Vaticano e Iglesia Católica: en nombre del Dinero, Amén!

martes 7 de junio 2016
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vaticanoLa corrupción en la Iglesia Católica está incrustada. Asesinatos, abusos a menores, lavado de dinero, avaricia. La mafia. El Papa Francisco quiere hacer limpieza. Hay amenazas de muerte. Todo gravita en torno al Banco Vaticano. Ahí, donde hierve dinero oscuro e ilícito. Todos quieren su tajada. Opus Dei, Caballeros de Colón se retuercen por tener el control de más de mil 200 millones de fieles, casi un 18% de la población mundial. Muchos dispuestos a dar suculentas donaciones para limpiar sus pecados. De pastores a lobos.

Por Mate Guerra, desde Bruselas

¨En los últimos 40 años la historia del Banco Vaticano es una historia de crímenes, de muertes, de finanzas trucadas, de blanqueo de dinero y muchos otros delitos. El IOR es un Banco criminal, desde el punto de vista técnico. Técnico se entiende por la violación de normas y leyes que gobiernan al mundo de las finanzas”. Es el diagnóstico del Fiscal italiano Carlo Pontesilli, especialista en economía vaticana.

Esta historia se remonta a 1929, cuando el dictador Benito Mussolini reconoce a la Ciudad del Vaticano su soberanía (Pactos de Letrán). El Papa se convierte así en la autoridad absoluta sobre los poderes legislativo, ejecutivo y judicial en la Santa Sede, máxima institución de la Iglesia católica. Pero el Duce dio aún más. En compensación por los territorios requisados en tiempos pasados, el Papa Pío XI recibió más de mil millones de euros, en valor actual. El dictador fascista ganó a cambio el respaldo internacional de la curia romana. Negocio redondo.

En 1942, con dinero contante y sonante, el Papa Pío XII fundó el Instituto para las Obras de Religión, IOR. Es el Banco Vaticano. Una institución que por su naturaleza jurídica no da cuentas a nadie. Tampoco puede operar como una entidad bancaria sometida a las leyes internacionales. La jerarquía católica debió entonces buscar torcidos caminos para formar parte del circuito en el mundo financiero.

Durante los papados de Pablo VI y Juan Pablo II, oscuros personajes de la delincuencia bancaria establecieron relaciones con el IOR. Misteriosas muertes y asesinatos rodearon el desastre del poderoso Banco Ambrosiano.  El Banco Vaticano era su mayor accionista.

Banquero de Dios y el Gorila

En 1979 un juez que investigaba irregularidades de esa entidad bancaria fue acribillado a tiros en plena calle. Luego vino la muerte de Giorgio Ambrosoli, presidente del Ambrosiano. Pronto se descubrió que este asesinato fue encargado por el consejero financiero de la Santa Sede, miembro del Consejo de administración del IOR y uno de los cabecillas de la Cosa Nostra, Michele Sindona.

Con un temible prontuario a cuestas y cercano al Opus Dei, Sindona había tejido una trama financiera conectando América Latina con el Banco Vaticano (IOR). Años después, mientras cumplía prisión por la muerte de Ambrosoli, el mafioso falleció luego de beber un café con cianuro. Su muerte fue declarada como un suicidio. Muchos dudaron.

“El libro Vía Crucis del periodista Gianluigi Nuzzi deja al descubierto las dificultades del Papa Francisco para cambiar el nido de enredos sexuales y financieros que dominan en la Iglesia Católica”

 

En 1982, otro directivo del Ambrosiano corrió la misma suerte. Roberto Calvi, apodado ¨el banquero de Dios¨ y miembro de la Logia de extrema derecha P2, fue encontrado ahorcado bajo un puente en Londres, con los bolsillos llenos de piedras y divisas. Días antes de su muerte, Calvi había enviado una carta a Juan Pablo II recordando los servicios prestados.

¨En común acuerdo con las autoridades vaticanas he coordinado en toda América la creación de numerosas entidades bancarias para contrarrestar la penetración de las ideologías marxistas. Ahora estoy abandonado por esas mismas autoridades¨, aseguraba en su texto ¨el banquero de Dios¨.

Calvi trabajó con el obispo norteamericano Paul Marcinkus, estrecho colaborador de Juan Pablo II. El obispo llamado ¨el Gorila¨ y el mafioso Calvi crearon un sistema offshore gigantesco, que permitió el lavado de enormes cantidades de dinero a través de Venezuela. La legislación venezolana en los setenta permitía la exportación de capitales al extranjero. Por medio de estas maniobras financieras, capitales del Banco Vaticano fueron invertidos en el mercado accionario en nueva York. Dinero lavado. En los 80, la justicia italiana intentó detener al obispo Marcinkus por varios delitos financieros. La Santa Sede lo protegió bajo el alero de la inmunidad diplomática.

