Realidades y apariencias en el tema boliviano

viernes 7 de julio 2017
|
por

Chile ha exagerado y hecho creer a la ciudadanía que la integridad territorial está amenazada, y que La Moneda y la Cancillería están librando una lucha ‘heroica’ y ‘épica’ en su defensa.

Por José Higuera*

La precandidata presidencial del Frente Amplio, Beatriz Sánchez, ha evadido revelar su postura respecto las demandas marítimas de Bolivia, invocando razones de “responsabilidad política” para no dar su opinión. Ello a pesar de que en la coalición que le respalda, y que le acompañará en un eventual gobierno, predominan líderes que favorecen dar el acceso marítimo “soberano” que La Paz exige.

Es claro que lo que impide que la candidata se defina en este tema es el ejercicio oportunista del cálculo político-electoral. Pero es inaceptable, porque la democracia a que tanto aluden Sánchez como otros candidatos necesita que los electores conozcan sus posturas, sobre este y otros temas de interés nacional.

Lo que se ha instalado en Chile respecto del tema boliviano es un estado de confusión que nace de la desinformación y mal información que, contrariamente a lo que es su deber, han creado las propias autoridades y que ha encontrado campo fértil en sectores proclives al chauvinismo y al patrioterismo. Las razones son las mismas que hacen callar a Sánchez, de cálculo político-electoral combinado con la evasión de responsabilidad y riesgo político que caracteriza a las autoridades en ejercicio.

¿Cuál es la realidad de la situación jurídico-legal respecto de las fronteras de Chile con Bolivia y las obligaciones con este último país? El statu quo territorial chileno-boliviano está definido por el Tratado de 1904, en donde Bolivia renunció definitivamente a su provincia del litoral. Por su parte, además de pagar una compensación financiera, Chile se obligó a construir y mantener un ferrocarril entre Arica y La Paz, y proveer facilidades de tránsito entre los puertos chilenos y el territorio boliviano para las mercaderías con origen o destino en el país altiplánico. El tratado cubre las necesidades del comercio exterior de Bolivia, que también goza de facilidades de tránsito en Perú y Argentina.

En 1975 Augusto Pinochet ofreció un canje territorial, que habría dado a Bolivia una franja contigua y paralela a la Línea de la Concordia. Con chapucería característica, Pinochet no sondeó primero a Perú, que debe aprobar cualquier cesión a terceros de territorios que le pertenecieron, y que se opuso.

En este punto hay que precisar que el Derecho Internacional no consagra ninguna cesión de territorio soberano, sino sólo el dar facilidades de tránsito a las naciones mediterráneas. Es cierto que la condición de mediterraneidad puede dificultar el desarrollo económico de un país, pero como resultado de la distancia entre sus centros productivos y los puertos y no la falta de estos.

Bolivia busca la revisión del Tratado de 1904 en La Haya. Eso es imposible. El eventual veredicto de la CIJ se centrará en el cumplimiento de dicho tratado, y sólo de encontrar que Chile ha faltado a las obligaciones contraídas allí, podría exigir su cumplimiento y quizás también el pago de compensaciones por posibles perjuicios.

El presidente boliviano Evo Morales ha instrumentalizado el tema con evidentes fines políticos domésticos. Pero en Chile también se ha exagerado y hecho creer a la ciudadanía que la integridad territorial está amenazada, y que La Moneda y la Cancillería están librando una lucha “heroica” y “épica” en su defensa. Ello ha sido acompañado de una retórica arrogante y amenazante que no luce bien en el concierto internacional. Nada de eso es necesario. La CIJ decidirá en función de antecedentes jurídico-legales que definen y respaldan el statu quo actual.

*Periodista (Londres)

Comparte:

Comentario

WASHINGTON HERRERA

Basta leer los pormenores de lo ocurrido antes de los inicios de la ” Guerra del Pacifico”, en donde los empresarios chilenos explotaron yacimientos de salitre en territorios del Perú y Bolivia, los contratos de explotación fueron violentados por ambos países y el estado de Chile tubo que asumir la defensa de sus empresarios y trabajadores en las salitreras en explotación y declarar la guerra a ambos países que habían sellado un pacto secreto en contra de Chile. Los hechos de la guerra desde el comienzo hasta el final, han sido descrito por historiadores en extenso y lo ocurrido con Bolivia en esta pasada fue de abandonar al Perú, después de la derrota en el campo de la Alianza. Terminada la guerra, Chile busco llegar a firmar un tratado de paz y de poner fin a todo los resquemores producido en el conflicto, pero las cancillerías se enfrentaron a las desconfianzas de las redacciones de la paz, así con Perú se tubo que negociar los nuevos limites en que dejaba Tarapacá en posesión de Chile y las Ciudades de Arica y Tacna, en un plebiscito, con Bolivia, sentar propiedad con los territorios abandonado por fuerzas bolivianas tras el desembarco chileno en Antofagasta y Pisagua, hasta los limites naturales de la cordillera de los andes, también se debió hacer un tratado de termino de conflicto y que demoro más por los conflictos internos del país altiplánico y se pudo firmar en 1904,así tenemos los antecedentes de este conflicto que significo perdidas importante para ambos países y que ningún chileno puede desconocer.
Por lo tanto es difícil dar vía libre a los pedidos de los gobiernos de turno de Bolivia, pues hay razones de peso en su génesis.

martes 11 de julio 2017 a las 01:41
1

Leave a comment

Anuncio