La TV y sus desmanes

lunes 21 de octubre 2013
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marta-blancoEl silencio es oro, dice el refrán. En Chile, es litio y oro y plata y nitrato. Aquí se dicen tonterías al por mayor con desparpajo. Por eso, guardarse la lengua a buen recaudo puede ser carta ganadora.

Escribe Marta Blanco

Es una gran pérdida haber transformado la imagen viva y directa de la televisión en un servicio espurio que se dedica a vender tonterías. Las noticias no son tan destacables, desde luego. Las de Chile hace años que no nos dicen nada nuevo, repiten durante el día lo mismo, se convierten en una pulga en la oreja hasta el agobio y los buenos programas los ponen y los sacan de oído, según las ganas del director de turno. Es la impresión que dejan.

Así he perdido Napoleón, que fue interrumpido sin avisar ni antes ni después, y a Isabel de Castilla tiemblo que la hagan evaporarse en nombre de los pueblos originarios. Así de simplones son los argumentos, cuando los hay. En cuanto a Dowton Abbey, ya me la sé de memoria. Si no fuera porque el castillo es Highclere, el de la familia Carnarvon, el lord que financió las excavaciones que dieron a luz –vía Howard Carter– a Tut-ank-Amón, no habría soportado tanta majadería de amores y zorros y mozos y criadas, y niñas chifladas y otras no tanto. En fin, guerras y la historia prendida a sus coletas, pero todo a punto de desaparecer en cualquier instante.

Soledad Onetto bien en su readquirido papel de mujer ancla. No debería ensayar otros ángulos. La TV está reventando a sus rostros, a sus periodistas, a sus espectadores. Juega al gato y al ratón con quienes no produzcan escándalos ramplones.

Dan vergüenza los programas donde tantos “bonitos” populares cuentan unos amores malísimos, aburridos, sin estética ni ética, asuntos muy medievales, no hay nada nuevo bajo el sol.

Sigo viendo Al Sur del Mundo y todo lo que se relacione con los Gedda. Son programas muy bien hechos, muy respetuosos y respetables. El país nuestro es bonito y desconocido y va bien que nos lo muestren si no podemos ir a esos lugares inaccesibles. Pero en materia de contemporaneidad estamos harto mal.

Las mujeres chilenas tienen el muslo gordo y el entendimiento corto (habría dicho Shopenhauer), pero no pueden desastrarse en pantalla tal como lo hacen. Con zapatos Letizia, faldas a medio muslo (y tenemos tan poco muslo, ¡válgame Dios!), más encima con corte imperio que les acorta el talle, parecen gatitas disfrazadas de suricatos, pero gordos. ¡Y se pintan como puerta egipcia! ¿No miran la televisión europea, americana, asiática? Hace años que las mujeres no se ponen esas bocas ni esos ojos de Cleopatra ni esas uñas multicolores ni esos vestidos en declive, tan chuecos que pareciera, al mirarlas, que nos vino un ataque de vértigo de Menier.

Los canales universales, que nos venden películas, abusan de las horas sin piedad. Veinte minutos de cómo lavarse el pelo, tomar leche, beber algún trago que compita con el terremoto, recetas de cocina bien penosas. Las de Carlitos von Mühlenbrock son todas iguales. Junte de un cuanto hay, métalo en la moledora, píquelo, sáltelo en el no se cuánto fry y saque un revoltijo frío o caliente que ofrece como si estuviera en La Tour D’Argent. ¡No, pues! No pasa la prueba gourmet.

Hace falta volver a escuchar a quienes conversaban en pantalla. No gritaban ni lloraban ni se peleaban. Conversaban. En Chile ya no se conversa ni en la cama, ni en el sofá, ni en la mesa a las horas de comida, ni en el parlamento. No se conversa no más. Madame Bachelet pilló el secreto y por lo tanto no hace ni el esfuerzo. No dejo de encontrarle razón. El silencio es oro, dice el refrán. En Chile, es litio y oro y plata y nitrato. Aquí se dicen tonterías al por mayor con desparpajo. Por eso, guardarse la lengua a buen recaudo puede ser carta ganadora.

En cuanto a la Televisión, lloremos por ella. No sirve para nada. El famoso debate fue como un grupo de boy scouts y monjas novicias ensayando palabras. Todo pésimo.

¿Qué fue de este país, que tenía tanta gracia, tanto hombre inteligente, tanta mujer graciosa (no divertida), que estaba lleno de libros y música docta y de buenos comentaristas? Salvo a algunos, por supuesto. Pero me los callo o los asesinarán los envidiosos de una cuchillada en el entrecote. Más encima, este país anda envidioso. Se fue a la punta del cerro, a donde el diablo perdió el poncho, al fondo sin fondo del Pacífico. Qué se yo. Pero Chile, el país respetuoso de los chilenos, ese ya no está entre nosotros.

