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El filme que narra la verdadera historia de una de las tragedias más asombrosa llega a nuestro país para ser escuchada de las voces de sus mismos protagonistas. Los 16 rugbistas uruguayos que sobrevivieron 72 días en la cordillera luego de que su avión cayera en los Andes hablan por primera vez en “La Sociedad de la Nieve”, la película uruguaya de carácter documental más premiada de la historia. El filme llega exclusivamente a Cine Arte Alameda este Jueves 22 de octubre.
El 13 de octubre de 1972 un avión militar partió de Mendoza hacia Santiago de Chile. En él viajaban los “Christian Brothers”, un equipo uruguayo de rugby de Carrasco que tenía planificado jugar un partido en Chile y pasar un agradable fin de semana en las costas del Pacífico. A las 15.30 horas, el piloto transmitió su ubicación y altitud a la torre de control en Santiago. Un minuto después, cuando la torre intentó comunicarse con el avión, no hubo respuesta.
Setenta y dos días después del suceso, un arriero chileno divisó unas figuras a la otra orilla de un río. Eran dos hombres que gesticulaban frenéticamente, para después dejarse caer de rodillas con los brazos estrechados.
Precedido de un excelente recorrido internacional, llega a Chile La sociedad de la nieve (la película), el filme del uruguayo Gonzalo Arijón sobre la tragedia de los Andes.
La intimidad de años que existe entre Arijón y los sobrevivientes se refleja en pantalla. Por primera vez los 16 sobrevivientes dan su testimonio, el “definitivo”. Cuentan cómo fue formar parte de una de las historias de supervivencia más extraordinarias de todos los tiempos. Qué sintieron aquellos 72 días perdidos en el corazón de los Andes, a 4.000 metros de altura, luego de que su avión se estrellara. La sociedad de la nieve incluye material de archivo de la televisión chilena, filmaciones originales de aquel diciembre de 1972 (como la llegada de los muchachos a Montevideo) y testimonios de quienes estuvieron involucrados en el rescate, desde el piloto chileno del helicóptero, al fotógrafo Juan “Coco” Caruso. El equipo de rodaje se trasladó a la cordillera y realizó entrevistas a varios protagonistas in situ: en el lugar donde están enterrados los que no volvieron y donde todavía pueden verse restos del avión. Con gran pulso cinematográfico, Arijón reconstruye el accidente, las muertes, los heridos. Aborda frontalmente uno de los temas que en su momento escandalizó al mundo: cómo tomaron la decisión de alimentarse de los cuerpos de sus amigos fallecidos en el accidente.
A lo largo de 2007, esta coproducción España-Francia-Argentina se estrenó en salas de Estados Unidos y España, recibió galardones en diversos festivales (Amsterdam, Miami, Guadalajara y Málaga, entre otros) y fue invitada a participar de la selección oficial del Sundance Film Festival.
La crítica extranjera ha elogiado la calidad del documental.
“Probablemente, la aventura más cruda, brutal, apasionante y gloriosa de la reciente historia de la humanidad (…). El director acompaña el relato con sencillas pero muy eficaces recreaciones y diversos recursos formales: flashes continuos, como de pesadilla, juegos con el negativo y el ritmo de los fotogramas, y una música basada en el repiqueteo de un piano y un fascinante diseño sonoro. ¿La historia más grande jamás contada?”. El País de Madrid, junio 2008.
“La sociedad de la nieve (la película) es un filme excepcional, inicialmente perturbador y elevador, finalmente deliberante y poderoso. Toma una historia que todos creemos conocer -una de las historias más populares de supervivencia del siglo XX-, y demuestra que en realidad sabíamos muy poco”. Los Angeles Times, noviembre 2008.
“Combina el relato y la proeza de historias clásicas de aventura con serios dilemas morales. Y actúa como recordatorio evocador para buscar la belleza y el goce, inclusive en las profundidades de la desesperación”. The Washington Post, noviembre 2008.
“Sus recuerdos, semejantes a los de los astronautas que vuelven luego de haber estudiado la Tierra desde el espacio, valen la pena ser escuchados. El terror mortal se equipara con un abrumador sentido del asombro y el descubrimiento personal, como una forma de vivir, no sólo por cada uno, sino que los propulsa a obrar sobrehumanamente entre el cansancio y la inanición”. The New York Times, enero 2009.