‘Doblepensar’: el intento de restauración neoliberal

miércoles 4 de febrero 2015
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Peñalolén-20130518-00351Chile se propuso 4 objetivos en 1990: crecimiento, gobernabilidad, igualdad, democratización. Ha cumplido crecimiento y gobernabilidad. Ha incumplido igualdad y democratización.

Por Alberto Mayol*

El 2014 ha significado un importante avance de las fuerzas de la restauración del orden valorativo que supone el neoliberalismo en general (y el chileno en particular).

El individualismo, la mercantilización, el derecho a comprar diferencias sociales, la pérdida del sentido de ciudadanía, la despolitización, la noción de libertad como existencia de alternativas en un mercado, el emprendimiento, han sido reivindicados.

Asociado a estos valores, el autoritarismo, el temor a los cambios, el horror a la democracia, el Estado policial se sumaron para configurar una restauración débil de la doble faz de la obra dictatorial: no solo libremercado, sino además autoritarismo en clave de democracia liberal. La síntesis que Jaime Guzmán diseñó como esfuerzo por armonizar los grupos triunfadores del golpe logró peso espiritual y reapareció en forma de ethos en un año donde la energía revolucionaria parece un grito aislado y lastimero.

La operación fundamental para haber producido este clima radica en el ‘doblepensar’, que George Orwell describió en 1984, esto es, la “facultad de sostener dos opiniones contradictorias simultáneamente, dos creencias contrarias albergadas a la vez en la mente. Quien falsea sabe que está trucando la realidad; pero al mismo tiempo se satisface a sí mismo por medio del ejercicio del doblepensar en el sentido de que la realidad no queda violada. Este proceso ha de ser consciente, pues, si no, no se verificaría con la suficiente precisión, pero también tiene que ser inconsciente para que no deje un sentimiento de falsedad y, por tanto, de culpabilidad. Decir mentiras a la vez que se cree sinceramente en ellas, olvidar todo hecho que no convenga recordar, y luego, cuando vuelva a ser necesario, sacarlo del olvido sólo por el tiempo que convenga, negar la existencia de la realidad objetiva sin dejar ni por un momento de saber que existe esa realidad que se niega… todo esto es indispensable.”

Orwell dice: doblepensar es poder. Orwell lo imaginó como el rasgo decisivo de los partidos únicos, ilustrando fundamentalmente la extinta URSS. Hoy hemos llegado al doblepensar, pero irónicamente lo hemos hecho con su antípoda, el neoliberalismo.

La ruta del doblepensar ha sido fértil en el Chile de 2014. A continuación un breve listado de casos de doblepensamiento:

1. Las dos coaliciones principales reconocen que estamos en una crisis educativa. La educación es siempre nuestro peor indicador. Estamos muy atrasados respecto a los países desarrollados. Pero, nos dicen, toda reforma que hagamos debe ser lenta, gradual y sin desconocer la obra realizada.

2. Se señala que los cambios estructurales hoy en discusión son muchos y muy profundos. Para que dimensionemos, es bueno señalar que entre 1978 y 1981, la dictadura realizó (entre otras) 9 reformas estructurales de la economía y la sociedad (sistema de indemnizaciones a los trabajadores, 1978. Restricciones a la actividad sindical y negociación colectiva, 1979. Liberalización del mercado de la tierra, decretos de 1978, 1979 y ley de 1980. Liberalización cuenta de capital, 1979. Sistema de AFPs, 1980. Nueva ley minera, 1980. ISAPRES, 1981. Nueva Constitución, 1981. Ley General de Universidades 1981). Pues bien, se dice que no hay derecho hoy a hacer reformas estructurales. Pero la dictadura las hizo. Y fueron mucho más estructurales.

3. Se dice que la señal de problemas económicos debiera obligar a detener las reformas estructurales pues revela el fracaso de las mismas. Si volvemos a la dictadura, veremos que las reformas económicas de 1974 fracasan ostensiblemente y se inaugura un segundo ciclo de reformas estructurales desde 1978, el que vuelve a fracasar estrepitosamente con una de las peores crisis que conoce la historia de la economía mundial (la pérdida del PIB chileno en los ochenta fue descomunal). Chile vuelve a tener el PIB de 1973 en 1987, es decir, se perdieron 14 años en medio de esas reformas. Pero esas reformas eran buenas y las actuales hipótesis de reformas (solo se ha firmado la tributaria, pero no está en régimen), con el solo hecho de existir como posibilidad, parecerían haber llevado a la economía a un barranco.

4. La derecha afirma que se debió comenzar fortaleciendo la educación pública. Pero afirman que si se dan beneficios a estudiantes de colegios municipales y no a particulares subvencionados, acusarán al tribunal constitucional por discriminación.

5. La CONFEPA ha dicho que se podrían cerrar 4 mil colegios por la reforma educacional. Luego afirman que hay 500 que dicen que cerrarán si hay reforma. Estas son hipótesis y han atemorizado al país. Pero entre 2008 y 2013 han desaparecido 420 escuelas municipales. Nadie dijo nada. Eyzaguirre afirma que en 18 años sean cerrado 3 mil colegios. Pero el problema siguen siendo los colegios que podrían cerrar (o que amenazan con ello), no los que sí cerraron.

6. La crítica a la reforma tributaria es que, tal y como estaba, afectaba gravemente la inversión. La Asociación de Bancos no solo la apoyó, sino que dijo, a partir de su presidente, ser el ‘padre de la guagua’. Pero luego se sostiene que la reforma tributaria sigue afectando a la inversión. La derecha, por su parte, firma el acuerdo, pero luego señala que es una muy mala reforma.

7. El discurso del gobierno de avanzar en los cambios estructurales ha estado acompañado de: una modificación total de la reforma tributaria (de la cual se dijo al principio que no se cambiaría una coma), la postergación de la reforma laboral, la postergación de la reforma al sistema de pensiones, la postergación de la reforma educacional y la postergación de la reforma constitucional. Se trata de avanzar, pero retrocediendo.

El listado podría ser más grande. Pero más que denunciar, es tiempo de permitir el triunfo de la razón en su forma más lineal y simple: Chile se propuso 4 objetivos en 1990: crecimiento, gobernabilidad, igualdad, democratización. Ha cumplido crecimiento y gobernabilidad. Ha incumplido igualdad y democratización. El crecimiento se hizo sin pagar el medio ambiente dañado, sin pagar impuestos y sin aumentar en proporción las remuneraciones. La gobernabilidad se obtuvo por el miedo a la regresión autoritaria. La democratización y la igualdad llaman a la puerta y piden urgencia a sus proyectos. Nos dicen sin embargo: para llegar a la igualdad y la democracia hay que tener crecimiento y gobernabilidad. Y cuando lo hubo nos dijeron: para buscar igualdad y democracia hay que tener más crecimiento. Es el doblepensar, la nueva forma de gobernar (y de ser oposición).

*Académico Universidad de Santiago

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