Lápices contra ametralladoras

lunes 12 de enero 2015
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Daniel Ramirez, philosopheSolo un mundo verdaderamente civilizado puede combatir la barbarie, solo la tolerancia puede detener la intolerancia, solo la justicia puede vencer a la fuerza bruta, solo la cultura puede con la ignorancia, y aunque suene extraño, quisiera decir que solo el amor puede combatir al odio.

Por Daniel Ramírez, doctor en Filosofía (La Sorbonne)

Hay momentos en que un país se ve sometido a un trauma profundo que estremece su ser mismo, como en Francia en esta semana terrible. Un comando de asesinos sedientos de sangre, fanáticos islamistas radicalizados por la campaña del IS y de Al Qaeda en Siria e Irak, irrumpió en la sala de redacción de una revista satírica y masacró a 12 personas, incluyendo a conocidos y apreciados caricaturistas, que han acompañado la vida política francesa por decenios con su humor cáustico, sentido crítico e independencia de espíritu. Pocas horas después otro criminal tomó el relevo matando a una mujer policía y a cuatro rehenes judíos en una tienda cacher. Dos venganzas convergen: en el año 2006, Charlie Hebdo publicó una serie de caricaturas de Mahoma hechas por dibujantes daneses. Desde esa época este medio de prensa estaba amenazado. Luego viene la implicación militar de Francia en Irak contra la organización terrorista IS. Se esperaba un atentado. Los asesinos fanáticos no conocen otro lenguaje que el de la pólvora.

Probablemente el hecho que hayan sido dibujantes, personas del mundo del arte y del periodismo, seres risueños e inventivos que sabían llevar ligereza y desfachatez a los temas más graves, a los dramas del mundo a veces con una sonrisa, a veces con una carcajada, otras con un humor triste y desesperado; ello hace que en Francia todos nos sentimos heridos en carne propia; una tristeza profunda y una indignación sin palabras se ha apoderado de las calles.

¿Qué pasa en el mundo para que estas cosas se generalicen? ¿Por qué cada vez más ceguera, intolerancia y violencia se imponen? ¿Este es el mundo que vamos a dejar a nuestros hijos?

Hay algo que resulta insoportable para quienes se aferran a una creencia fanática: la risa, que según la fantasía de antiguos teólogos era atribuida al diablo. Por cierto es una buena pregunta: ¿Es legítimo reír de todo? Algunos responden “Si, pero no con cualquiera”. No se puede reír con imbéciles ni con fanáticos. Hoy día quisiéramos gritar desde los techos que sí, que se puede reír de todo, incluso de lo sagrado, porque si lo divino existiera, evidentemente nuestras pobres risas de mortales buscando alivio,no le harán nada al plano del infinito. Alguien dijo, “el humor es la cortesía de la desesperanza”.

Sin embargo, la situación del mundo, con una feroz desigualdad en la repartición de la riqueza, el poderío, la cultura y el bienestar, con operaciones de destrucción gigantescas como la guerra de Irak y el desmantelamiento de su estado, la desintegración del Estado de Libia, la desestabilización de Siria, ha empujado a muchas personas a abrazar una ideología político-religiosa, totalitaria, milenarista y delirante; lo suficiente fuerte como para consolarlos de una vida carente de realización y de dignidad. En realidad sirven intereses de grandes poderes, la lucha de las ricas monarquías sunitas, aliadas de USA, contra la influencia chiita, y la lucha por el poder en vastas regiones del mundo. Algo muy diferente a la versión simplista del “choque de civilizaciones” según el cual habría por un lado la democracia occidental y por el otro el islam que representaría la barbarie.

El Occidente “civilizado” lanza diariamente misiles y drones contra barrios enteros en diversas partes del mundo con la esperanza de que caigan algunos terroristas (o adversarios), sin ver el reguero de desolación, dolor, pobreza y por supuesto, odio, que ello deja a su paso. Los cálculos políticos a corto plazo y los económicos a mediano plazo, han sido catastróficos. Las respuestas militares han sido estúpidas, y a veces tan criminales como las del terrorismo (ejemplo: la guerra de G.W. Bush, de donde todo esto comienza).

