Dar examen

viernes 6 de octubre 2017
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No aceptemos hacer más que nuestros compañeros para demostrar que somos capaces. No aceptemos la imposición de barreras. No aceptemos ser juzgadas por quienes somos, por cómo hablamos, nos vestimos o si decidimos no ser madres.

Por Beatriz Sanchez*

Las cifras hablan por sí solas. Las mujeres en la cámara de diputados, el senado, a la cabeza de municipios o en los concejos, son menos del 20 por ciento. No sólo allí. A la cabeza de universidades, como decanas, en directorios de empresas públicas y privadas, son muy pocas. Ya lo dijo esta misma semana la única mujer al interior del directorio de CODELCO, la ex ministra Laura Albornoz, “me siento el camarón de la palta” y explica que el estar incluida en el directorio lo hace parecer más inclusivo.

Curiosamente, pese a hoy tener una presidenta mujer -y en su segundo periodo- no ha cambiado dramáticamente la participación de la mujer chilena en puestos de poder o en lugares de primera línea en la política. Es innegable que ayuda a abrir ventanas a la participación, pero está claro que será un proceso largo.

El derecho de nosotras las mujeres, nuestra participación igualitaria, el fin de las jerarquías, siempre han sido temas de mi interés. Pero quizás nunca como ahora, que entré de lleno en la política y en la disputa del poder, que sentí tan directamente las diferencias.

Desde que anuncié mi candidatura presidencial y a través de todos estos meses, lo he vivido. Soy sometida a examen permanentemente. Tengo que demostrar todos los días que soy capaz. No sólo se habla de lo que digo sino también de cómo me visto y mi corte de pelo. En un programa de televisión, uno de los panelistas al hacerme una pregunta se adelantó a decirme “pero sé que no la vas a contestar”. Es un camino duro. Es un camino injusto también.

Durante estos meses me he preguntado cuántas veces antes he sido sometida a examen en el trabajo, en mi rol como periodista, en mi vida personal por las decisiones que he tomado. Y la verdad, esto me pasó muchas veces. Me ha pasado desde antes. Es un camino que enfrentamos las mujeres en Chile y no nos damos cuenta. Lo naturalizamos. Aprendemos a convivir con ello. Y es agotador.

Y es por eso que hice un compromiso conmigo misma. De ahora en adelante. Más allá de esta candidatura presidencial, pero empezando ahora mismo. No voy a permitir que se me tome examen nunca más. El único examen al que estoy dispuesta es el próximo 19 de noviembre frente a la ciudadanía, el día de las elecciones.

No lo aceptemos más. No aceptemos rendir examen. No aceptemos hacer más que nuestros compañeros para demostrar que somos capaces. No aceptemos la imposición de barreras. No aceptemos ser juzgadas por quienes somos, por cómo hablamos, nos vestimos o si decidimos no ser madres. Nunca más.

*Candidata Presidencial por el Frente Amplio

 

 

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