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El religioso, que estuvo en primera línea durante las movilizaciones de Aysén, repasa lo vivido en esos días, su polémica con el gobierno, los avances y retrocesos de las conversaciones, así como la situación actual de la Iglesia Católica.
Las plegarias de monseñor Luis Infanti della Mora no siempre van dirigidas hacia el cielo.
Ello lo saben muy bien empresarios, políticos, autoridades judiciales y hasta en el mismísimo palacio de Gobierno, lugar desde donde le pidieron en pleno conflicto de Aysén que “se dedicara a rezar” e incursionara menos en la vida terrenal.
Su respuesta no se hizo esperar: “Estamos rezando, pero hay que entender qué se entiende por oración. La tarea del obispo es escuchar a Dios a través de su pueblo, que es la Biblia viva hoy. Es una mentira que rezar es sólo mirar al cielo y mirar a Dios marginándose de la realidad”.
Es que este italiano, nacido en Udine en 1954 y que se avecindó en Chile apenas un mes antes del golpe militar, sabe que su voz potente debe levantarse para representar los problemas de su región y, por qué no, del país entero.
Teólogo de la UC y Siervo de María, una orden fundada en el siglo XIII en Florencia, al actual obispo de Aysén le tocó, además, coordinar la visita del Papa Juan Pablo II a Bolivia, país en el que también vivió un tiempo y donde fue ordenado sacerdote en 1990.
Defensor del agua, como un derecho de todos, crítico de la construcción de represas en su región y, antes de eso, el primero en levantar la voz para esclarecer las extrañas muertes de 12 jóvenes en la undécima región, Infanti lleva casi medio siglo en la Iglesia Católica, a la que ingresó a los 10 años por una tradición familiar. Nueve días después del golpe de Pinochet, en 1973, viajó hasta Aysén. En Chile, debió revalidar su enseñanza media, estudió Filosofía y Teología en la Universidad Católica y rápidamente se fue haciendo un nombre en la Iglesia, hasta que en 1999 se convirtió en obispo, con apenas 45 años, adoptando el lema “A Jesús por María”.
Ya en los dos mil, siguiendo la doctrina de Los Siervos de María (estar disponibles a las necesidades y las situaciones de cada lugar) se vincula al tema medioambiental, una de las preocupaciones de su región. Surge, entonces, su carta pastoral “Danos Hoy el agua de Cada día”.
“Hasta el momento se pensaba que el planeta tenía recursos ilimitados y ahora nos damos cuenta que son limitados. ¿Cómo los repartimos?, ¿cómo los aprovechamos sustentablemente?, es el gran desafío”, señaló en una entrevista.
Luego centra sus críticas en el proyecto HidroAysén y las emprende contra el empresario Eliodoro Matte, miembro del directorio de esa empresa, a quien se refirió como “piadoso en sus devociones” e “inmoral en sus negocios”.
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Estimado Director EL PERIODISTA:
A nombre del Consejo Editorial de revista Reflexión y Liberación, reciba nuestras Felicitaciones por tan acertada entrevista realizada a monseñor Luis Infanti, obispo del Vicariato de Aysén.
Es gratificante y esperanzador leer lo que expone monseñor Infanti en la entrevista. Nos parece que para los momentos y silencios que vivimos en Chile, este testimonio nos ayuda a crecer, en conciencia, para ser más sensibles con el dolor de otros hermanos nuestros y, a comprometernos por una sociedad más justa y buena para todos.
Reciban, en El Periodista, nuestro Saludo Fraterno! Atte.
María Jesús Martínez
http://www.reflexionyliberacion.cl