La cultura occidental, aunque tiene grandes dificultades en disimular que se considera superior, fracasa al querer convencer, contagiar, e inspirar a grandes masas del mundo Oriental y Medio Oriental; fracasa a integrar a personas nacidas de la inmigración de sus excolonias, no dándoles cabida en la sociedad; fracasa en exportar la democracia –claro à fuerza de bombases un poco difícil exportar otra cosa que odio y resentimiento.

En Europa, hace años que una campaña sostenida de desprecio y de rechazo al Islam, liderada por la extrema derecha, convencida de que el antisemitismo del cual eran antiguos practicantes no les lleva más que a perder procesos judiciales, cambió de chivo expiatorio: los musulmanes son mucho más rentables como espantapájaros; son en general pobres (en Europa), fracasan en la escuela, se visten de otra manera y rezan en las calles (¡qué horror!). Como el sistema económico liberal que nadie se atreve a cuestionar fracasa a su vez a dar posibilidades de trabajo a una buena parte de los ciudadanos, principalmente a los jóvenes descendientes de inmigrantes árabes, estos sienten que no tienen lugar en una sociedad de desprecio.Así, el clima social, la integración y la convivencia se degradan. En tales tiempos, el cultivo del “enemigo” interior, tal cual como lo hacían los rusos antisemitas y luego los nazis, funciona. Mucha gente se deja manipular por estas campañas y los inmigrantes deben soportar además de la campaña de los racistas y xenófobos, la mirada de sospecha, de miedo o de rechazo de una parte cada vez más grande de la población.

Y, con todo el talento que se les pueda reconocer a los dibujantesy con toda la importancia que se le dé a la libertad de expresión, deben soportar en silencio que diarios satíricos se burlen de la religión de sus padres, los cuales no han pedido nada, tratando de integrarse lo mejor posible a la sociedad que los ha acogido (y explotado).

Tarde o temprano hay que hacerse esta pregunta: ¿Acaso humillar a personas burlándose de sus creencias es un ingrediente fundamental de la libertad de expresión? ¿Es bueno hacerlo? ¿Qué se gana con ello? Muchas personas lo consideran así, sobre todo después de lo ocurrido. Sin embargo, el hecho que esas personas hayan sido masacradas por unos bárbaros sanguinarios, no da razón automáticamente a la política del diario que los empleaba y a la tendencia a la cual me refiero. El sentimiento convierte en mártires a las víctimas de crímenes ignominiosos; pero morir nunca ha sido un argumento. La condena del crimen no debe ser una excusa para no reflexionar sobre las causas de lo que ocurre, que por supuesto no son “justificaciones” (no hay aquí ni teoría del empate ni la más mínima excusa del terrorismo), ni para aferrarse a una idea heredada de la teología según la cual solo el mal es culpable. Es verdad que quien asesina es responsable plenamente de sus actos; es un supuesto necesario para la institución de la justicia. Eso no quita que el estado actual del mundo facilite la radicalización de personalidades débiles, poco instruidas y manipulables. Ideólogos astutos, en prisión o en las barriadas inhóspitas alrededor de las ciudades, dándoles un poco de atención (nadie más lo hace), un poco de seguridad con tres o cuatro dogmas y un poco de orgullo con una ética de la guerra de tiempos pasados, logren fácilmente adoctrinarlos y lanzarlos contra cualquier blanco.

¿El resultado? La gran simplificación: tener un enemigo es la cosa más tranquilizadora del mundo. Esto funciona para los aprendices de terrorismo, pero lo trágico es que funciona también para la sociedad en general: ¡Ahora se conoce el adversario: el Islam!

