Ejército: defienden compras militares con campaña mediática

jueves 1 de agosto 2013
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Con notas de prensa que exageran las capacidades militares actuales de Perú, instigadas por el Ejército y publicadas en medios de circulación nacional, se busca evitar que el Gobierno trabe o posponga la agenda de proyectos de compra de nuevo equipamiento bélico para la institución.

Por Equipo EP

El Ejército solicitó recientemente a diferentes medios de prensa capitalinos que destacasen el “rearme” militar de Perú, y la “amenaza” que ello representaría para Chile, aseguraron a EP fuentes del mundo periodístico. Una de las respuestas a la mencionada solicitud sería la nota publicada por El Mercurio el pasado martes 30, bajo el titulo “Perú exhibe su renovado poderío militar”.

Según las fuentes, el Ejército hizo una solicitud similar al consorcio de medios COPESA, aunque todavía sin resultados. La operación mediática lanzada por los militares busca generar, a través de notas de ese tenor, un incremento de la percepción de amenaza del vecino país en la opinión pública nacional, para justificar planes de compra de nuevo material bélico.

Los objetivos de la operación no son sólo inmediatos, con vistas al nuevo escenario que abrirá el próximo dictamen que la Corte Internacional de La Haya debe emitir por el diferendo de límites marítimos, sino que también miran al mediano y largo plazo. ¿La razón? En lo inmediato, se busca justificar planes de compra de material bélico que incluyen la adquisición de hasta ocho aviones medianos de transporte, además de otros equipos.

De acuerdo a fuentes cercanas al sector Defensa, el comandante en Jefe del Ejército, General José Miguel Fuente-Alba, espera reunirse en estos días con el Presidente Sebastián Piñera, a fin de hacerle presente la urgencia con que se requerirían las aeronaves. Según esta versión, tanto el General Miguel Fuente-Alba, como también el Subsecretario de Defensa, General (R) Oscar Izurieta, han solicitado al ministro de Defensa Rodrigo Hinzpeter que esa y otras compras se resuelvan antes del término, en marzo próximo, de la administración Piñera.

Aunque Hinzpeter había garantizado a Izurieta y Fuente-Alba que obtendría financiamiento para la compra de los aviones de transporte, no logró obtener la autorización del Primer Mandatario. Frente a eso, el General Fuente-Alba, que quiere concretar la adquisición de las aeronaves de transporte antes de dejar el mando de su institución en marzo próximo, habría solicitado ser recibido por el Presidente.

¿Por qué se atribuye tanta urgencia a concretar las compras militares antes del término del presente periodo de gobierno? La principal motivación parece ser que los uniformados se han ido enterando de que una de las visiones que existen en el equipo que ve los temas de Defensa en la candidatura de Michelle Bachelet, que viene trabajando desde el año 2012 en el Instituto Igualdad del PS, es crítica del proyecto de ley de Financiamiento de Capacidades Estratégicas, enviado al Congreso en mayo del 2011 por el ahora ex Ministro de Defensa Andrés Allamand y ahora en trámite en el Senado, especialmente en lo relativo a la asignación de cerca de 500 millones de dólares anuales para adquisiciones de material bélico.

El consenso allí es que ese fondo anual no supere los 300 millones de dólares. La visión del grupo, en el cual también participan representantes de la DC y el PPD, es que la evolución del diferendo marítimo con Perú demostró que la apuesta por la superioridad militar, hecha en la década pasada bajo los gobiernos de Ricardo Lagos y Michelle Bachelet, fue simplemente un fracaso.

Ello no impidió que Perú ejerciese su derecho a llevar ese diferendo ante la corte internacional, cuyo fallo, que sería emitido en septiembre próximo, probablemente no será por completo negativo para Chile pero si contendrá elementos que si lo serán. Las conclusiones del grupo programático serían compartida también por importantes líderes de la Centro-Izquierda, incluidos el ex Presidente Ricardo Lagos y la ex Presidenta y ahora nuevamente candidata a la primera magistratura, Michelle Bachelet, bajo cuyos gobiernos se registraron los mayores aumento de compras militares de la última década en Chile.

A partir de esa visión, se prevé que el programa de gobierno en preparación de la coalición Nueva Mayoría contendría, en lo relativo al sector Defensa, recomendaciones muy precisas de limitar el gasto militar, dando un giro hacia un diseño de fuerzas que tendría como objetivo mantener una relativa equiparidad de medios respecto de los países vecinos, dejando de lado la superioridad a ultranza que se persigue hoy. Se apostará en cambio por una disuasión por contención, en lugar de la disuasión por castigo que se privilegió hasta ahora, y también por una mayor cooperación con Perú en los ámbitos de la seguridad, la defensa y lo militar, así como también por la construcción de nuevas medidas de confianza mutua, en un esfuerzo donde la Cancillería asumiría un rol de mayor liderazgo.