Juan Pablo II, el político

Tras la muerte del Papa Pablo VI, vino Juan Pablo I, llamado por unos “El Papa bueno”, por otros “el Breve”. Quería dar un aspecto “más humano” a su Iglesia. No le tembló la voz para reprender al dictador argentino Rafael Videla, por las violaciones a los derechos humanos. Pero murió muy pronto. Y llegó Juan Pablo II, el político.

El Papa polaco Karol Józef Wojtyla, carismático y viajero, tuvo como uno de sus principales objetivos la guerra contra el comunismo en plena Guerra Fría. Para eso se necesitaba dinero. No le importaba su procedencia, sólo su destino. La época moderna de la Santa Sede tiene su huella. Su obsesión contra la Teología de la Liberación hizo del Banco Vaticano un instrumento central de su política. No dudó en rodearse de personajes con turbia trayectoria. Uno de sus colaboradores más cercanos fue el obispo Paúl Marcinkus, el mismo que estuvo vinculado al mafioso Roberto Calvi.

La historia cuenta que, en su batalla antimarxista, Juan Pablo II logró un acuerdo político y financiero con el Presidente norteamericano Ronald Reagan. Es la denominada Santa Alianza. ¨Él es mi mejor amigo¨, solía decir Reagan apuntando una foto del Papa viajero. En el financiamiento de los movimientos anticomunistas latinoamericanos, tuvo un rol decisivo el Arzobispo de Caracas, Rosalio Castillo Lara, miembro destacado de la Comisión que supervisaba al Banco Vaticano. En 1985 tuvo su recompensa. El papa polaco lo nombró Cardenal.

Juan Pablo II puso la gestión de las finanzas en manos del Opus Dei. Nadie como ellos para hacer dinero. En estos años las beatificaciones y santificaciones se convirtieron en una importante máquina de producir divisas para el Banco Vaticano. Según el periodista Gianluigi Guzzi, cada una de estas acciones papales tiene un precio aproximado de 500 mil Euros. Durante el pontificado de Juan Pablo II se canonizó a 482 personas y se beatificó a otras mil 341. El destino de este dinero se desconoce.

El Opus Dei, bienestar material

El poder de la Congregación del Opus Dei encontró en Juan Pablo II su mayor aliado. Le otorgó una prelatura personal. Su fundador, el ahora Santo Jose María Escrivá de Balaguer declaraba sin tapujos el amor por su criatura. “Amo al Opus Dei con todo mi corazón. Es un instrumento para servir a las almas, al bienestar del mundo, también material. Mis palabras son sobrenaturales¨. La organización de carácter profundamente conservador, integrada por sacerdotes y laicos, ha tenido un crecimiento económico sin par en tiempo récord.

Amante de la mortificación corporal (dos horas cada día), la congregación obliga a sus discípulos a donar dineros y bienes. ¨Todo lo que das, se lo das a Dios¨. Con la autorización de Pío XII para extenderse por todo el mundo, sólo en las décadas de los 50 y 70, el Opus Dei ya lograba el respaldo de unos 60 mil miembros en 32 países. Hoy son cerca de 90 mil en todo el mundo. Sus bienes se calculan en 2,8 billones de dólares. Sólo en Estados Unidos cuenta con 60 centros en 19 ciudades. Su central está en Nueva York, en el Murray Hill Place, un edificio valorado en 69 millones de dólares y adquirido con una donación de valores farmacéuticos.

“Según investigaciones periodísticas, la iglesia cuenta en la capital italiana con 10 mil plazas hoteleras que le reportan ingresos anuales superiores a los 700 millones de euros”

En España, la congregación tiene un presupuesto más modesto. Un total de 2,9 millones de euros al año. Sin embargo, las instituciones pertenecientes a la Obra, mueven más de 300 millones de igual moneda. El Opus Dei es dueño de universidades, clínicas, colegios profesionales y de enseñanza media, casas de retiro y bienes por doquier.

Para sus seguidores, el Papa Juan Pablo II los quería y protegía. El Papa Benedicto XVI los protegía, pero no los quería tanto, y con el Papa Francisco no se siente ni queridos ni protegidos. Los cierto es que el actual pontífice pertenece a un mundo lejano del Opus Dei: los Jesuitas, cuya historia está retratada en el libro del historiador chileno, Gustavo Valdés Bunster, titulado El Poder Económico de los Jesuitas en Chile.

Benedicto XVI, el Papa triste

Sí, triste y cansado. El Papa Benedicto XVI fue uno de los más cercanos colaboradores de Juan Pablo II. Fue él quien lo nombró Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, más conocida como la Santa Inquisición. Alemán de nacimiento, su conservadurismo le valió ser considerado como el alma gemela de su antecesor. Elegido como sucesor de Juan Pablo II en abril de 2005, Joseph Ratzinger tuvo que hacer frente a la aguda crisis en el Vaticano surgida tras los escándalos de abusos sexuales a menores.

