Déficit de Capredena y Carrera Militar

lunes 4 de septiembre 2017
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La tranquilidad de los altos mandos, frente a anuncios de rápida tramitación del proyecto de ley enviado al Congreso, indica que, de alguna forma, saben que nada cambiará realmente.

Por José Higuera, periodista

Aunque los abusos detectados en el sistema de pensiones de los ex servidores de las FFAA han concentrado el interés del público, el problema de fondo de la Caja de Previsión de la Defensa Nacional (Capredena) es su enorme y siempre creciente déficit financiero. Las cotizaciones de sus afiliados cubren apenas el 6 por ciento del pago anual de pensiones a sus 108 mil beneficiarios y, el 94 por ciento restante, es cubierto cada año por el Fisco mediante asignaciones suplementarias.

Parte sustancial del mencionado déficit proviene del hecho de que el grueso del personal militar presta servicios por más de 20 años, recibiendo una pensión completa según grado y calificación y que muchos completan 30 años de servicio y obtienen más beneficios. Eso genera distorsiones en la estructura de personal, que debería estar conformada por una pirámide de amplia base, pero que presenta grandes aglomeraciones o “balcones” en los niveles superiores de cada escalafón.

Para corregir esas anomalías, se debatió una Reforma de la Carrera Militar, que consideraba modificar las vías de ingreso y reclutamiento de personal, concentrando la mayor parte del mismo en una carrera corta de hasta 16 años, con retiro antes de los 40 años y ascensos más rápidos definido no por antigüedad sino por mérito. Es decir, se adoptarían estructuras de personal y carrera similares a las de Norteamérica y Europa, donde pocos militares sirven más de 20 años y dependen de pensiones derivadas de ello. Pero dejó de hablarse de esa reforma durante la década pasada, y hoy no está siendo considerada, como debería ser, para abordar una revisión del sistema de pensiones castrense.

La tranquilidad de los altos mandos, frente a anuncios de rápida tramitación del proyecto de ley enviado al Congreso, indica que, de alguna forma, saben que nada cambiará realmente. La insistencia del gobierno, negando que el tema de las pensiones de las FFAA esté siendo instrumentalizado con fines político-electorales, ha acrecentado la certeza de que esa es la verdad. Queda la duda sobre la causa de la aparente incapacidad o desinterés en enfrentar el problema, que contrasta con el entusiasmo por comprar material bélico.

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