Libertad de expresión y Justicia Militar

martes 24 de noviembre 2015
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mauricio-weibelEl jueves 26 debo concurrir a declarar a la Justicia Militar, la que desea que les revele los nombres de quienes me entregaron los detalles de las defraudaciones por diez millones de dólares cometidas en el Ejército con fondos provenientes de la Ley Reservada del Cobre, en el llamado “Milicogate”.

Por Mauricio Weibel, periodista

Por cierto, jamás revelaré mis fuentes, derecho que garantiza la Ley de Prensa y las resoluciones de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). Este es un principio y derecho básico del ejercicio del periodismo, sobre todo en democracia.

El fiscal militar Roberto Acevedo, en la causa 1920-2015 de la IV Fiscalía Militar, utiliza una serie de excusas para desafiar estos derechos legales, universalmente reconocidos. Arguye que la Justicia Militar tiene derecho a saber quiénes filtraron documentos sobre compras de armas, pese a que esos textos circularon públicamentre por decenas de manos.

El fondo del asunto es que las millonarias defraudaciones con los fondos del cobre fueron posibles durante años justamente porque no hubo ningún control civil sobre las millonarias compras de armas que realizaron las Fuerzas Armadas desde el retorno a la democracia. La acción de la Justicia Militar persigue volver a construir ese muro de silencio, coartando el periodismo de investigación.

Sólo entre los años 2000 y 2015, unos 20.000 millones de dólares fueron destinados a la compra de armas, cifra con que el país pudo financiar la construcción de 30 hospitales, mil colegios, 35.000 viviendas sociales y 500 farmacias populares, además de toda la reforma educacional. Esos irracionales 20.000 millones de dólares equivalen también a más de 150 veces el presupesto que el Estado invertirá en Cultura en todo el año 2016.

Estos fondos, en otras palabras, pudieron cambiar el rostto social de Chile, entregando educación y salud de calidad. Pero no, todo se gastó en armas, sin que hubiera ninguna discusión democrática sobre ello.

Son cifras enormes que jamás fueron informadas a la ciudadanía, ni el Congreso. Todo está regido por la ley 13.196, una norma secreta que ni siquiera puede ser leida por los chilenos. Este escándalo político es lo que fue puesto en denuncia desde julio.

Un periodismo libre y resguardado es esencial para el fortalecimiento de la democracia. Es un severo revés para el Estado de Derecho el que los militares crean que tienen derecho a investigar las fuentes de los medios de comunicación.

Pero más grave aún es la inacción de las autoridades que han guardado silencio sobre los gastos en armas, sobre la corrupción y sobre el intento de la justicia castrense de develar las fuentes de una investigación periodística.

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Comentarios (4)

luis inaipil saavedra

Este tienen que cambiar; no es posible que las fuerza armadas continúen robando a todos los chilenos, gente que tienen privilegios inmerecidos, pensiones muy superiores al resto de los chilenos en su mayoría verdaderos trabajadores.
Porque tanto temor en quitarles todos estos privilegios de gente, de clanes que no son ningun aporte al desarrollo del país, al contrario son un lastre una vergüenza al servicio de los poderosos de siempre

jueves 26 de noviembre 2015 a las 14:55
1
josé poblete

Los políticos chilenos(poder Ejecutivo y Legislativo) han actuado desde LA LLEGADA DE LA DEMOCRACIA,con un miedo visceral hacia las FF.AA. Como ellos, especialmente los de la Concertación, se han dedicado a tocar “una tajadita” de los negociados de la dictadura con los bienes fiscales,no desean que sus “yayitas” salgan a la luz pública.Están muy equivocados mientras existan periodistas HONESTOS Y PROFESIONALES, deben dejar de actuar SOLAMENTE pensando en los chanchullos.

domingo 29 de noviembre 2015 a las 03:05
2
Juan M Mallea

La debida transparencia en los asuntos públicos así lo exige. La soberanía, defendida por el creador del ejército, don B. O’Higgins, debe retornar a los ciudadanos, quienes son contribuyentes por omisión, al no gozar de las riquezas que les conquistó el héroe. Otras clarificaciones necesarias siguen siendo las de las responsabilidades por los asesinatos de DOS Comandantes en Jefe. Las FFAA deben desprenderse de esta casta infiltrada en sus filas para recobrar el honor pisoteado y corregir el despojo de las riquezas de la patria, que se ha concretado en el obsequio a las transnacionales de sus minerales y mares y la destrucción de las infraestructuras, i.e. Ferrocarriles, lineas de cabotaje, que en definitiva impiden que Chile sea genuinamente desarrollado. La casta sirvió de caballo de Troya y sigue haciéndolo. JMM

miércoles 2 de diciembre 2015 a las 09:48
3
titomiguel

Los milicos son una casta social:tienen hospital,condominios,casinos,no estan afiliados a una afp,se casan entre ellos,les dan la ropa,jubilan jovenes y despues siguen trabajando en otra cosa quitando un puesto a otro chileno,la jubilacion es i cmlarable a la de un honesto profesor

martes 5 de enero 2016 a las 03:17
4

Los Comentarios se han cerrado.

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