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Por Roberto Matus A.
Los cineastas belgas Jean-Pierre y Luc Dardenne tienen 58 y 55 años respectivamente, son mundialmente conocidos como “Los Hermanos Dardenne” y gozan de un prestigio envidiable, gracias a un sello muy particular que impregnan en cada uno de sus largometrajes.
En Chile, la primera vez que supimos de ellos fue hace ocho años, cuando algunos tuvimos la suerte de asistir a un ciclo de cine arte europeo donde proyectaron por una sola vez “Rosetta”, un film que ganó la Palma de Oro en 1999, que trataba sobre una joven de 17 años que vivía en una caravana junto a su madre alcohólica y que no deseaba otra cosa que un trabajo digno. Una extraña y atípica película que nos robó inmediatamente la atención.
Luego tuvimos que esperar algunos años para conocer “El Hijo”, otra magistral cinta (a nuestro juicio la obra cumbre de estos autores) que alcanzó el premio al Mejor Actor en el Festival de Cannes de 2002; donde nuevamente contagiaban a base de silencios y emociones implícitas, a través de una relación entre un carpintero y un adolescente homicida recién salido del reformatorio.
En el 2005 repitieron la gran hazaña de conseguir la Palma de Oro con “El Niño”, título que abordaba la historia de una pareja de jóvenes padres que vivían en los suburbios de una ciudad francesa, mientras criaban con dificultad a su bebé.
Ahora, los hermanos más respetados del cine mundial, exhiben en este rincón del mundo “El silencio de Lorna”, un film que indaga en la difícil sobrevivencia de los inmigrantes en el Viejo Continente.
Lorna (interpretada por la extraordinaria Arta Dobroshi) es una joven albanesa que reside en Bélgica y que aspira a comprar un bar con su novio Sokol. Para ello se asocia con Fabio, un mafioso de poca monta, quien la casa con un drogadicto belga llamado Claudy, para que ella pueda obtener la nacionalidad. El plan de Fabio no termina allí. Luego Lorna debería casarse con un delincuente ruso para que éste también pueda adquirir la nacionalidad belga, pero para que este segundo matrimonio sea posible, Fabio planea asesinar a Claudy. Obviamente, después de que se cumpla la estrategia, Lorna y Fabio quedarían con sus bolsillos repletos de euros.
Si buscamos un común denominador en estas cuatro películas, pronto nos encontramos con el tema de la moralidad. Todos los personajes que aparecen en las historias de Los Dardenne se enfrentan a la moral. Una moral que es interpretada y revelada de forma magistral y sobrecogedora. Evitando todo tipo de situaciones lacrimógenas, Jean-Pierre y Luc, nos sumergen en los conflictos emocionales de los personajes, de una manera silenciosa y cómplice; con un ritmo hipnotizante, donde logramos como espectadores identificarnos con cada una de las decisiones de estos hombres y mujeres que –quizás– no tienen nada que ver con nuestras vidas. A esto tenemos que sumar la particular y magnífica estética que usan en cada plano. Estamos frente a obras completas y universales, con un valor cinematográfico trascendente. No es una exageración cuando afirmamos categóricamente que Jean-Pierre y Luc Dardenne serán en el futuro recordados como los autores europeos más importantes de nuestra época. Si usted es cinéfilo y no quiere quedar al margen de esta experiencia, lo invitamos a disfrutar de “El silencio de Lorna” (ganadora del Mejor Guión en Cannes del año pasado), que está en la actual cartelera y de los demás títulos (disponibles en DVD) que hemos comentado en estas líneas.
Si estos hermanos se han llevado un importante premio por cada una de sus películas en el festival de cine más prestigioso y serio del mundo, por algo será.
“El silencio de Lorna” / Bélgica, 2008 / Directores: Jean-Pierre y Luc Dardenne / Con: Arta Dobroshi, Jérémie Renier y Olivier Gourmet
Sr. Matus, un millón de gracias por esta nota. No conocía a este par de cineastas. Vi el Silencio de Lorna y arrendé las otras películas.
¡Son fantásticos! ¡Gracias!
Isabel Van Golfer