Carta abierta de un expreso político: “Pido disculpas”

martes 10 de septiembre 2013
|

patricio-salinasPido mis disculpas por no haber ni siquiera intentado comprender, una típica actitud de soberbia personal, la necesidad del golpe militar para poner orden al caos imperante entonces.

Patricio Salinas A, ex preso político, sept 73-sept 75

Pido mil disculpas por el tiempo que estuve encarcelado y haber utilizado recursos del Estado chileno.

Pido mis disculpas por no haber entregado información útil a mis carceleros, que permitieran apresar a otros individuos de mi calaña y así terminar más rápido con la lacra que nos apestaba.

Pido mis disculpas por todos mis textos en que denuncio el atropello de los derechos humanos en contra de ciudadanos anónimos, en contra de las minorías étnicas, minorías sexuales.

Pido mis disculpas por no haber ni siquiera intentado comprender, una típica actitud de soberbia personal, la necesidad del golpe militar para poner orden al caos imperante entonces.

Entrego mis disculpas, por no haber entendido el rol constructivo y democrático de la DC en los años de Allende y en ayudar a crear las condiciones que justificaran el pronunciamiento militar.

Pido mis disculpas y de pecar de ingenuo e ignorante, al abigarrarme en una fábrica textil en septiembre de 73 para defender el gobierno de Allende frente a las fuerzas del orden.

Pido mis disculpas por no entender a los que me golpearon, torturaron, aislaron en celdas diminutas, amenazaron, humillaron, realizaron ejecuciones falsas, escopetearon mi cara y finalmente me expulsaron del país sin juicio, sin papeles válidos. Un timbre decía bienvenido a todos los países menos Chile. Y tres decretos de expulsión.

Pido mis disculpas por haber perdido toda sensibilidad, los primeros días después del pronunciamiento y haber pasado sobre los cuerpos de encarcelados fallecidos o heridos.

Pido mis disculpas por haber vivido los años del exilio dorado en Suecia, donde limpié pisos, trabajé en correos, cambié pañales a ancianos, mientras estudiaba el idioma.

Pido mis disculpas por haber participado en todas esas cientos de demostraciones denunciando, lo que yo creía, los atropellos de la dictadura en Chile

Pido disculpas por haber participado en todas esas demostraciones de repudio a la violencia en países tan lejanos como Afganistán, El Salvador, Nicaragua, Argentina.

Pido disculpas por haber acogido en mi casa gente de mala calaña, perseguidos por sus regímenes de turno.

Entrego mis disculpas por haber dedicado años a la lectura de textos de personajes críticos, en vez de intentar de entender a los forjadores de nuestra nación.

Pido mil disculpas por no entender el modelo neoliberal implantado en Chile en los años 80 y continuado durante los años de la democracia.

Pido disculpas por todos esos artículos escritos poniendo en duda las excelentes cifras de la macroeconomía y poniendo en duda los logros de actual modelo económico en Chile.

Pido disculpas por dudar de la honestidad de la cúspide de la Iglesia en los años de régimen militar.

Pido disculpas en dudar de la honestidad de nuestras fuerzas armadas, en cuestionar sus franquicias y sus negocios.

Pido mil disculpas por dudar de la honorabilidad e independencia del poder judicial en Chile.

Pido disculpas por negarme a realizar el servicio militar a finales de los años 60.

Pido mis disculpas por apoyar a los campesinos en exigir reforma agraria profunda y real en los años 70.

Pido mis disculpas por apoyar los movimientos sociales a constituir una asamblea popular en los años 70.

Pido mis disculpas por haber apoyado siempre a movimientos u organizaciones críticas, muchas veces marginales, sin perspectiva histórica y sin capacidad real de jugar un rol.

Pido mis disculpas por desdeñar el poder y las personas que pretenden asumir un rol de imprescindibles.

Entrego mis disculpas a muchos de mis amigos defraudados conmigo, por mi propia existencia, por mi vida gris, anónima, sin pretensiones de liderazgo durante estos 40 años.

Por último, pido disculpas por el tiempo robado en la lectura de esta carta abierta.

Comparte:

Comentarios (3)

Mónica

Hermosa ironía.
Bello.
Gracias.

miércoles 11 de septiembre 2013 a las 18:54
1
WASHINGTON HERRERA

Siguiendo tus línea de manifestar ese difícil paso por la vida, te comprendo vuestra ironía como lo indica Mónica, pero hay que dejar al tiempo y la historia aflorara con mas fuerza para denunciar de aquellos que abusaron del poder y someter a un pueblo que quiso ser libertario en lo económico y culturalmente.
Porque pedir perdón por algo que no se siente, sino que son el resultado de la frustraciones por lo vivido, hasta el 73 todo era Idealismo y las cosas que se hacían eran por convicción en creer que Chile podía surgir gracias a la capacidad de nuestra gente, pero no era así, son otros que pensaban diferente y lo ocurrido el 69 los enloqueció y planificaron en el tiempo, terminar con la revolución lo mas rápidamente y llego un 11/09 y se termino todo. Un nuevo orden se puso en marcha para cambiar lo incubado en las mentes de aquellos que creyeron en un Chile dueño de su historia como tú, craso error, la información fue siempre sesgada, la manipulación de la noticia por los intereses de todo tipos que fueron afectados.
Es por eso leer en los medios de pedir perdón a muchos por no haber sido mas demócrata y tolerante, uno piensa me estarán tomando el pelo, si ya sabemos porque ocurrió lo que ocurrió.
Patricio, vienen nuevos tiempos y todo cambiara pero tu tiene que sentirte tranquilo en tú conciencia y eso es impagable ahí tienes el caso del Sr Contreras mostrado en la Tv, fue patético.

Hace 1 minuto
2
juan sutaño

Un testimonio de miles que fueron victimas de los “excesos” que ocurrieron desde el dia del “pronunciamiento”. Esperamos 40 años para llamarle tortura y golpe.

lunes 16 de septiembre 2013 a las 16:37
3

Los Comentarios se han cerrado.

Anuncio