Con ese horizonte, que evitará que Chile sea percibido como una amenaza, se procuraría mantener los niveles tecnológicos de las fuerzas armadas chilenas, pero evitando los excesos de número de la última década.

Un buen ejemplo de ese exceso son las tres brigadas acorazadas que el Ejército tiene destacadas en la zona norte del país. Las mismas están muy bien equipadas con material de primera línea que incluye tanques Leopard 2A4, transportes blindados de infantería Marder A3 y obuses autopropulsados de 155mm M109, además de otros equipos de muy larga enumeración.

Lo importante de mencionar es que, como contra-cara del esfuerzo hecho por los gobiernos para equipar esas tres brigadas, sólo una de esas unidades cuenta con una plantilla de personal completa, mientras que las otras dos son en la práctica sólo regimientos.

Bajo las recomendaciones del equipo programático de Nueva Mayoría, sólo una brigada quedaría en la zona norte, en tanto que las otras dos serían consolidadas en una nueva brigada, que sería reubicada en el Norte Chico o la zona Centro-Sur.

Estas ideas serían implementadas en un escenario post veredicto de La Haya, tras el cual todo el peso puesto por el Ejército en su despliegue en la zona norte perderá todo sentido. Para entonces, los problemas limítrofes estarán legalmente resueltos, quizás no en una forma que dé completa satisfacción a todas las partes, pero bajo una formula que será reconocida dentro del sistema internacional y determinada por un alto tribunal dependiente de Naciones Unidas, y en la cual probablemente concurrirán no sólo consideraciones de derecho sino también criterios políticos de resolución de conflictos.

Tras ese veredicto, a Chile y Perú, dos naciones caracterizadas por el respeto y el apego a las leyes, sólo les quedará la opción de acatar ese dictamen y mirar hacía un futuro de colaboración para beneficio de ambos pueblos.

Exageraciones sin contexto

En la nota anteriormente aludida, El Mercurio señala que Perú habría hecho un gasto militar estimado en 2.000 millones de dólares durante la última década, pero no menciona que en el mismo periodo Chile destinó al mismo ítem entre dos y tres veces esa cantidad.

Tampoco menciona que el vecino país no ha concretado ninguna compra en lo que va del presente año, aunque se han hecho anuncios que la prensa ya ha dado por hechos como, por ejemplo, los planes de compra de un satélite.

La nota también apunta que se habría “repotenciado” los cazabombarderos Mig 29 y Mirage 2000, cuando en realidad la información disponible en medios especializados indica que sólo ocho de los dieciocho Mig-29 de que dispone la Fuerza Aérea de Perú (FAP) han sido modernizados. En el caso de los once Mirage 2000 con que cuenta la FAP, esos aparatos no han sido modernizados sino que sometidos solamente a una revisión mayor, en tanto que su electrónica y armas siguen siendo las mismas con que fueron equipados originalmente en los años ochentas.

Aunque los medios de prensa peruanos como El Correo cuentan una versión mucho más feliz de la situación, la verdad es que, frente a esos veinte y nueve aviones de combate de Perú, Chile dispone cincuenta y seis aparatos, incluyendo cuarenta y seis F-16 y diez F-5E efectivamente modernos o modernizados. No se mencionan los medios antiaéreos, donde Perú sólo dispone de los antiguos y casi obsoletos S-125 Pechora (SA-3 Goa) de origen ruso, en tanto que Chile está incorporando desde el año pasado el avanzado sistema NASAMS de última generación, que incluye avanzados misiles AIM-130 AMRAAM de origen estadounidense.

En el plano naval, se menciona que Perú adquirió cuatro fragatas de segunda mano del tipo Lupo de origen italiano, quedando con un total de ocho naves de ese tipo, sin mencionar que en el mismo periodo Chile adquirió ocho fragatas de origen británico y holandés, de un nivel tecnológico superior y mayor poderío.

En lo referente a submarinos, se menciona que Perú posee seis sumergibles, pero sin precisar que la marina chilena cuenta con cuatro submarinos mucho más modernos y de capacidades muy superiores. Peor, no se apunta que Perú planea modernizar sus cuatro submarinos de mayor tamaño, dando de baja los dos sumergibles de menor tamaño, pero que ese proyecto aún no se inicia, por falta de decisión política y financiamiento.

También se menciona que Perú está iniciando la construcción de una serie de dos buques de transporte multipropósito, aunque no precisa que se trata de naves de características más bien civiles y limitadas, ni que Chile dispone desde el 2012 de un buque de transporte y asalto de origen francés, de capacidades muy superiores, y que se planea comprar una segunda nave gemela.