Las autoridades musulmanas, imanes, asociaciones, profesores y representantes musulmanes, todos se esfuerzan en clamar que condenan como todo el mundo el terrorismo; pero nada es suficiente para quienes ya han designado el culpable.Ya ha habido ataques a mezquitas; dónde va a parar eso, no lo sabemos, pero se puede apostar que si ello sigue, tanto más fácil será el trabajo de los que reclutan para la guerra santa. Una especie de profecía auto-cumplida: se marginaliza y se abandona una juventud, se ridiculiza y se desprecian sus creencias, se acusa y se acosa a toda una población; luego uno que otro pobre tipo se ve promovido al rango de guerrero, pasa al acto y mata. Todo el mundo se conmueve, la desconfianza y el acoso aumentan. Las taras sociopolíticas se potencian unas a otras…

¿Qué hacer?

Una reacción posible: reforzar el control, las cámaras en las calles, el fichaje, restringir la libre circulación, cerrar las fronteras, expulsar inmigrados, aumentar las acciones militares, hacer “la guerra contra el terrorismo”, matar enemigos. Ello produce y siempre ha producido placer a un tipo de personas. Aunque la seguridad y la vigilancia sean indispensables a la democracia (la policía fue aplaudida en la gran manifestación del domingo en Francia), el resultado es que nos encontraremos en una sociedad menos libre –algunos piden ya un “patriotact”–, e incluso la libertad de expresión, que tanto hemos defendido, que defendían los caricaturistas caídos, se verá restringida. La extrema derecha se deleita, sus ideas xenófobas se repartirán como se inflama la pólvora.

La otra opción es la más difícil. Para sugerirla quisiera recordar con emoción el hermoso símbolo, la imagen que más se vio en la gran marcha de este domingo: ¡el lápiz! Por supuesto ello aludía al lápiz de los dibujantes muertos. Muchas pancartas mostraban lápices contra metralletas.En un espíritu de tolerancia, de unidad, de fraternidad –palabra que forma parte de la divisa de Francia pero a menudo olvidada– un millón y medio de personas en las calles de Paris, judíos, cristianos, musulmanes budistas, ateos, negros y blancos, afirmamos el poderoso deseo de un mundo de libertad, paz y convivencia y la vocación irrevocable de Francia a encarnar esta vibración de humanidad.

¡Qué triste ironía si el resultado de todo fueran más armas (claro, en “buenas manos”), más restricción, más marginalidad, más prisiones!

Los lápices de la marcha son también los de las escuelas, los instrumentos de la cultura. Y la cultura es el diálogo, el conocimiento y el reconocimiento del otro –el que no piensa como yo tiene su lugar en mi mundo–, la inteligencia, el arte, el pensamiento, la paz y el derecho, el intercambio de palabras, ideas, símbolos, obras. Cuidar con generosidad a la juventud venga de donde venga, dándole la posibilidad real de convertirse en ciudadanos. Para ello la educación debe estar a la altura, más que los misiles, las miras telescópicasy las huellas digitales.

Solo un mundo verdaderamente civilizado puede combatir la barbarie, solo la tolerancia puede detener la intolerancia, solo la justicia puede vencer a la fuerza bruta, solo la cultura puede con la ignorancia, y aunque suene extraño, quisiera decir que solo el amor puede combatir al odio.

Una sociedad de respeto y de amistad en este planeta tal vez es utópica. El problema es que es obligatoria. La otra opción es la destrucción generalizada.

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Comentarios (13)

Gloria Elgueta

Amplio y comprensivo análisis. Sólo agregaría que esta es una gran oportunidad para reflexionar sobre el régimen de visibilidad al que los medios y los poderes que los sostienen, nos tienen sometidos: un crimen condenable como este, cometido en el centro de Europa, acapara durante días los titulares y las condenas, en tanto múltiples y masivos crímenes en otros territorios –por ejemplo, Nigeria–, no suscitan la misma difusión ni, claramente, el mismo rechazo.

martes 13 de enero 2015 a las 12:26
1
Alejandro Lazo V.

