Tintero lleno de sangre

miércoles 7 de enero 2015
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SamirHoy, 7 de enero de 2015, París vivió uno de los días más sombríos desde hace muchos años cuando sujetos fuertemente armados irrumpieron en la sede del semanario Charlie Hebdo –cuyas instalaciones ya habían sido quemadas en 2011 también– y cobraron vidas sin distinción.

Por Samir Mendoza, licenciado en Literatura (La Sorbonne)

Viví durante cuatro años en Francia mientras cursaba los estudios de Literatura en París. Llegué con apenas 17 años desde México, y como la mayoría de los latinoamericanos, tenía infundada la idea de que Europa es la tierra de la tolerancia, libertad de expresión y del relativismo cultural. Sin embargo conforme pasaron los meses, mi opinión cambió poco a poco cuando por ejemplo, algún francés vestido de abrigo de marca y zapatos lustrados se refería a un transeúnte de trazos árabes portando anorak y zapatos deportivos anchos como “racaille”, termino despectivo para designar a un delincuente. En ese entonces, 2010, Marine Le Pen aún no cobraba la fuerza política que tiene hoy, y Sarkozy gobernaba bajo el leit-motiv de una Francia segura e íntegra.

En 2011 el periódico Libération de izquierda fundado, entre otros, por el finado filósofo Jean-Paul Sartre sufrió un atentado que se atribuyó a grupos de extrema derecha, uno de los primeros brotes consistentes de la polarización política que más tarde se haría innegable no sólo en Francia, sino en todo el continente. En 2012 se disputaron las elecciones a nivel nacional, y a pesar de que el Front National poseía ya un gran número de adeptos, Francia se vistió de fiesta con el regreso al poder de un presidente socialista que habría de pelear contra las medidas de austeridad económica y propiciar la integración social, pero para 2014 las elecciones europeas ya daban claras pruebas de una Europa resquebrajada por ideas tan viejas como la rueda.

Hoy, 7 de enero de 2015, París vivió uno de los días más sombríos desde hace muchos años cuando sujetos fuertemente armados irrumpieron en la sede del semanario Charlie Hebdo –cuyas instalaciones ya habían sido quemadas en 2011 también– y cobraron vidas sin distinción. El resultado hasta ahora son 12 muertos, entre ellos el editor de Charlie Hebdo, protegido por la policía francesa desde 2011, dos policías, un invitado y caricaturistas renombrados. La indignación en la ciudadanía crece, así como el horror, y es precisamente en estos momentos en los cuales las fuerzas políticas extremistas no sólo surgen sino que se alimentan hasta volverse una enfermedad que corroe los huesos de los países que se reivindican “libres y tolerantes”.

Por si esto fuera poco, la crisis que amenaza el proyecto integrista de la Unión da candela al fuego proporcionando argumentos de la vida cotidiana en dirección hacia un cambio más radical: los inmigrantes pasan a ser aquellos otros que deberían volver a su patria en lugar de robarnos nuestros empleos, o gente sucia que viene con otras costumbres a cambiar mi país. Sin embargo el verdadero reto que enfrentan países como Francia y en general Europa está más allá de la simple idea de inseguridad. Ha llegado el momento en que se debe probar que Europa es realmente el continente del entendimiento y el crisol de las culturas basado en la libre expresión. Se tienen que diferenciar los actos perpetuados por grupos extremistas que a pesar de actuar en nombre de la religión están lejos de representar a la mayoría de los creyentes, practicantes e incluso a sus gobiernos. Si Europa es de verdad la tierra donde se intenta combatir el prejuicio, continente de gobiernos laicos que combaten la represión, se sabrá diferenciar a la minoría que ejerce la violencia, se sabrá apaciguar el fuego de los candidatos extremistas que son los únicos que tienen terreno regalado en bandeja de plata tras este terrible acto. Peor aún, es que el combate por medio de la segregación social que implican las medidas de partidos como el Front National de Marine Le Pen podría fácilmente propiciar no sólo una ruptura mundial en campos basados en terrenos poco relevantes con respecto a la política como pueden ser la religión o la apariencia física de un individuo o pueblo, sino que proporcionaría una excusa, legítima a ojos de muchos, para continuar plantando bombas por doquier. Las acciones, y sobre todo el discurso que adopte François Hollande en los próximos días son de esencial importancia para el futuro político de la Unión Europea, pero a pesar de ser uno de los retos más grandes de su mandato, que ha ido progresivamente perdiendo adeptos tanto de izquierda como de derecha, si logra crear una cohesión social en medio del caos extremista, Latinoamérica podrá tal vez volver a voltear hacia Europa para buscar un ejemplo de sociedad sana en donde se asimilan las diferencias culturales y se practica la libertad de expresión, y el tintero de los periodistas estará lleno de tinta en lugar de sangre.

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Comentario

hernan

La intervención US OTAN en Libia, utilizando bandas terroristas, ha significado la muerte de 500 000 personas; esa misma intervención en Siria, con el auxilio de los reyes medievales, ha representado 200 000 muertes.
H Clinton y Petraeus organizaron el envío de jihadistas libios, entrenados en Bengazi,vía Turquía, con 400 Tons de material bélico de Jadafi, incluido armamento químico, para acciones terroristas en Siria.
certain militia groups in E Libya (jihadists) had been linked to groups that the US called ‘terrorists organizations’. France, the CIA and the US Africa Command had aligned with these jihadists to destabilize Libya, freeze billion of dollars of assets, execute Gaddafi and use Libya as a rear base in the drive for regime change in Syria.
Benghazi, Petraeus and the CIA. H Campbell.
El grupo al Qaida (formado por la CIA) que atacó a la revista anti islamista Charlie, provenía de Yemen.
El objetivo es atacar Siria, Irán y Rusia, con altísimo riesgo de desatar un conflicto nuclear global.

jueves 15 de enero 2015 a las 10:08
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