En lo terrestre, la nota de El Mercurio reconoce que los tanques T-55 de origen ruso de que dispone Perú están obsoletos y que no existen aún planes concretos para su reemplazo. Sin embargo, se omite el importante dato de que Chile cuenta con una abrumadora superioridad en blindados, con más de dos centenares de tanques Leopard 2A4 y Leopard 1V de origen alemán, a los que se planea sumar otro centenar de más modernos y poderosos Leopard 2A5M.

Tampoco se menciona que Chile dispone de tres docenas de obuses M-109 de 155mm de origen suizo y estadounidense; y de un millar de transportes blindados de infantería sobre orugas de los tipos Marder 1A3 de origen alemán, YPR-765 de origen holandés, AIFV-B de origen belga y M113 de origen estadounidense, italiano y alemán.

Se menciona que Perú ha adquirido importantes volúmenes de misiles antitanque Kornet de origen ruso y Spike de origen israelí, evidentemente como medida defensiva frente a la superioridad chilena en blindados, pero no se menciona que Chile también ha adquirido un importante número de misiles Spike.

En resumen, la nota publicada por “el decano de la prensa chilena” es tendenciosa y no aporta los elementos de contexto y juicio necesarios, para que los lectores puedan tener una visión completa y balanceada sobre temas que son importantes y sensibles.

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Comentarios (27)

Alvaro

Esto deja bien en claro que las cosas no son como las describen El Mercurio y otros medios que están al servicio de los poderes fácticos en Chile.

viernes 2 de agosto 2013 a las 13:48
1
Carlos

Parece que la población olvida que para el periodo 1978-82, durante la crisis con argentina, se debía comprar armamento en el mercado negro por valores del triple o cuádruple de su valor, armas que recién se terminaron de pagar en este siglo, si nos ponemos a hacer reducciones a la renovación de armamento caeremos en los mismos errores del pasado. Sobre el volumen de armas que se posee, sabemos que con los tres países limítrofes hemos tenido y tendremos problemas, por lo que las capacidades defensivas del país deben estar estructuradas sobre la base de una contienda 3 contra 1 y de esta manera tener un cierto margen.
No seamos ingenuos, sabemos que los 2 países limítrofes del norte siempre tienen y tendrán como objetivo la recuperación de los “territorios cautivos” como ellos les llaman, pensar que porque si reducimos las FF.AA ellos ya no pensaran de esa forma, es el mayor cuento de hadas que nosotros nos hemos creado, el estado no debe hacer sus políticas en base a ideales de hermandad o compañerismo americano, lo que debe hacer un estado es proteger sus propios intereses, no existen países amigos, existen países que comparten ciertos intereses.
Si nuestro país gasto mas dinero en armas es solo por que nuestra capacidad económica nos lo permite ya que se dispone de un mayor P.I.B que nuestros vecinos y no porque se le asigne un mayor porcentaje del presupuesto.
Si pensamos que con el veredicto de la haya tendremos paz eterna con nuestro vecino, seremos ingenuos, ya que para ellos sera una pequeña victoria en su objetivo central de recuperar los territorios perdidos.

sábado 3 de agosto 2013 a las 16:59
2
Esteban

No tienen idea estos periodistas lo que escriben para variar, una verguenza

domingo 4 de agosto 2013 a las 07:22
3
José Francisco

La comparación de armamentos entre Perú y Chile demuestra que hay una gran superioridad chilena, y que se ha venido exagerando hasta el ridículo la supuesta amenaza peruana. Indica que la opinión pública chilena ha venido siendo desinformada sistemáticamente sobre estos temas. También demuestra que que nuestros militares tienen un apetito desmedido por los recursos materiales y financieros, muy por sobre lo que es realmente necesario. Los fondos de sobregasto bien podrían usarse, para mayor beneficio del país y su seguridad, en otros sectores del servicio público como educación, salud, vivienda y otras áreas.

domingo 4 de agosto 2013 a las 10:20
4
jaime

El artículo es muy bueno, realmente ilustrativo, pero quiero acotar un error: me parece que el misil Amraam es también conocido por la denominación AIM-120, no AIM-130 como dice en el texto. Debe haber sido un desliz de tipeo.