…excelente Daniel…y no deja de resultar difícil asumir que la summa cultural, no necesariamente nos ha vuelto seres mayormente conscientes y por ende respetuosos de los demás. Y ni siquiera la visión del horror perpetuado, de la carnicería cruel..logra detener la virulencia…tendrán que revisarse responsablemente las formas de repartición territorial del poder..y no ir a meterse donde no te han llamado, bajo el supuesto arrogante del “hombre blanco” o del indicado por Dios, o del iluminado de último minuto..habrá que retirarse de esos lugares y dejar a sus habitantes con sus asuntos y sus riquezas y miserias propias, hacer lo que les parezca en el mundo que supuestamente compartimos. Habrá que revisar el estado de la codicia y su fatal destino y por cierto el estado del individuo en este pastel envenenado…lamentablemente, el futuro no se plantea muy promisorio..las señales van configurando un clima y esquema socio-político que se articula entre el “ataque y la resistencia al ataque”, el espacio intermedio, el del diálogo y el acuerdo, ya no aparece como un ámbito de viabilidad política sólida que plantee estabilidades confiables…y el espacio de la guerra, que tanto les gusta a esos carentes y fanatizados ya sea por vía pseudomística o por mandato de poderes fácticos, solo conduce al deterioro definitivo de lo construido y al peor paisaje de la muerte…debemos escuchar a nuestros hijos pues el mundo que estamos legando está oscuro y con una perspectiva jodida…

Hace 1 minuto
2
Magdapatagonia

Muchas gracias Daniel, lúcido artículo. Recuerdo la felicidad que me dio viajar en el metro antes de las Torres Gemelas y constatar la maravillosa convivencia de las culturas. Despues de ese atentado, el metro de Paris no fue el mismo, dolía reconocer musulmanes por la barba y el pelo, vestidos con ropas occidentales que eran muy lejanas a ellos. Como serà ahora?

Hace menos de 1 minuto
3
Gabriel rosenblatt

1.- Te comentare de a poco, porque son muchos los temas que tratas, no existe un “mundo civilizado”, existen personas mas civilizadas que otras y no tiene que ver con la riqueza o educación, es lo que ese ser trae, su libre albedrío, o como quieras llamarlo.
¿Cuantas personas has conocido de poca educación o pobre, que vive la vida feliz, sin odio, con amor, o al revés personas con educación o ricas y son unos miserables?
Yo muchas……….
A veces nuestros pensamientos son solo pequeñas reflexiones abstractas, sin ninguna base real, son solo ideas en el aire………
Mas o me
La palabra el discurso y la poesía.

Hace menos de 1 minuto
4
gabriel castillo

Muy buen artículo, Daniel, que junto con otros , da pie para una reflexión y la posibilidad de una actitud.
Las causas de todo esto se encuentran también en la historia y en la economía. No es un secreto para nadie que detras de todo esto hay la intención de atomizar el mundo árabe y mayoritariamente musulmán y apoderarse de todo el petroleo que existe en oriente. Parece feo decirlo, pero creo que es el ingrediente mas concreto que explica este acto criminal.

miércoles 14 de enero 2015 a las 16:58
5
Victor Allan

Muy bueno. Llevo días defendiendo un punto de vista similar que resulta ser curiosamente impopular.

jueves 15 de enero 2015 a las 02:14
6
Gabriel

Cito”Tolerancia y racismo
“Estoy en contra de la tolerancia. No es que esté a favor de la intolerancia, pero rechazo la idea de que problemas como el racismo o el sexismo puedan ser automáticamente traducidos a problemas de tolerancia. Tomemos a Martin Luther King: él jamás habló de tolerancia. Nosotros lo hacemos porque vivimos en la pospolítica: la economía y la administración están cada vez más despolitizadas y los únicos conflictos reales que quedan son culturales”.

