¿Hacia una CUT inocua?

miércoles 26 de abril 2017
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Es una realidad a prueba de todo tipo de argumentos: la histórica Central Unitaria de Trabajadores (CUT), continuadora de la Central Única de Trabajadores fundada en 1953 y que se mantuvo activa hasta el día del Golpe Militar de 1973, se encuentra en una profunda –y, esperemos que no, en una letal- crisis.

Por Jaime Ensignia*

La gota que rebalsó el vaso fue la última elección de la CUT de agosto pasado del 2016. Lo que debía haber sido una contienda electoral sindical medianamente normal como muchas otras se transformó en una gran escándalo que acaparó el interés de la opinión pública nacional. Cuestión, que sigue siendo noticia hasta el día de hoy. Las acusaciones acerca de padrones electorales adulterados, de dirigentes sindicales eliminados de los registro electorales, organizaciones y agrupaciones sindicales sobre-dimensionadas en la cantidad de afiliados, existencia de sindicatos fantasmas, entre otros agravantes fueron los elementos que pusieron una nube de incertidumbre y de desconfianza en los resultados de dicha elección sindical. Como consecuencia, esto derivó en la llamada “crisis” de credibilidad en la CUT, de sospechas de utilización partidista y de descomposición orgánica, aspectos fuertemente criticados por la opinión pública nacional.

En las elecciones del pasado año, de las seis listas que se presentaron, dos fueron las que se disputaron el control de esta multisindical, la lista del Partido Comunista (PC) en donde se reelegía la presidenta Bárbara Figueroa y la lista de Arturo Martínez, ex presidente y ex secretario general de la CUT, dirigente histórico sindical y militante controvertido al interior del Partido Socialista (PS). En efecto, estas dos listas fueron las más votadas en este proceso electoral, la del PC logró 252.967 votos, eligiendo 16 consejeros; la lista de Arturo Martínez, la más votada, alcanza los 286.829 votos, logrando elegir 19 consejeros. Las otras listas, la Democracia Cristiana (DC) y sectores del PS alcanzaban 124.597 votos, eligiendo 8 consejeros y la lista A y B elegirían 1 consejero cada una. Tras densas semanas de acusaciones mutuas entre las listas mayoritarias y pese a la mayoría obtenida por la lista de Martínez, el cual reclamaba la presidencia de la central, Bárbara Figueroa, en alianza con la lista de la DC con N. Díaz y sectores socialistas mantiene el cargo de presidenta interina de la CUT y N. Díaz es elegido secretario general, relegando a Arturo Martínez a la primera vice presidencia. De este modo, se constituyó, lo que se llamo la mesa de “transición”. Esta mesa, tenía como objetivo convocar a un Congreso Nacional de la Central, el cual se realizó entre los días 27 y 28 de enero de este año, ratificar la fecha de las nuevas elecciones nacionales y determinar el modo de votación de los afiliados.

Es de conocimiento público, que la votación en esta central sindical es indirecta. Esto significa que cada organización sindical tiene una ponderación distinta a partir del número de afiliados que tiene o inscribe. No es una elección universal, en donde cada sindicalizado vale un voto. Demás esta de destacar que la reivindicación de elecciones universales ha sido acalorada y permanentemente discutida en los últimos Congresos Nacionales de esta central sindical, algunas veces aprobada, sin embargo, siempre postergada para la “próxima” elección.

Para la experta en Relaciones Laborales y Sindicales, María Ester Feres, esta crisis de la CUT es resumida en la siguiente manera: “Tambien a la CUT le llegó el momento. Sus cuestionables prácticas eleccionarias y de gestión salen a la luz y son parte del escrutinio público, al igual que otras instituciones sociales y políticas hoy severamente cuestionadas por la ciudadanía. Su discutible accionar, a menudo con cacicazgos carentes de transparencias y nocivas injerencias desde el Gobierno o los partidos, ha hecho crisis, harto mayor que las anteriores, que ya preocupaban por el debilitamiento de su representación”(1). Sin embargo, prosigue MEF, esta situación por la que está pasando la CUT, podría ser una gran oportunidad refundacional para esta central en el sentido que: “Para reparar el daño, no basta transitar con urgencia desde el tradicional voto ponderado a un ineludible voto universal y directo, exigible a todas las organizaciones de representación pública, más si estas son de carácter nacional. Se requieren cambios más profundos que le permitan representar a un mundo del trabajo cada vez más complejo y precarizado, que aspira a reformas sustantivas que aporten a mayor igualdad, al respeto de sus derechos laborales, de seguridad social y de ciudadanía” (2).