domingo 4 de agosto 2013 a las 10:34
5
Ricardo

Creo que el nivel disuasivo de Chile ha funcionado muy bien, en caso contrario los peruanos y muy probablemente bolivianos ya hubieran invadido Arica, Tarapacá y Antofagasta. Como ya la historia nos demostró que lo planearon en 1975 y 1978. Lo que ha fallado en Chile es la diplomacia, ha sido el mal manejo y los errores de la cancillería la que permitió la demanda peruana y también la boliviana, hubo una reacción inicial dura, pero después se diluyó y se aceptó las cuerdas separadas planteadas por Perú. Lamentablemente para Chile, la diplomacia no hizo uso de TODAS las herramientas disponibles, incluidas las FF.AA. No habló de una guerra, sino que de una disposición estratégica creíble del uso de la fuerza. Ahora el falló de la Haya debe ser manejado con frialdad de manera de que un resultado adverso no sea aceptado, y no se acepte ninguna pérdida territorial, para que esta vez, la diplomacia haga su trabajo y proyecte estratégicamente el uso de la fuerza en caso de ser necesario.

lunes 5 de agosto 2013 a las 03:58
6
José Francisco

¿Ricardo, de que estas hablando? Hubo tensiones con Perú en 1975 y en 1978, y a pesar de que ellos tenían una clara superioridad de armamentos en ambas ocasiones, y además la ventaja de tener a Chile complicado con Argentina en el sur en el último caso. En ambos episodios Lima decidió no emprender ninguna aventura bélica contra Chile, cuya disuasión funcionó pese a la inferioridad de medios.

¿Te parece poco creíble el despliegue de fuerzas actual de Chile en el norte? Tres brigadas acorazadas muy bien equipadas, junto a todos los F-16, 46 aviones en total, basados en Iquique y Antofagasta. La marina no tiene su escuadra destacada permanentemente, pero como las crisis no se producen de la noche a la mañana, sino en escaladas graduales, también se sumaría en el despliegue.

Chile no puede desconocer el fallo de La Haya. Es resultado de nuestra mala diplomacia, pero no por las causas que mencionas, sino por no haber resuelto bien las cosas en los tratados posteriores a la guerra. Por mucho que se insista, los acuerdos de pesca no son tratados de límites.

lunes 5 de agosto 2013 a las 14:22
7
Rafael

Todos hablan mucho de disuasión, término que probablemente no comprenden o sólo entienden en una definición de matón de barrio. Pero nadie habla de la seguridad, que es el fin último de la defensa, que es apenas un factor de la ecuación. El fin de la defensa es contribuir a la seguridad del país. Pero la defensa es mucho más que las fuerzas armadas. Es, entre otras cosas, la voluntad de las autoridades de resolver bien los problemas de intereses o de límites que pueda haber con países vecinos, a través de una adecuada diplomacia que debe estar muy bien ajustada a la legislación internacional. Las fuerzas armadas son sólo el instrumento militar de la defensa, no la defensa mismo como los militares muy majaderamente sostienen. El uso del instrumento militar está muy acotado dentro de la legislación internacional de hoy. Ese instrumento se puede usar para rechazar una agresión, y debe ser empleado en forma proporcional a la agresión. No se puede emplear para inhibir a otro país de usar su derecho a recurrir a una instancia internacional para resolver un diferendo de límites.

lunes 5 de agosto 2013 a las 14:34
8
José Francisco

Esteban, la nota que estamos comentando no alude ni menciona a las compras del periodo 1978-1982. Sobre las ambiciones que otros países puedan tener, el tema es que este no es el Siglo XIX. Ya no se pueden ocupar militarmente y plantar banderas para anexarse un territorio perteneciente a otro estado. Hoy existen una legislación y un sistema internacional que, imperfectos como pueden ser, ya no permiten ese tipo de acciones. Sobre el PIB, no olvides que eso no representa sólo los recursos en manos del Fisco, sino mayoritariamente los del capital privado. Pero aún con un Fisco dotado de abundantes recursos, el gasto en Defensa debe responder a las necesidades reales del país, no a los caprichos de los militares ni de algunos civiles entusiasmados con los temas bélicos. Gastar más sólo porque hay más dinero es suena a despilfarro, en términos puramente económicos. En términos estratégicos, es escalar tensiones.

lunes 5 de agosto 2013 a las 14:53
9
jaime

Sería interesante que después publicarán un artículo donde se comparen las capacidades militares de Chile y nuestros tres vecinos, incluyendo a Argentina y Bolivia, además de Perú. Aunque creo que eso no cambiará mucho la percepción de los mejor informados, permitiría que el grueso del público se haya de una opinión aún más informada.

lunes 5 de agosto 2013 a las 19:29
10
Alamedas

A la luz de la historia universal, podríamos afirmar, basándose en el ejemplo de la Comunidad Europea, que solamente la integración económica y política de nuestros países, es el camino para encontrar la paz.
Si Chile, quiere ser moderno y dar signos de un país de progreso, debería centrar sus esfuerzos en la diplomacia, en lugar de carreritas armamentistas.