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Comentarios (7)

hernan

En Chile ya no se conversa. ¿Quién mató la conversación? Pinochet, la TV, el fútbol, el Internet… Antes se conversaba en el Club de la Unión, en los clubs liberales, en los radicales, en el Bosco, en las casas de putas. ¿Qué queda de eso? Algunos bares, quizá las peluquerías de mujeres (No sé). Antes la cena era para conversar, ahora es para comer. Los profesores de antaño eran grandes conversadores, como Cruz Coke, Totila Albert, Alone, el Marqués de Avila, Cesar Cascabel, Agustín Palazuelos, Morla. Ahora son técnicos que no pierden el tiempo (ni sus alumnos) en esas cosas propias de ociosos, o sea de gente culta.

lunes 21 de octubre 2013 a las 23:45
1
LEON GERMANICO

EN LUGAR DE ALIMENTARLE EL MORBO , LAS BAJAS PASIONES
,LA MENTIRA Y EL CHISME ATRAVES DE LOS PROGRAMITAS DE
FARANDULA DEBERIAN ALIMENTAR VALORES SUPERIORES Y CULTIVAR UNA MENTE ELEVADA COMO UNA CATEDRAL GOTICA..!

Hace menos de 1 minuto
2
LEON GERMANICO

LA TV ES VACIA DE CONTENIDO Y SOLO QUEDA LA FORMA SE
RECURRE AL POPULISMO Y VULGARIDAD ESTE ES EL LENGUAJE MEDIATICO DE LAS LOGIAS TENEBROSAS QUE GOBIERNAN EL
MUNDO , Y TAMBIEN EL DE ALGUNOS CANDIDATOS COMO LA SRA.
BACHELET..!

martes 22 de octubre 2013 a las 20:53
3
WASHINGTON HERRERA

La culpa las tenemos todo por aceptar el Modelo que nos impusieron, el sistema libre mercado vive de esto, la oferta y la demanda es lo mas importante, hay que vender el producto sea como sea, por lo tanto la cultura establecida a constar de esa fecha fue madurando y tenemos los resultados a la vista.
Sra. Marta tiene toda la razón en denunciar tan claramente lo que sucede en nuestra Sociedad, en nuestras Familias, en los Colegios o en cualquier lugar en donde se reúnan un grupo humano, no hay Dialogo y Tolerancia, no se aceptan opiniones contraria a lo expresado por el Gurú de turno. Especialmente lo que esta pasando con la TV, abierta en Chile, en que se mide el rating por el programa difundido, si la maza no lo ve, los auspiciadores se van, cuantos programas ya no están por falta de financiamiento y que eran cultura, ahí tenemos a TVN, un canal financiado por el estado de Chile, vive preocupado del rating y por lo tanto sus programas han bajado en calidad y cultura en tratar los problemas de los seres humanos, porque no es comercial, pero el daño ocasionado esta a la vista e indicado por Ud.
Le señalo que siga con su campaña de corregir los males de esta nueva Sociedad.

viernes 25 de octubre 2013 a las 21:46
4
hernan

La TV chilena es en términos generales una inmundicia que prostituye el alma nacional, al servicio del capital extranjero y nacional.
Como un ejemplo de lo que debiera ser la TV pondría los programas de Paul Landon, inteligentes, cristianos, de buen gusto, muestran amor por Chile, amor por el pueblo de Chile, por su futuro.
Debiéramos ver en TV las películas de Ruiz, de Jodorowsky, de Littin, debiéramos ver grandes películas del cine internacional, teatro, por ejemplo ver una obra de Radrigán, debiéramos ver los trabajos de Downey, de los artistas chilenos, de los escritores y pensadores como don Armando Uribe o don Ruperto Concha, o sea la TV debiera tener como objetivo educar al pueblo, subir su nivel cultural e intelectual en lugar de bajarlo y reventarlo con imbecilidades sexistas, racistas, machistas, clasistas, arribistas, lumpen. Debiéramos tener una TV de la universidades, de los artistas, de los obreros, de los estudiantes, o sea del pueblo de Chile y no de los dueños de Chile.

Hace 1 minuto
5
hernan

También felicito al Sr Sánchez por su programa inteligente, de buen humor, que nos enseña a querer una ciudad bella para el ciudadano y a evitar el mal gusto, la comercialización de la ciudad que la hace inhabitable, invivible. Así podríamos escuchar al Dr Monckeberg, al Dr Rodrigo Paz, a ecologistas, a economistas, a comentaristas internacionales que no sean sirvientes del Poder, a físicos como el Dr Maza, al cura Puga que nos hable del drama de las poblaciones, en fin, a muchos más que se hechan de menos, cuando a tantos se hecha de más, pues no son más que basura televisiva, a veces al borde, o cruzando la línea del delito.

Hace menos de 1 minuto
6
Alejandinho

Sra. Marta, usted tiene razón en mucho de lo que escribe, pero,me gustaría saber su opinión de la dictadura,cuanto influyó en lo que dice en su columna, tomando en cuenta de que usted fue agregada cultural en Colombia en los 80 y probablemente ocupó algunos otros cargos, los cuales se les daban a los fieles al régimen militar.

Hace 1 minuto
7

Los Comentarios se han cerrado.

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