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Escribe Joel Solorza
Chef
Pasando el 18 de Septiembre, volvemos a nuestra realidad y esa chilenidad, de chicha y chancho, de fondas y cuecas, desaparece entre bastidores; ya no están la música, los padres de la patria, ni los volantines, porque todo desaparece hasta el próximo año cuando, con el mismo afán comercial, vuelven los bailes, las ramadas y los discursos patrióticos.
En lugares remotos y extremos de Chile, sin embargo, solos con su pasión por hacer cocina chilena, de verdad, no de remedos de conocimientos, viviendo en forma quizá un poco romántica, existe un grupo de jóvenes cocineros que son chilenos el año corrido.
Sé de algunos, como Luís González, que tiene un restaurante de cocina salvaje de la Patagonia, en Punta Arenas, donde no solo cocina sino que a veces se da a la aventura de cazar sus productos.
Este cocinero que también es ingeniero, maneja sueños y al igual que muchos otros vive apasionadamente el día a día. Su cocina tiene la impronta que alguna vez le dieron los selknam o patagones a la alimentación.
En la Patagonia también se encuentra Jessica Orrego, tenaz, disciplinada, desarrolla una cocina impregnada de sabor, reminiscencias de calafate y lluvia.
En el Maule, por su parte, el chef Rubén Tapia, sigue defendiendo los sabores populares, caseros, aquellos que son parte nuestra.
Recorre Chile el chef Laurent Pasqualetto, llevando a los hoteles el conocimiento regional y de los productos de cada región.
Al Norte por los ayllu y los poblados Atacameños, el chef Rodrigo Villarroel trabaja sus preparaciones con la Rica Rica, las hojas de Cachiyuyo y el chañar, realizando una cocina sólida en uno de los Hoteles más hermoso de San Pedro, El Alto Atacama.
Muchos otros estarán con sus sueños y su talento, tratando que lo que hacen no se convierta en moda -como el uso del merken o de la Quínoa-, contribuyendo para que su trabajo se constituya en elemento para la construcción y el advenimiento de nuestra cocina chilena, a veces un poco manoseada.
Son los que están construyendo un sólido futuro para lo nuestro, para este aspecto de la cultura, que aún en nuestra patria, no se considera como tal, a pesar que estuvo antes que los ritos funerarios, que la poesía, que la música, en fin… estos cocineros perdidos en los lugares remotos de la patria trabajan la historia reciente de nuestra gastronomía, al igual que muchos, en Chile en general están estudiando productos.
Los cocineros del Hotel Termas de Puyehue rescatan los “chanchitos del monte” de los bosques aprendiendo las reacciones químicas y físicas de éstos en sus cocinas, para desde ahí entender nuestra gastronomía y su futuro, un insoslayable aspecto de nuestra cultura.
lo hablado por este gran chef y cultor de la gastronomia en chile en muy valiosa lo que el dice ya que en nuestra larga y faja tierra que es este pais chile tan lindo se recupere lo mas hermoso de nuestras raices para que un futuro mejor nuestro hijos sigan conociendo hojala sepan de estos jovenes chef que con su talento y recorrido hagan de la gastronomia un reconocimiento de lo nuestro y lo conserven con productos de nuestra tierra.
gracias