Hace 1 minuto
11
Ramón

Tanto gasto en defensa y armas, cuando América del Sur es una región donde no se ha visto una guerra de verdad en ochenta años. Lo de Malvinas de 1982 fue producto de la aventura de un país sudamericano, que no previó bien la forma en que reaccionarían los británicos frente a la ocupación de esas islas. Y los enfrentamientos entre Peru Y Ecuador fueron más bien escaramuzas.

La Pax Sudamericana no es producto de la ausencia de conflictos o un imperio del amor latinoamericanista, sino del interés de la mayoría de los gobiernos en no caer en enfrentamientos armados. Lo curioso es que muchos de esos gobiernos estuvieron conformados por cúpulas militares, que evidentemente no querían arriesgar sus privilegios y estatus de poder en una guerra que podían perder.

No es que hayan sido militares pacifistas o humanistas, como lo demuestra la obra de los regímenes represivos y abusivos que encabezaron.

martes 6 de agosto 2013 a las 13:25
12
Ricardo

Para Perú y Bolivia la integración de Sud-America pasa por una recuperación territorial, de todo o parte de lo perdido en la guerra del pacífico, es decir, la paz y la integración sólo se lograrán en base a la pérdida por parte de Chile de los territorios al norte de Copiapó. Eso es inaceptable para la gran mayoría de los chilenos, es aquí donde la política, diplomacia y disuasión militar deben entrar en juego. Chile ha fallado en lo político y diplomático, esta ha sido la mayor debilidad, no así su nivel militar disuasivo, que no sólo pasa por lo material, sino que por el profesionalismo, preparación, entrenamiento, nivel de alistamiento y doctrina de sus FF.AA.

miércoles 7 de agosto 2013 a las 00:06
13
Alvaro

Ricardo, de chileno a chileno: La diplomacia de nuestro país falló a principios del siglo pasado, cuando en su desesperación por cerrar el tema rápido y quedarse con Arica sin realizar el plesbicito que se había acordado realizar en esa cuidad y en Tacna, nuestros líderes políticos se apuraron en firmar un tratado plagada de imperfecciones con Perú. Entre esas imperfecciones destaca el no haber fijado bien los limites terrestres, como lo indica la controversía sobre el Hito 1, y el no haber subscrito nunca un tratado de limites marítimos. Sobre lo último, es innegable que los dos acuerdos de los años cincuenta se refieren a la pesca. Pretender que eran acuerdos de limites fue una gran error.

miércoles 7 de agosto 2013 a las 00:44
14
Ricardo

José Francisco, Velasco Alvarado armó al Perú con un arsenal ruso de última generación y en un número que superaba largamente las necesidades de defensa del Perú, el material y gran contingente estaba predeterminado por su plan de recuperación de Arica, cuyo “Día D” o día de invasión se fijó para el 5 de Octubre de 1975, según varias fuentes serias. Chile anticipando los planes peruanos de invasión a Arica, y consciente de su desventaja material y humana para frenar la inminente invasión, planeó un plan de defensa que consistió en el minado de toda la frontera peruano-boliviana, aumentar ficticiamente y mediante operaciones de inteligencia las fuerzas realmente disponibles en la zona norte. Después, en 1978 Argentina obtuvo el apoyo al menos de Perú y probablemente de Bolivia, para que una vez iniciada la invasión Argentina a las islas del canal beagle, Perú golpearía por el Norte, ese es el origen de la famosa HV3 desarrollada por los militares chilenos y que anticipa que un conflicto armado con uno de nuestros vecinos puede escalar a una guerra contra los tres países al mismo tiempo. Hay mucha bibliografía tanto en Argentina, Perú y Chile que te puede dar mayores detalles. Con esta larga y lata explicación, sólo te quiero demostrar que si se dan las condiciones, los conflictos pueden emerger y escalar a situaciones que nadie quiere, y que el principal motor de conflicto para Chile, es la permanente reivindicación territorial de Perú y Bolivia, y que se haga lo que se haga en términos de integración, siempre pretenderán recuperar por la “vía pacifica” (La Haya) o militar (ejemplo 1975, 1978) lo que un día perdieron en una guerra que nos enfrentó hace 130 años. Te aseguro que esta no será la última vez que Perú demande a Chile, en 10, 20 o 50 años más Perú volverá a crear un caso para llevarnos nuevamente ante un tribunal internacional, sólo espero que los políticos chilenos después de el fallo de septiembre aprendan la lección y tomen las medidas necesarias por amor a su patria y la integridad de nuestro territorio.

miércoles 7 de agosto 2013 a las 01:20
15
JORGE BUSTOS
miércoles 7 de agosto 2013 a las 03:26
16
Alamedas

