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El presidente del PS, Fulvio Rossi habla sobre el polémico instructivo que ordena a los funcionarios de la Intendencia de Coquimbo a una serie de normas, entre ellas, no usar jeans ni minifaldas, y compara la nueva forma de gobernar con el Gran Hermano, del libro 1984 de George Orwell. “Estos intentos de “imponer disciplina” sabemos cómo empiezan y también cómo terminan en la historia y en la literatura: en el totalitarismo”, advierte el parlamentario.
Escribe Fulvio Rossi Ciocca, senador y presidente del Partido Socialista de Chile
No podemos seguir tolerando los ataques a la laicidad, a la igualdad entre hombres y mujeres y la imposición de discriminaciones absurdas en que se empeñan los funcionarios del gobierno de derecha.
Al retiro de un programa sobre educación sexual para estudiantes – a pesar de toda la evidencia mundial sobre la importancia del conocimiento para evitar el contagio de enfermedades sexuales-, la semana pasada, se sumó hoy el instructivo que sugiere cómo deben vestir funcionarios de la Intendencia de la Región de Coquimbo. En él se prohíben las vestimentas sport y se advierte sobre la visita a webs de medios de comunicación, lo que revela que, además, se vulnera el derecho a la privacidad en el consumo online.
George Orwell lo anunció y sólo erró en la fecha: era Chile 2010 el escenario para el Gran Hermano y no 1984.
¿Van a argumentar que el uso de minifaldas es contrario a la dignidad de la mujer? Es la misma mirada intolerante que en otras latitudes impide que las mujeres muestren su rostro y las obliga a salir a la calle con “burkas” sobre sus cabezas.
Es notable la capacidad de la administración de derecha para generar agenda pública con nimiedades y metidas de pata. El nuevo subsecretario de Telecomunicaciones, Jorge Atton, ya en abril prohibió el uso de “jeans y minifaldas” los viernes, atacando a una práctica de gestión administrativa que gana adeptos en muchas organizaciones y empresas de países en desarrollo: los “free fridays”, de positivo impacto en la convivencia y en la productividad.
Además, el instructivo del gobierno regional de Coquimbo desconoce no sólo la libertad individual de las personas para elegir su apariencia personal sino que todo el proceso mundial de industrialización de la indumentaria, que ha uniformizado la vestimenta en todo el mundo.
Estos intentos de “imponer disciplina” sabemos cómo empiezan y también cómo terminan en la historia y en la literatura: en el totalitarismo.

