El stand up de Camila

Hace menos de 1 minuto
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SilvaGet up Stand up Stan up for your rights. Come on! Get up, stand up: stand up for your rights! Get up, stand up: don’t give up the fight! Así parte la gran canción de Bob Marley que se ha transformado en todo un himno para la defensa de los derechos humanos. Inolvidable aquel recital de Amnistía en Mendoza que termina con esta canción y arriba del escenario, Tracy Chapman, Sting, Peter Gabriel y el gran Charly García.

Por Matías Silva Alliende, abogado

Pero fíjese lo que son las ironías de la vida política. En el día de ayer la diputada Camila Vallejo quedándose sentada igualmente se para y ejerce su derecho. ¿Cuál es el stand up de Camila? Quedarse sentada y ejercer su derecho a objetar conscientemente el homenaje a Guzmán Errazuriz.

La objeción de conciencia es el derecho que tenemos los individuos de no acatar, rechazar o rehusarnos a mandatos que entran en contradicción con nuestras creencias por considerarlas contrarias a nuestra conciencia. Esto es lo que hace Camila.

A lo largo de la historia se han presentado hechos relacionados con personas que se han negado a obedecer una orden o una ley. Su negativa se basa en el derecho a la autonomía, es decir, el poder y la libertad que se posee para decidir sobre sí mismo así esto implique una abierta desobediencia a la institución, organización o estructura que pretende imponer la orden o la ley.

La objeción de conciencia ha sido un tema debatido de forma recurrente en las últimas décadas, especialmente desde la perspectiva jurídica. La objeción de conciencia consiste en la oposición, claramente manifestada, de una persona a un imperativo legal o a una autoridad, basada en los propios principios morales. Por eso, se acostumbra a definir la objeción de conciencia en términos que subrayan el rechazo, por coherencia con los principios de la propia conciencia, a una orden particular, al ordenamiento jurídico o a una práctica determinada que obliga a la persona, sea individualmente, profesionalmente o corporativamente.

Aun cuando la mayoría de posicionamientos actuales sobre la objeción de conciencia la limitan o restringen a la negativa al cumplimiento de un deber legal, entendemos que el derecho a la objeción de conciencia puede manifestarse también como oposición al cumplimiento de un deber o responsabilidad no explicitada en ninguna norma legal, pero sí deontológica o profesional (homenajear como diputada de la República a un ex-Senador).

En este sentido, es un derecho diferente y previo a su reconocimiento jurídico, tal y como lo denota el hecho de que la auténtica objeción, históricamente practicada, es la que no admite ni prevé la ley y el objetor la ejerce hasta sus últimas consecuencias, aceptando el castigo que se pueda derivar, en defensa de sus propios valores.

Se puede considerar que el derecho a la objeción de conciencia es, en primer lugar, un derecho moral, ya que toda persona tiene derecho a construir su concepción particular de la existencia, que incluye una determinada escala de valores, y a mantenerse coherente en su conducta. Sobre esta base se puede afirmar que, en virtud de la fidelidad que se debe a sí misma, toda persona posee el derecho moral a oponerse a alguna acción que violente su conciencia. El derecho a la objeción de conciencia se fundamenta en que el respeto a la dignidad de la persona es inseparable del respeto a la conciencia de cada cual y a la concepción de la vida que esta conciencia manifiesta.

La persona objeta a hacer una acción porque atenta contra su propia dignidad, integridad moral y su autonomía. En definitiva, atenta a su ética personal (concepto particular de vida buena y calidad de vida que escoge en su intimidad y privacidad).

Esta acción es interpretada como un mal a evitar por el dictamen de la conciencia (la capacidad de juzgar la carga moral de un acto). Comportarse en conciencia, en coherencia con el propio dictamen sobre la identidad personal, es el fundamento y contenido de la objeción. Efectivamente, llevar a cabo la acción no deseada no solo es una cuestión de intranquilidad de la conciencia, sino que tiene que ver con el tipo de persona que se quiere ser; por esto, la objeción de conciencia es una demanda de respeto a la integridad personal, cosa que requiere el desarrollo de la conciencia del individuo.

Cuando hemos abogado por el reconocimiento legal del derecho a la objeción de conciencia, no se está pidiendo solo que cada cual pueda hacer las valoraciones morales que crea convenientes, puesto que esto ya está implícito en los derechos de libertad de expresión y de conciencia, sino que se pide que la ley reconozca que la persona se puede oponer a hacer aquello que considera un mal.

Se trata de un disentimiento ante un consejo jurídico, o social, o ante el paradigma científico predominante en un determinado momento. El disentimiento debe estar garantizado en sociedades plurales: cuando todos piensan o actúan igual estamos frente a sistemas autoritarios donde todo somos obligados, por protocolo, a permanecer de pie.

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Comentarios (4)

Jorge Andres

Excelente e ilustrativa columna. Felicitaciones!

lunes 7 de abril 2014 a las 02:44
1
Pedro Android

Camila no debió estar en la sala, tuvo un comportamiento contradictorio con sus colegas comunistas y se expuso al ataque de la derecha.

lunes 7 de abril 2014 a las 02:45
2
SERGIO ALEGRIA

CAMILA TIENE EN ESTE PAIS LA LIBERTAD DE NO RENDIR HOMENAJE A UN SENADOR ASESINADO, PERO LO QUE SE LAMENTA, ES QUE APOYA A REGIMENES DICTATORIALES QUE NO RESPETAN LOS DERECHOS HUMANOS. SU MENTE DEBIERA SER BELLA COMO ES SU CARA.

jueves 10 de abril 2014 a las 00:50
3
Jose Cortes M.

Excelente columna, las bases de nuestro pensamiento deben ser una y otra vez recordadas y repetidas, el desarrollo de la humanidad respecto de los fundamentos y principios humanos le ha costado a esta civilizacion siglos y terribles historias y experiencias desde que se cuestiono por primera vez el autoritarismo y el abuso injustificado de personas sobre personas. El derecho de la objecion de conciencia tiene sus raices en la Declaración de Derechos del Hombre y del Ciudadano, ecrita al inicio de la Revolución francesa (1789). En general, aquel que desea abusar sobre otra persona tiende a “olvidar” los avances en torno a la Filosofia y Moral del Hombre Social, que no es otra cosa que el crecimiento como especie en torno a la convivencia entre nosotros y con nuestro ecosistema. En este caso se le rendia homenaje a una persona considerada “honorable” pero que participo en un orden autoritario que asesino, despojo y torturo personas, vulnerando sus derechos mas fundamentales de manera arbitraria, sistematica y brutal y, si bien se puede estar en desacuerdo con su asesinato, no se nos puede obligar a homenajearlo.

jueves 24 de abril 2014 a las 07:55
4

Los Comentarios se han cerrado.

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