¿A quién le interesan los conflictos? Yo daba el Ej. De Europa, donde se desarrollaron 2 grandes guerras, con millones de muertos en los diferentes bandos, con crímenes genocidas, etc. Finalmente, si Francia y Alemania, lograron superar el dolor y construir alianzas como la CEE ¿Por qué no es posible lograr acuerdos con Perú y Bolivia? Hay que dejar de lado la arrogancia, y recordar que estamos históricamente obligados a entendernos. Lo belicistas, que los hay en todas partes, podrían pensar en el desarrollo de los pueblos, educación, integración latino-americana, en lugar de jugar a pequeñas guerrecitas que satisfagan su ego, y donde los únicos que sufren son los pueblos.

miércoles 7 de agosto 2013 a las 06:05
17
Ramón

Ricardo, lo que dice Alvaro es muy correcto. Lo que ha fallado es nuestra diplomacia y nuestro liderazgo político, por hacer firmado malos tratados primero y por no haber nada para resolverlo después. La disuasión que destacas no tiene ningún rol en esto, porque lo que hay son problemas de naturaleza política, que no se resuelven con el uso de la fuerza militar. El uso de la fuerza tiene límites muy precisos en el sistema internacional hoy. Traspasar la línea tiene un alto costo para países como el nuestro. Sólo las cinco potencias que tienen asientos permanentes en el Consejo de Seguridad de la ONU pueden hacerlo sin exponerse a sanciones, que pueden bloquear haciendo uso de su veto.

miércoles 7 de agosto 2013 a las 10:44
18
José Francisco

Ricardo: Deberías analizar mejor las situaciones que tu mismo comentas, en lugar de contar historias de guerras que no ocurrieron.

Con toda la enorme ventaja militar que tenía, y la tensiones que efectivamente hubo,que fácilmente pudieron derivar en un conflicto armado, Perú no agredió a Chile ni en 1975 ni en 1978. Chile fue capaz entonces de disuadir sin tener la superioridad con que cuenta hoy a un alto costo financiero.

No se me ocurre como Bolivia pudo haber apoyado a Argentina en 1978. ¿Moralmente quizas? Porque por medios militares no tenían como. Sobre el apoyo de Perú, el no haber abierto un flanco en el norte, en momentos en que Chile estaba bajo fuerte presión en la zona austral, demuestra que al final no apoyaron el aventurismo bélico de los militares argentinos.

Hace 1 minuto
19
Antonio

Ricardo, eres todo un neorealista, hombre. Me refiero a que adhieres a la visión de que el mundo es un caós donde los países están todos contra todos. Pero esa es una visión inventada en EEUU para justificar su política exterior intervencionista y su unilateralismo.

Pero la verdad es que lo que hay hoy no es un caós, sino un sistema internacional de derecho, que sin embargo es imperfecto precisamente por el accionar caprichoso de las grandes potencias, como los cinco países que controlan a la ONU desde el Consejo de Seguridad y pueden hacer lo que les plazca.Pero a las naciones más pequeñas no les resta otra opción que funcionar dentro de ese sistema y bajo sus reglas.

Bajo ese sistema internacional no existen ni la solución pacífica ni la solución militar a las reclamaciones. Sólo existen las soluciones legales, entendidas por definiciones, acuerdos y tratados que son reconocidos, respetados e impuesto por instituciones internacionales.

Una vez que falle la Corte Internacional de La Haya, que necesariamente no sólo tendrá que resolver el diferendo marítimo sino que también la controversia sobre la ubicación del Hito 1, a Perú se le cerrarán los espacios para nuevas reclamaciones a Chile.

Por supuesto, siempre se pueden inventar reclamaciones sin base, pero ninguna instancia internacional las tomará en serio. No es llegar y “crear” un caso. Por ejemplo, Chile podría reclamar la devolución de la totalidad de la Patagonia a Argentina, pero la verdad es que ella fué cedida en un tratado formal, y que ninguna instancia internacional acogería ese reclamo.

Siempre hay que observar la legalidad de las cosas. Por ejemplo, analizar si fue legal y proporcionado que Chile declarase la guerra en 1879, iniciando un conflicto que desde sus inicios persiguió la anexión de territorios de Perú y Bolivia (la forma en que Chile dilató y finalmente evitó los prebiscitos que debían tener lugar en Arica y Tacna lo prueban).

Lo que ocurrió entonces fue un problema comercial, del tipo que hoy día se ventila y resuelve en la OMC, la OCDE y tribunales arbitrales de comercio internacional. Pero ese conflicto comercial fué usado por Chile, para iniciar una guerra con objetivos de expansión territorial y captura de recursos naturales.