“La tolerancia multicultural es, a menudo, hipócrita en el sentido de que tolera al otro, pero a un otro muy reducido, muy limitado. Se respeta al otro en tanto hablemos de su comida, su cultura, su tradición y sus danzas. Pero ¿qué pasa con la ablación del clítoris?, ¿con quienes dicen que debemos respetar el hinduismo? Muy bien, pero ¿qué pasa con esas viejas costumbres que ordenan quemar a la mujer cuando el marido muere? ¿Lo respetamos también ? Entonces tenemos un problema. Seguir el juego de lo políticamente correcto es racismo invertido y asqueroso”.

jueves 15 de enero 2015 a las 19:03
7
Gabriel

Un clérigo de la milicia terrorista aseguró hoy que el grupo está detrás del atentado contra la revista francesa y que dejó 12 muertos entre periodistas, dibujantes, colaboradores y policías.

Info News

“Comenzamos con la operación en Francia, por la que nos atribuimos la responsabilidad. Mañana seguirán otras en Reino Unido, Estados Unidos y otros países”, afirmó Abu Saad al Ansari durante el sermón del viernes en la ciudad iraquí de Mosul, que está en manos de los yihadistas.

jueves 15 de enero 2015 a las 19:28
8
Gabriel

El presidente francés, François Hollande, ha anunciado esta tarde que movilizará al portaaviones Charles de Gaulle para que contribuya a la lucha contra el Estado Islámico en Irak, así como para combatir el terrorismo en la región.

jueves 15 de enero 2015 a las 19:30
9
Gabriel

Mi querido amigo,
Entiendo que el enemigo no es el islam, sino el estado islamico.

viernes 16 de enero 2015 a las 03:06
10
Gustavo Mujica

Dani: envíame tu email.

viernes 16 de enero 2015 a las 18:50
11
John O

Adhiero a casi todo el contenido de la nota y destaco el gran humanismo esperanzador de su mensaje, mas quisiera mencionar el punto en el que disiento: el “fanatismo islamita” de los asesinos, mencionado por el autor, puede que no sea tal, sino más bien una fachada cazabobos.
A los muchos que expresan su escepticismo, desconfianza o directamente negación del relato oficial sobre la barbarie, existen medios que vinculan sus autores con los servicios secretos franceses; es decir, que bien podrá haber sido una operación de bandera falsa.
Irremediablemente, esto trae al escenario mental los atentados de Atocha y el metro londinense; en los que apenas detectados indicios de “los servicios” en su autoría, su esclarecimiento se esfuma en la nebulosa mediática.

Quien haya sido, ha aportado al objetivo de trabajar por el desquicio de las sociedades europeas que aun creen en la sensatez civilizada como modo de resolver conflictos, desde el más local al más global: algo que, de lograrse, no se consigue “de una”, sino de hechos eslabonados como éste de ahora.

domingo 25 de enero 2015 a las 02:08
12
Daniel Ramírez

Con todo respeto, no puedo dejar de contradecir a John O, porque las “teorías del complot” siempre existen, son lo más fácil de lanzar. Sembrar la duda sobre eventos tan trágicos no es une buena operación. Se sabía que vendría un atentado de esta índole, decenas de jóvenes que el sistema escolar no ha logrado integrar parten cada mes a Siria a integrar escuadrones paramilitares del IS. Los atentados fueron reivindicados por Al Kaïda-Yemén.
La manera más eficáz de protegerse contra la desinformación y las teoría complotistas delirantes es verificar las fuentes: Qué diario, revista, qué periodista o analista internacional lo ha dicho. Cuando una información ne se encuentra más que en un blog es sospechoso, en ese caso no queda más que leer otros artículos del mismo blog y analizar su coherencia. Normalemnte la intención ideológica y propagandística se descubre facilmente.

martes 3 de febrero 2015 a las 20:20
13

Los Comentarios se han cerrado.

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