¿Réquiem para Dilma, Lula y el PT?

martes 31 de marzo 2015
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Jaime EnsigniaLa situación política y social en Brasil es extremadamente crítica. Lo que está en juego no es solo la continuidad de la recientemente elegida presidenta Dilma Rousseff, sino también el proceso político de transformaciones iniciado por el presidente Lula, del PT y del sistema democrático brasileño.

Escribe Jaime Ensignia, sociólogo

El ballotage del pasado noviembre fue una de las elecciones presidenciales más reñidas y ásperas desde el regreso a la democracia en 1985. Sin embargo, esta contienda electoral entregó una clara ganadora por más de 3,3% de diferencia, obteniendo la candidata Rousseff el 51,6%, vale decir, 54, 5 millones de votos y el candidato Neves alrededor de 51 millones de votos (48,3%).

En este sentido, los derrotados ya avizoraban en la misma campaña electoral, el caballito de batalla en contra de la presidenta Rousseff, la corrupción de la empresa estatal de petróleo, PETROBRAS y su conexión con representantes de los partidos de la coalición gobernante. No olvidemos la portada de la revista Veja dos días antes de la segunda vuelta, con los rostros de Dilma y Lula: “Petrolao, Eles Sabiam De Tudo”. En Brasil los mega medios comunicacionales juegan un papel importante en la distorsión de la realidad.

Desde el primer día de mandato de la presidenta, la campaña de los perdedores y los poderosos de este país, ha estado enfocada a crear un clima de inestabilidad y crispación política sobre la base de un problema cierto, el de la corrupción, el cual sin embargo, según estudiosos de la reciente historia brasileña, más bien responde a un problema endémico y estructural de su sistema político.

Frente a esta situación, la presidenta ha manifestado toda su voluntad política por atacar profundamente esta incestuosa relación entre dinero y política, como así también continuar con el proceso de reformas políticas propuestas en su campaña presidencial. Sin embargo, el escenario de contracción económica, recesión e inflación, la corrupción de PETROBRAS, los costos sociales del ajuste fiscal y la creciente falta de credibilidad en la política, se han convertido en la tormenta política perfecta en contra del gobierno y la mandataria.

Las recientes y masivas manifestaciones sociales en pro y en contra del gobierno de la presidenta Rousseff pronostican un continuo ascenso de la polarización y de la irritabilidad política de la sociedad brasileña.

El proyecto transformador iniciado por Lula y la continuación de éste en los casi 4 gobiernos de esta coalición, se vería mermado si la oposición logra tener éxito en la petición de destitución de la presidenta. Esto, por cierto, no es bueno para la democracia de ese país como tampoco son señales auspiciosas para la región, por lo efectos políticos colaterales que podría traer una dimisión a la fuerza en contra de Dilma.

El mundo progresista y de la izquierda democrática del continente latinoamericano vio desde los inicios con mucha simpatía la irrupción de esta experiencia del Partido de los Trabajadores (PT) y el liderazgo de Lula.

Esto, no debe inhibir la crítica seria y formada acerca de los errores que se han producido en el transcurso de los gobiernos petistas. Habría que señalar, que al interior mismo del PT hay un fuerte y crítico debate sobre el reciente accionar del gobierno de Dilma, sobre todo lo que ha significado el nombramiento de los responsables de su marcha económica.

Según el analista político Jean Tible se corre el riesgo “de que, si el segundo gobierno de Dilma no logra ejecutar ciertos cambios, se abra un campo propicio para el debilitamiento del PT y de la izquierda, y también, en algún momento, para una crisis política de mayor envergadura”. (1)

El estudio y el seguimiento responsable de la ”crisis” brasileña, es de gran utilidad para el sistema político chilenoe, en el sentido de no responder demasiado tarde a la desconfianza de la sociedad civil en las instituciones republicanas, en los partidos políticos y en los liderazgos, cuestión que hoy en nuestro país está puesto en signo de interrogación.

1-. Ver: Encrucijadas brasileñas: entre protestas, procesos y elecciones, Jean Tible. Revista Nueva Sociedad Nro. 255, enero-febrero de 2015, pág. 34.

*Doctor en Ciencias Económicas y Sociales de la Universidad Libre de Berlín. Director del Programa Internacional de la Fundación Chile 21.

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Comentario

hernan

Brasil es la mayor potencia de Latinoamérica.
Su pertenencia al BRICS es de primera importancia geopolítica, así como sus relaciones con Nicaragua, Venezuela, Ecuador, Bolivia.
Ello es visto con preocupación por EE UU, que desea ordenar su patio trasero en vistas a sus desafíos prioritarios en Medio oriente y Eurasia Central.
Por ello ha organizado ‘manifestaciones espontáneas’ contra el Gobierno brasileño, las cuales nunca propiciarían en Chile, por ejemplo, o en Mexico.
Muchos desean implementar otra dictadura militar, de la mayor gravedad para los movimientos populares latinoamericanos así como para la estabilidad de los Gobiernos latinoamericanos no obsecuentes al Departamento de Estado, fortaleciendo la hegemonía global de USA.

sábado 4 de abril 2015 a las 19:20
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