Hace 1 minuto
20
Ramón

Alamedas, tienes razón. No es que estemos obsesionados por los conflictos, que sin embargo existen y son muy reales. Nos preocupa evitarlos.

Por supuesto que lo idea sería llegar a acuerdos con Perú y Bolivia, y probablemente las cosas con Perú se harán más faciles después de La Haya.

Podriamos discutir si Bolivia necesita realmente o no una salida soberana al mar, considerando las facilidades de transporte terrestre y puertos que le dan Chile, por un lado, y que también recibe de Perú y Argentina, por otro.

El caso es que las autoridades bolivianas siguen demandando una salida soberana al mar. Pero la única solucion viable sería un corredor contiguo y paralelo al sur de frontera con Perú. Esa es la única solución viable y aceptable, con o sin canje territorial, porque es la única que no cortaría el territorio chileno.

Pero esa solución topa con el veto que efectivamente ha venido ejerciendo Perú, porque esos territorios le pertenecieron y no pueden ser cedidos por Chile a un tercer país si Lima no lo aprueba.

¿Mejorarán las relaciones chileno-peruanas en el futuro, tras lo de La Haya, hasta el punto de que Santiago y Lima puedan ponerse de acuerdo sobre la cesión de un corredor a Bolivia? El tiempo lo dirá, pero esa seguirá siendo la única solución viable.

Sobre los europeos, es cierto que superaron sus traumas y enemistados tras dos muy sangrientas guerras. Pero es importante precisar que ellos mismos buscaron esas guerras, que fueron producto primero de la red de alianzas y tratados de defensa mutua existentes antes de 1914.

La segunda guerra no fue otra cosa que la continuación de la primera, como resultado del pésimo Tratado de Versalles impulsado por el presidente estadounidense Woodrow Wilson, que humilló a Alemania y sembró el germen del revanchisno en su sociedad.

Tras 1945 los europeos se volcaron hacia la cooperación los ámbitos de la seguridad y la economía, de lo cual ha sido posteriormente fruto la UE, pero eso fué en gran medida impulsado por líderes que buscaban impedir el avance de la Unión Soviética y contener al Comunismo.

Hace menos de 1 minuto
21
hernan

Chile es un país que ha tenido un buen manejo macroeconómico, sus exportaciones naturalmente se dirigen al Asia, pero el territorio y la población chilenas son pequeñas ante el nivel de intercambio que desean estas potencias. Por ello me parece que sería de gran conveniencia mutua una visión de importantes negocios con Bolivia, país mucho más extenso y extraordinariamente rico, con grandes déficit de desarrollo. Podría Chile invertir en ese desarrollo, educacional, sanitario, de carreteras, etc. y beneficiarse con la adquisición de petróleo, de agua para la minería. Si no lo hace, Bolivia naturalmente se volcará al Atlántico, a Brasil, la mayor potencia económica y militar de Sudamérica, lo que ya es reclamado en el Oriente boliviano, perdiendo Chile una gran oportunidad histórica. Ello además aliviaría tensiones con los otros vecinos.

miércoles 7 de agosto 2013 a las 12:54
22
Ramón

Hernan, la inversión en el desarrollo de Bolivia es una buena idea, pero imposible de implementar en las actuales condiciones, donde ni siguiera hay relaciones diplomáticas normales entre los dos países. Bolivia incluso ha prohibido la venta de su gas a Chile indirectamente, a través de Argentina. Sólo queda esperar que las condiciones se den en el futuro.

Bolivia no está entregada a Brasil, ni ahora ni en el futuro, y tampoco está mirando hacia el Atlántico. El oriente de Bolivia es un caso especial, por la penetración y los lazos culturales de Brasil allí.

Las expectativas respecto de Asía deberían ser moderadas. El crecimiento económico de China está experimentando un fuerte frenazo, y no volverá a ser lo mismo. Ahora se prevé una gran caida de las importaciones de materia prima de ese país asiático, en el caso de Chile de Cobre y de Brasil de acero.

miércoles 7 de agosto 2013 a las 16:58
23
hernan

Ramón: precisamente me perece de conveniencia mutua una nueva etapa de relaciones diplomáticas y comerciales con Bolivia. En las actuales circunstancias Bolivia no vende su gas a Chile, pero esto podría revertirse con una política inteligente, que estoy seguro tendría acogida en Bolivia, que desea salir del subdesarrollo.
La mejor manera de vencer a un enemigo es trasformarlo en amigo.
Las relaciones comerciales con la UE tienen un futuro modesto, e incluso con USA puede esperarse un empeoramiento, ahí creo viene un frenazo, de ninguna manera comparable a las dificultades chinas. Creo que Chile debe volver a mirar al Pacífico, como antes del Baltimore. No como socio de tercera de USA sino en sus propios intereses, que ciertamente no son bélicos.
En este sentido sería de gran interés una asociación con Bolivia, hacia el Pacífico (revirtiendo el desarrollo hacia el Atlántico.)

miércoles 7 de agosto 2013 a las 18:28
24
jaime

La idea de desconocer el Fallo de La Haya, si es negativo para Chile, es absurda. Esa es una corte internacional dependiente de Naciones Unidas. Los países que no acaten sus dictamentes no sólo no logran nada, sino que se exponen a sanciones del máximo organismo internacional.

