marta Blanco y su “Memorias de ballenas”, publicado por Uqbar, una historia de amor y recuerdos más que recomendable para el arbolito y disfrutar en el verano.
Ensayo
El peso pesado de los géneros el ensayo, también se hizo presente en los expendios libreros. Un sello que más puso este estilo en las repisas fue el Fondo de Cultura Económica, que con la acertadísima táctica de la co-edición, trajo calidad a este rincón del orbe. George Steiner fue una de las vedettes del sello mexicano, con “Los libros que nunca he escrito” y “George Steiner en The New Yorker”, dos volúmenes para acercarse a una de las mentes más conspicuas de hoy. Las diligentes Ediciones de la Universidad Diego Portales aportaron el macizo “Una poética activa. Poesía estadounidense del siglo XX”, excelente puerta de entrada para conocer a los poetas del país del norte. La colección “Huellas” de la misma UDP nos aportó dos relevantes volúmenes, “La letra volada”, de Pablo Oyarzún, y “La sabiduría sin promesa”, el impecable conjunto de escritos de la exquisita pluma del mexicano Christopher Domínguez Michael.
Roberto Bolaño está y estará en la boca de los lectores por décadas y décadas, y para conocer mejor la obra del detective salvaje, el lúcido ensayo “Pistas de un naufragio”, de Chiara Bolognese, echa luces sobre la obra de un autor que se transforma en superventas sin abandonar su legendaria estirpe.
Poesía
La poesía está divorciada del mercado, es sabido, pero no por eso tiene que estarlo de su arbolito pascual. Ediciones UDP (sello que se ha tomado la publicación de poesía bien en serio) aporta varios títulos, tome nota: “Variaciones ornamentales” de Ronald Kay, la reedición de, para muchos, el mejor libro de Pablo Neruda, “Residencia en la tierra” y “Lobos y ovejas”, de Manuel Silva Acevedo, son títulos para tener en cuenta.
El Fondo de Cultura Económica ha armado una excelente antología de Gonzalo Rojas, “Quedeshím Quedeshoth”, que trae nuevos poemas del vate de Lebu, una voz profunda de la poesía en lengua castellana.
Buvedráis rescata la obra íntegra del poeta chileno Gustavo Ossorio, cuya abandonada obra cayó por décadas en las silenciosas garras del olvido. Un acierto editorial que puede transformarse en un gran presente. Una de las voces poética más interesantes es la poeta Paula Ilabaca, “La perla suelta”, editado por Cuarto Propio, es un libro para no dejarlo pasar. El sello de calle Keller también editó “Piden sangre por las puras”, última entrega del lúbrico y despeinado Claudio Bertoni, y “Material mente diario 1998-2008”, de la poeta chilena Alejandra del Río.
Pero si hay que destacar a un sello por su quehacer, por el empeño en poner en manos del lector libros de calidad, ese sello es Quilombo Ediciones. Con base en Concón, esta editorial reeditó, en una primorosa y finísima edición ilustrada, las décimas de La Negra Ester, obra de Roberto Parra. Un regalo de lujo de parte de una editorial que realmente pone oficio y corazón.
Para culminar, preste atención, recordado lector. Esta selección, falible, insuficiente y parcial, puede contener los mejores presentes navideños, o bien dibujar un agrio ceño fruncido en la cara del receptor del presente. Para información fidedigna y de confianza, el librero (jamás el pirata cunetero) es, por lejos, el mejor termómetro editorial. Él sabe qué libros funcionan, y cuáles sólo marcan el paso, y de seguro sabrá orientarle para que esta Navidad usted invierta su dinero en regalos editoriales de calidad, y para que, desde el 25 de diciembre en adelante, todos lean derredor.