La realización de este 11avo. Congreso Nacional de la CUT (27 y 28 de enero), en su resolución sexta determina que: “Se aprobó que a partir de las elecciones normales que corresponde al año 2020, el sistema electoral de la CUT será directo y universal, es decir, los trabajadores afiliados a las organizaciones que pertenecen a la CUT podrán votar directamente por los dirigentes nacionales” (3). La determinación de esta resolución fue impugnada por dirigentes nacionales de la CUT. Estos dirigentes nacionales, argumentaron actuaciones ilícitas en la votación de esta resolución y, también de otras, como por ejemplo realizar al más corto plazo posible, una nueva elección nacional de la CUT para el 20 de abril y con voto ponderado. Frente a esta situación y en relación a los comicios de agosto pasado diversos dirigentes sindicales, levantan sus reclamos al Primer Tribunal Electoral (TE) de la Región Metropolitana con el objetivo de suspender el proceso electoral de esta multisindical. Esta solicitud y otras fueron hechas a la Dirección del Trabajo. El TE resuelve suspender estas elecciones. En un principio, la directiva de la CUT señala que todas maneras estos comicios se llevaran a cabo, pero al final, decide respetar la resolución del TE de la Región Metropolitana. Andrés Giordano, consejero de minoria de la central, el cual también levantó una querella en relación a las pasadas elecciones sindicales, como también acerca de las resoluciones del último congreso nacional valoró la decisión del TC, constatando: “estamos conformes. La decisión del Tribunal Electoral da pie para asumir la crisis en su real magnitud y nos pone en la obligación de hacer algo real para salir de ella”(4). Por su parte, la comisión investigadora de la Cámara de Diputados, a principios de abril 2017 evacuaba un informe lapidario acerca de las últimas elecciones de la CUT señalando las irregularidades del proceso eleccionario de esta central sindical, proponiendo una serie de recomendaciones tendientes a transparentar el padrón electoral y a realizar elecciones universales.

Paralelamente a este devenir crítico de la CUT, importantes organizaciones sindicales adheridas a la central iniciaron un proceso de congelamiento de su membresia en la central, como el Colegio de Profesores, la Federación de Trabajadores del Cobre (FTC), la Confederación Nacional de la Salud Municipal (CONFUSAM), entre otras organizaciones, agrupaciones y sindicatos nacionales. En este sentido, el padrón electoral entregado por la central para estas elecciones -que han sido suspendidas-, bajó de unos 500 mil que votaron en agosto del año pasado a menos de 160.000 que podrían haber votado en esta ocasión  .

¿Va la actual directiva de esta central sindical a poder enfrentar satisfactoriamente  esta aguda crisis del sindicalismo nacional?. Al parecer no, y en opinión de especialistas y analistas laborales en estos temas, es muy dificil que esto suceda. Esto debido a que, entre otros aspectos esta dirigencia sindical no ha sabido leer finamente los tiempos políticos, sociales y económicos del país, y se aferra de cualquier manera a los puestos de dirección de esta multisindical. Esto agravado a que la central no se ha constituído como verdadero actor social, no se ha modernizado y le es sumamente dificil representar a los nuevos sectores de trabajadores que se han incorporado al actual mercado del trabajo en un escenario de mundialización de la economía donde Chile está fuertemente inserto. Por otro lado, no ha sabido o no ha querido ejercer una verdadera postura autónoma frente a los gobiernos de turno, y frente a los partidos políticos. Por cierto, la CUT, al igual que otros actores sociales y políticos experimenta una crisis de credibilidad y de transparencia, finalmente esto unido a una crisis de representatividad al interior del sindicalismo nacional.

Sintetizando, es un hecho concreto que con todos los sucesos que marcaron la elección pasada, las disputas y descalificaciones internas destempladas en los últimos tiempos por parte de los propios dirigentes sindicales nacionales, la imagen de la CUT se ha visto inmensamente desmejorada, desacreditada y no goza hoy de gran credibilidad como organización sindical. Esta central tendrá que transitar por un largo camino de una verdadera “autoreforma” sindical, de elevar sus grados de transparencia interna para volver a ser realmente un interlocutor político social válido frente a otros actores sociales, políticos, empresariales y por consiguiente del Estado y con ello no convertir esta imprescindible organización en una central inocua.

NOTAS-.

1-. Ver: Crisis en la CUT:¿Una gran oportunidad refundacional?, María Ester Feres, en Voces La Tercera, 13 de septiembre 2016.

2-. Idem.

3-. Ver: Resoluciones de Acuerdo del 11avo. Congreso Nacional de la CUT, 27 y 28 de enero 2017, www.cut.cl

4-. Ver Tribunal Electoral de la RM suspende elecciones en la CUT, www.latercera.cl. Pág. 29, jueves 13 de abril de 2017.

*Sociólogo, Dr. en Ciencias Sociales y Económicas de la Universidad Libre de Berlín. Fue director sociopolítico de la Fundación Friedrich Ebert en Chile. Director del Área Internacional de la Fundación Chile 21. Colaborador del Barómetro de Política y Equidad.

 

Abril, 2017.

 

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Comentario

WASHINGTON HERRERA

Los dirigentes gremiales de los trabajadores no aprenden la lección, de los tiempos de Allende la casta gremial esta en pugna, los tiempos de Dn. Clotario, ya paso, en donde con su personalidad y entrega aglutino a los gremios y pudo liderarlos en sus conquistas sociales, Busto en dictadura supo orientar a los trabajadores para defender sus fuentes de trabajo a costa de su salud quebrantada, de vuelta a la democracia, la casta sindical apareció de nuevo, pocos se renovaron para enfrentar el nuevo modelo empresarial y del estado.
Los gremios de Chile deben unirse bajo una sola bandera, que es el bienestar de la clase trabajadora, sino estarán siempre peleándose por el poder, así lo vemos desde afuera miles de trabajadores, que ven como sus problemas no son defendido como corresponde, en todas las áreas de la producción y servicios.
Espero que esta pelea de gatos, perdonen la expresión, pero así esta ocurriendo a vista y paciencia de todos, los intereses de los trabajadores es superior a los intereses de grupo, ya que la democracia es valida para todos, y por lo tanto se debe cambiar de actitud, como dice el refrán, ” A rio revuelto, ganancia de pescadores”, en esta ocasión se debe terminar la chacota, pónganse serio.

jueves 4 de mayo 2017 a las 20:21
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