Educación: construyendo la agenda país

jueves 3 de agosto 2017
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Cuando la educación se hace concreta, empuja y fortalece las vidas, las comunidades y la sociedad que la sostiene y nutre. No existe duda alguna que nos hacemos y transformamos más humanos cuando nos dedicamos al más frágil, al más necesitado, al que más lo requiere.

Por Carlos Díaz Marchant, Presidente Regional Metropolitano Colegio de Profesores de Chile

En años electorales como el actual cada vez toma más sentido el instalar entre los candidatos a la presidencia, una agenda de puntos que se les eleva al nombre de ‘temas país’, rango que ninguno de los postulantes puede eludir dada la significación y trascendencia que tienen, como así también debido a la urgencia y espacio medial ganado en la opinión de los votantes. Por nombrar sólo algunos: delincuencia y seguridad pública, vivienda, salud, transporte, previsión, migración, políticas para la zona de la Araucanía, corrupción, descomposición de los organismos y funcionarios del estado, políticas carcelarias de rehabilitación y reinserción social de la población penal y así un largo punteo de temas muy significantes y que – a lo menos – en los postulantes a La Moneda requieren de presencia, profundidad e iniciativas en tiempos del nuevo mandato.

En este sentido la dimensión de la educación es un componente ineludible y a la vez un camino fortalecedor de toda política sectorial que aborde los llamados Temas País que se logren implementar o poner en movimiento. A estas alturas es transversal, casi de sentido común para la sociedad, que la educación es la herramienta social que nos hemos dado para lograr sacar a nuestros pueblos y sus habitantes de condiciones muchas veces subhumanas de existencia. Pero también, según muchos, es el motor esencial de desarrollo y sustento de cada sociedad.

Como Colegio de Profesores estamos ciertos que los tiempos que se vienen nos deben llevar a dialogar con todos los candidatos para lograr acuerdos claros, transparentes y públicos respecto de las nuevas políticas que se llevarán a cabo en educación. Es nuestro deber, como dirigentes, visibilizar aquellos ‘temas país’ referidos a educación que la alta magistratura debe consignar e implementar con nuestro concurso y aporte, más allá de ser considerados empleados del Estado. No pedimos otras consideraciones que no sean condiciones justas y la atención para quienes – in situ – tienen que implementar las políticas, métodos y programas educativos a nivel nacional. Nuestra voz nace del ejercicio y sacrificio en terreno, con los niños, adolescentes, adultos y comunidades que requieren integrarse, formarse y capacitarse para ser efectivamente quienes provoquen las transformaciones que los nuevos tiempos y el país requieren. El gran educador latinoamericano Paulo Freire decía con mucha certeza: “La Educación no transformará el mundo, sino a aquellos que si lo harán”.

Son muchos los aspectos que debemos considerar para mejorar nuestras condiciones laborales y apuntar hacia un fortalecimiento real de la educación chilena. Entre muchas aristas, también debemos apuntar a temas que no son muy visibles hoy y que dan cuenta de nuestra labor. Invito a reflexionar cuánto significa para un niño extranjero y su familia que éste se gradúe en un colegio en Chile; cuánto de su vida cambiará en este proceso de reconocernos y acogernos, integrarnos y sostenernos; o cuántos han tenido la posibilidad de ver una licenciatura de un preso o presa en la cárcel: es un día de fiesta y esperanza para el preso y su familia. Los adultos, que después de esfuerzos y sacrificios por fin se licencian, salen de la ceremonia sabiendo del logro alcanzado y el mundo que se abre.

Siempre en los países, educar con lo mejor que se tiene ha hecho la diferencia y el Estado debe garantizar el óptimo de condiciones para ello. Para los excluidos y marginados por la vida (migrantes, presos, pobres, nativos empobrecidos, pobres de la ciudad y del campo, entre muchos otros sectores), la educación es una esperanza, la educación direcciona, la educación es signo de nuevos rumbos, nueva vida, nuevas expectativas.

Cuando la educación se hace concreta, empuja y fortalece las vidas, las comunidades y la sociedad que la sostiene y nutre. No existe duda alguna que nos hacemos y transformamos más humanos cuando nos dedicamos al más frágil, al más necesitado, al que más lo requiere.

La Agenda País que se viene en los próximos meses con el proceso eleccionario, sus temas, sus urgencias y evidencias nos mantendrán atentos y dinámicos como profesores, involucrados en el acompañamiento y participación de este proceso desatado. Para nada estarán ausentes nuestras reivindicaciones y urgencias, nuestros derechos y compromisos, nuestras denuncias y visiones. Tenemos ‘Agenda Propia’, hemos de avanzar, y en estos tiempos, al calor de las elecciones en donde todos dicen estar con los trabajadores y profesores, veremos si es tan así. Pero de lo que estamos seguros es que lo mejor que haremos es dejar sentado ante el país que el Magisterio no solo exige, sino que por sobretodo hace y demuestra, día a día, la trascendencia de su hacer.

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