¿Dónde está la Ciencia y Tecnología en el Congreso chileno? Ausencias y omisiones en la política parlamentaria

sábado 17 de enero 2015
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3perez comissoMelvin Kransberg propuso en los años ochenta seis leyes para comprender el cambio tecnológico, la más popular es “La tecnología no es buena, no es mala, ni es neutral”. Pero luego de una semana muy discutida, podemos ver que la tecnología puede ser peligrosa, al menos en política.

Por Martín Pérez Comisso, Químico y Profesor de Ciencia y Tecnología en la Universidad de Chile

La “Ley de Medios Digitales” como se denominó a la modificación de la Ley 19.733 “sobre libertades de opinión e información del ejercicio del periodismo” del año 2001 generó una controversia a causa de un titular desafortunado. Pero abrió la discusión sobre los límites de un medio de comunicación social que, como presenta la máxima de Marshall McLuhan “El medio es el mensaje”. Gracias a los varios errores comunicacionales, ignorar la opinión experta y de que este proyecto cubre un área ya legislada, esperemos que este proyecto no fructifique y se abandone por su confusa formulación y vaga precisión.

Este episodio ya fue discutido en la prensa ampliamente estos días. Pero tengo una nueva veta que exponer: que la comisión de Ciencia y Tecnología no hizo bien su trabajo al presentar este proyecto.

Primero, llama la atención la pertinencia de este proyecto en la comisión de Ciencia y Tecnología, presidida por Ramón Farías, ya que la ley original fue estudiada por la comisión de Constitución desde 1993 o incluso era mejor opción proponer desde la comisión Cultura, Artes y Comunicaciones, la que resulta ser mucho más adecuada en su descripción (pero no es favorable para que la diputada UDI María José Hoffmann, promotora del proyecto y miembro de las comisiones de Cultura y de Ciencia, pudiese avanzar en la comisión que preside el PC Guillermo Teillier). Pero más allá del análisis político, lo más llamativo es cuántos proyectos ha desarrollado la comisión de Ciencia y Tecnología en lo que lleva del periodo: sólo cuatro. Los cuales destacan por su baja complejidad. Una comisión normalmente ve 5 leyes complejas (100 páginas de proyecto) y 15 sencillas en un año. CyT solo 4 simples. Algo propio de los hermanos pobres.

 07/10/2014 9629-19

Modifica la ley N° 20.285, para garantizar el acceso universal a la información contenida en las páginas web de las instituciones públicas. En tramitación

15/07/2014 9461-19

Modifica ley N° 19.733, sobre Libertades de Opinión e Información y Ejercicio del Periodismo, para exigir a los diarios electrónicos, el cumplimiento de las exigencias establecidas, para los medios de comunicación social En tramitación

15/07/2014 9460-19

Modifica ley N° 19.733, sobre Libertades de Opinión e Información y Ejercicio del Periodismo, con el objeto de consagrar expresamente a los diarios electrónicos, como medios de comunicación social En tramitación

12/03/2014 9271-19

Establece ley que regula medición de audiencia y otras categorías televisivas o de radiodifusión. En tramitación

 (También podríamos comentar sobre lo que no hace: este jueves 8 el papelón cuando un convenio de colaboración científica entre Chile y Estados Unidos que no había pasado por la comisión de Ciencia y Tecnología para su estudio iba a ser votado en sala, cosa que se postergó)

Aunque la tecnología (y la ciencia) no son buenas, ni malas, ni mucho menos neutrales, parece que ambas han tenido una comisión que se caracteriza por la neutralidad de su actuar. La falta de prioridad puede ser causa de varios motivos: escasez de científicos en el parlamento, incapacidad de trabajar temas que requieren de alfabetización científica (recordemos el escándalo del Timerosal de Cristina Girardi), dando como resultado un nulo avance en legislación adecuada para regular materias propias de su competencia.

Considerando que desde 2008 en Chile han salido voces desde la academia clamando por la necesidad de constituir una institucionalidad ejecutiva potente en Ciencia y Tecnología, es notable cómo nos hemos olvidado de fortalecer la existente, teniendo en el país una comisión que parece andar errante entre los proyectos que no entran en Salud, Minería, Medio Ambiente o Telecomunicaciones. Estos escándalos legislativos pueden ser evitados tomando más en serio el papel que cumple el sector en el país, abriendo la participación ciudadana, y generando debates políticos sobre el papel de la cultura científica y tecnológica en el país.

En la semana que su comisión hermana organiza el congreso “Desafíos del Futuro” creo que es necesario avanzar en que la Cámara fortalezca su comisión de Ciencia y Tecnología, tomando el verdadero desafío para esta y la Comisión del Futuro tienen: Construir una legislación fuerte y pertinente a los desafíos del área, como ejemplos: legislación laboral de trabajadores de la Ciencia, regulación de agentes tecnológicos, software y conocimiento libre, genómica, institutos de investigación estatales, inserción en áreas prioritarias, y un largo etc. que incluye las regulaciones de los institutos públicos de investigación dependientes de ministerios. Quizás es necesario que contrate más asesores científicos con capacidades políticas. Es increíble que luego de tanta experiencia acumulada en al menos 4 años de Congresos del Futuro, siga siendo Ciencia y Tecnología una de las áreas más deficitarias en la normativa nacional.

En la sesión de Inauguración del día jueves 15, Isabel Allende, Presidenta del Senado, se refirió a la importancia de incentivar la ciencia básica, al aumento e infraestructura científica, el potenciamiento de vocaciones regionales y el potenciamiento de políticas públicas. Mientras le escuchaba caían en mi las preguntas ¿Qué significa incentivar la ciencia básica para ella?, ¿Cómo aumentamos la infraestructura en todo el país?, Cuál es la vocación exportadora de su región?, ¿Cómo impulsamos que las industrias innoven?, ¿Cómo potenciamos las políticas públicas sin un ministerio? y tantas otras cosas más. Tenemos como país los desafíos claros y debemos comenzar a darle respuestas, particularmente, desde los parlamentarios.

En conclusión, es necesario que la política científica y tecnológica que genere Chile tenga una contribución real desde el Congreso, mucho más que lo que el recientemente resucitado (en el papel) Consejo Asesor de Conicyt pueda proponer. El sector en Chile tiene enormes desafíos para la inclusión de doctores formados en Chile y el extranjero, los que requieren lugares para trabajar ahora, no cuando haya un ministerio. La falta de políticas públicas no es sólo responsabilidad de Conicyt, de CORFO y de las Universidades, quienes gestionan y realizan la ciencia y tecnología en Chile. Para que el país pueda enfrentar de mejor manera el futuro necesitamos una consistente política científica-tecnológica, la que merece la atención y dedicación que por años no hemos observado en el parlamento. Como indica María José Hoffmann en la Ley de Medios Digitales “Se trata que exista libertad, pero no libertinaje ni abuso.” Es momento de que se comience a legislar sobre esto, para asegurar estas libertades y evitar los abusos y omisiones que tenemos como país en Ciencia y Tecnología.

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