Tras el pronunciamiento de La Haya sobre el diferendo marítimo con Nicaragua, que Colombia consideró injusto, este último país se retiró del Tratado de Bogotá de 1948, para la solución pacífica de controversias y diferendos. Sin embargo, Colombia no desconoció el veredicto de la Corte Internacional.

jueves 8 de agosto 2013 a las 08:29
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Ricardo

Recogiendo algunas ideas expresadas por algunos de uds. me quedo con la del revanchismo y cumplimiento de los dictámenes de la haya en el caso Colombia-Nicaragua. Sobre el tema del revanchismo Alemán por el injusto tratado de Versalles, me suena mucho al discurso de Evo respecto al injusto tratado de 1904 impuesto por la fuerza después de una guerra injusta con Chile, y el revanchismo demostrado en su demanda interpuesta en la haya, este punto es relevante en el marco de la demanda boliviana, que curiosamente no versa sobre el tratado de 1904 sino que de “Obligar” a Chile a negociar una salida soberana al mar. En el contexto del derecho internacional, ningún organismo puede obligar a un país a negociar con otro y a establecer de manera anticipada el resultado de esa negociación, eso viola los principios de soberanía y libre determinación de los pueblos, por lo que La Haya debería desechar la demanda Boliviana una vez presentados los documentos y hechos los alegatos. Respecto al cumplimiento de Colombia del dictamen de la haya, hasta donde sé, Colombia sigue ejerciendo soberanía en el mar otorgado a Nicaragua y están en conversaciones diplomáticas bilaterales para llegar a algún acuerdo. En el caso de Chile-Perú, lo más probable es que La Haya falle a favor de Chile, pues los tratados de 1952 y 1954 son tratados internacionales que establecen los límites marítimos y soberanía de los países firmantes en el espacio de las 200 millas, si hubiera algún punto a favor de Perú, no necesariamente debe ser cumplido, sino que siguiendo el ejemplo Colombia-Nicaragua, se entraría en una negociación cuyo resultado sería la mantención de status quo actual. Por lo demás, a Colombia nadie le ha aplicado ninguna sanción ni ha sufrido las penas del infierno por no cumplir el fallo de La Haya, así que amigos peruanos, vayan con sus cuentos de terror a otro lado, escriban alguna novela de terror que lleve por título “La Haya, tiembla Chile”, será entretenido leerlo.

jueves 8 de agosto 2013 a las 23:41
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Pablo Hernan

Lo que se ha hecho aquí no es apostar por “superioridad” como erroneamente este artículo señala, aquí se ha apostado por una reducción de unidades en pro de fusiones simbioticas entre armas diferentes con mucho menos personal de tropa pero con más personal calificado y equipos de mayor nivel tecnológico, cuyo costo de mantenimiento no es menor para lograr altos grados de aprestamiento.

¿Que quiero decir con esto?

Que unas fuerzas armadas más chicas pero con más nivel tecnológico y personal más calificado desde luego que son más caras que otras basadas en conscripción; cayendo estos “asesores” en el error de proponer niveles de financiamiento similares al que han tenido con la estructura antigua (encima en un nivel fijo de dólares, cuando la inflación año a año va restando poder adquisitvo a la moneda, con un dolar de hoy compra menos que un dolar de 1990).

El tema de la “superioridad” es sólo un resultado transitorio de un momento en el tiempo, toda vez que aquí se establece planificación del material, su mantenimiento y upgrades incrementales de hasta 12 años, llevando a cabo -desde los 90s- recambios de material con más de 35 años de servicio, cosa que no sucedió en los países vecinos que a principios de los 90s (fecha en que se planificó el cambio) ellos contaban con plataformas vigentes de seguir siendo modernizadas, en cambio Chile no (embargo). El segundo factor de debilidad relativa de los países vecinos es que recién están comenzando a desarrollar métodos modernos de gestión de activos de defensa (ej: agencia de compras anunciada por Perú), por lo tanto, lo que se espera en el horizonte es que la situación de ellos se normalice y tienda a la modernización en el largo plazo, generando una convergencia.

viernes 9 de agosto 2013 a las 17:15
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