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Escribe József Kosárka*
Miembro de la Academia del Vino de Hungría
Quizás sea
n pocos los consumidores de vinos que no reconozcan la supremacía del Chardonnay entre las variedades blancas y la excelencia –a nivel internacional también– de la Viña Concha y Toro entre los productores chilenos.
No resulta difícil imaginar, entonces, la calidad que puede presentar un vino de alta gama de esta variedad y de esta viña, regalando un placer particular a los enófilos.
Esta uva es originaria de Borgoña (Francia) y los vinos de gran calidad se producen en las zonas más frías de esta región (Chablis y sus alrededores y al sur de Beaune). Su cultivo es también importante en Champagne para los vinos espumosos de tanta fama. Se la considera universalmente como “la reina de las blancas” que hoy en día viene siendo plantada –debido a su facilidad relativa de adaptación a los más variados climas– casi en todos los países productores de vino.
En su gran mayoría se elaboran vinos secos con características que pueden variar desde gruesos y espesos (de guarda en barricas de roble) a vinos ligeros y frescos (sin crianza en madera).
Esta viña es no solo una de las más antiguas y famosas chilenas sino una de las grandes marcas de la industria y comercio vinícolas a nivel global. Sus vinos, sean de cualquiera de sus líneas, siempre merecen atención particular. Amelia 2007 es una versión renovada de uno de los íconos de la viña (Parker otorgó 93 puntos a su añada de 2006) en el que se manifiesta un nuevo concepto de querer destacar su origen (El Triángulo, Valle de Casablanca). Esta plantación es relativamente joven y tiene un clima mediterráneo árido con influencia marítima, bajo el cual la maduración es más lenta haciendo posible tener buena acidez.
A la vista presenta un color amarillo ligeramente verdoso y de aspecto brillante. En la fase olfativa revela aromas de frutas y flores blancas y también un poco de cítricos. En boca es complejo y potente sin que el alcohol pese significativamente.
Deja ante todo la sensación de exquisita acidez y buena intensidad de frutas frescas (manzana verde, toronja). Al final aparecen algunas notas vegetales y una ligera mineralidad agradables.
Con mayor untuosidad podría ser aún más atractivo.
No es un Chardonnay chileno “tradicional” en su porte. Los aromas y los sabores de este vino son naturales sui generis que permiten que la variedad se presente en su estilo austero, reflejando una elegancia que impacta. Por consecuencia la expresión conocida como ABC (Anything But Chardonnay al pedir vino en países anglosajones) en este caso debería ser interpretada: A Beautiful Chardonnay.
91 puntos / $15.990