Brasil 2014: un balance necesario

viernes 25 de julio 2014
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IglesiasInsisto y reitero que lo mejor del último mundial de fútbol, según mi opinión, pero por lejos, fue la interpretación del himno nacional de Chile en los tres partidos de la etapa de grupos.

Por Juan Luis Iglesias Cruz, periodista

Una canción, que sabemos no es la segunda mas linda del mundo y que tampoco dice mucho sobre la idiosincrasia del chileno, que es extremadamente marcial pero que obedece a esa especie de uniformidad que se siguió acá en Sudamérica en el tema de las canciones nacionales. Es parsimoniosa, pero se escuchaba bien en la voz de los hinchas que se reunieron en los estadios.

Si nos sacudimos de esa emoción, y bajamos a la tierra, debiésemos ser lo suficientemente autocríticos para decirnos que si bien cambió la actitud, la disposición y las ganas, los resultados fueron los mismos, y no digo los resultados uno a uno si no que llegamos donde mismo, al mismos lugar, con el mismo rival y con el mismo desahogo. La próxima copa América la ganamos. Sí, porque después de Sudáfrica dijimos que el próximo año los muchachos estarían en su punto para la Copa América.

Qué nos pasó ahora, pateamos la perra, pateamos los sillones de las casas, escupimos al cielo, el palo de Pinilla, y luego para auto consolarnos dijimos ( todos), la próxima copa América es nuestra, claro se disputa acá, en nuestro país, pero nada ni nadie asegura que se ganará por merecimiento.

En fin los muchachos viajaron a Chile y en una caravana gigantesca los recibimos, gritamos sus nombres, algunos pretendían que volvieran a cantar el himno patrio, un saludito, algo, pero poco y nada. Una recepción de parte de la Presidenta que incluso atrasó un vuelo, mucha prensa, un dron contratado dando vueltas en el aire, marcas auspiciándolo todo y un sinfín de cosas que son adornos.

¿¿¿En qué trasuntó todo esto??? En que no encontraron mejor homenaje que comenzar una cruzada por rebautizar nombres de calles con los de algún apellido de nuestros seleccionados. Si, tal cual, cambiar nombres de calles para inmortalizar a algunos de nuestros luchadores.

Me perdí en algún punto. Pregunto ¿qué fue lo que concretamente ganamos? Si la lógica se basa en el entusiasmo de la gente, ¿por qué ningún seleccionado de Francia 1998 llevó calle?, La Salasmanía y la Zamoranomanía dura hasta el día de hoy, sin embargo, no conozco o al menos mi mapa digital no la encuentra, la calle Iván Zamorano o la Avenida Marcelo Salas. Si queremos ser mas puristas, solo en algunos estadios comunales se colocó el nombre de algún jugador de Chile 1962, donde fueron, léanme bien, Terceros, si leyó bien terceros, y con selecciones de fuste internacional y con niveles superlativos.

La pregunta es, ¿se nos pasó la mano?, o mejor escrito, ¿qué nos pasó?, ¿efervescencia desbocada?

Se debe tener algo más de exigencia para este tipo de actuaciones en donde, si bien hubo un avance en cuanto a actitud de juego y a presencia en la cancha, no se logró de manera concreta dar el paso cualitativo que falta para poder decir con fuerza, con ganas, que hemos cambiado y que efectivamente esto es un cambio total y no un grupo de grandes jugadores.

Las calles rebautizadas quedarán como un testigo mudo del paso de una bocanada de triunfalismo que corre el riesgo de no graficar a estos jugadores es su justa medida, pues hay una probabilidad muy alta de que ellos sean los llamados a remover los cimientos para dar paso a otra generación que sí logre concretar lo que estos jugadores iniciaron.

 

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Comentario

Mauricio Estay

Muy serío y buen balance. Estos son los periodistas que faltan en nuestro medio. Aunque fuimos por un rato triunfadores, como dice el periodista, estamos en la misma posición aunque sí con mejor y mucho mejor actitud. Esperamos ver más de usted don Juan Iglesias.

sábado 26 de julio 2014 a las 13:01
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