Por esos años, intensos fueron los esfuerzos del Vaticano por ocultar y proteger a cientos de sacerdotes pedófilos en todo el mundo, tarea muchas veces en manos de monseñor Ángelo Sodano, nuncio apostólico en Chile durante la dictadura de Augusto Pinochet y luego Secretario de Estado Vaticano entre 1991 y 2006.

Las fechorías de estos hombres vestidos de sotana, significaron para la Iglesia tener que desembolsar sólo entre 1994 y 2012 más de tres mil millones de dólares sólo en compensaciones. En Estados Unidos, la iglesia ha tenido que pagar más de 11 millones de dólares en abogados. Más de cuatro mil sacerdotes han sido acusados de abusos sexuales contra niños y niñas menores de edad. Y la historia se repite en todos los continentes donde está presente la iglesia católica.

“Las colectas de las misas dominicales en EEUU dejan beneficios superiores a los 13 mil millones de dólares anuales. El 21% de sus diócesis nunca ha sido inspeccionada”

Los casos que más han impactado a la comunidad internacional han sido los del padre Marcial Maciel y las violaciones cometidas por el sacerdote Lawrence Murphy. En la escuela católica St. John´s School, de Wisconsin, Estados Unidos. Murphy abusó durante décadas de más de 200 niños sordos, muchos de ellos de entre 6 y 9 años.

Los casos de abusos a menores no fueron el único dolor de cabeza para el Papa Benedicto XVI. Cuando se disponía a tomar medidas, obligado por las circunstancias, saltó el caso llamado Vatileaks. Su mayordomo, Paolo Gabriele, filtró documentos secretos del Vaticano a la prensa. En su libro ¨Su Santidad: Los papeles secretos de Benedicto XVI¨, el periodista Gianluigi Nuzzi dio a conocer las cartas entre Pontífice y su secretario personal, entregadas por Gabriele.

La filtración de esos documentos terminaron con la paciencia del Papa Benedicto XVI. Cansado y abatido, renunció a su pontificado en 2013. Su sucesor, el argentino Jorge Mario Bergoglio fue proclamado como Papa Francisco, en marzo del mismo año. La publicación de Nuzzi deja al descubierto a una Santa Sede infestada de intrigas, conjuras y traiciones. A finales de 2015, el investigador publicó un nuevo libro: ¨Vía Crucis¨, en el que da a conocer las dificultades del actual Papa Francisco para cambiar el nido de enredos sexuales y financieros que dominan en la Iglesia Católica.

La ola de denuncias e investigaciones sobre el lado oscuro del Vaticano no ha parado. En 2015, el llamado Segundo Vatileaks se registró tras la entrega de documentos a la prensa por parte del prelado español Lucio Ángel Vallejo Balda, cercano al Opus Dei. Hoy en día se encuentra tras las rejas de la justicia vaticana.

Lo cierto es que las disputas internas han dejado ante la mirada del mundo a una iglesia dominada por la avaricia. La apertura del actual papa Francisco frente a temas como la homosexualidad y las parejas divorciadas, no son de buen gusto para el ala más conservadora, como las congregaciones del Opus Dei o los Caballeros de Colón. Pero los hechos puntuales que han llegado a la opinión pública han sacado un espontáneo ¡Ave María¡ a los millones de feligreses en todo el mundo católico.

Sexo duro y áticos de lujo

En Eslovenia, tras la caída del muro, las empresas publicas fueron privatizadas. Las nuevas autoridades repartieron entre sus ciudadanos vales canjeables por opciones de compra y venta de paquetes accionarios.

La Arquidiócesis de la cuidad de Maribor logró recaudar esos valores entre más de 60 mil feligreses. Las autoridades eclesiásticas invirtieron en empresas del sector químico, de la prensa y Telecomunicaciones. El canal de televisión T2 que proyectaba películas de porno duro pasó a tener entre sus dueños a la mismísima iglesia católica. También invirtieron en proyectos inmobiliarios de alto riesgo. Compraron un matadero en Argentina y acciones en la industria del Petróleo y Titanio. Pero con el tiempo, llegó la crisis a la zona Euro. Las operaciones terminaron por socavar un agujero de más de 800 millones de euros en sus finanzas. El Vaticano tuvo que ir y poner orden.

En 2013, el antiguo contable de la Administración del Patrimonio de la Sede Apostólica, Nunzio Scarano fue detenido en Suiza cuando intentaba sacar en un maletín 20 millones de euros en efectivo con destino al Banco Vaticano. Más tarde fue acusado de lavado de dinero. En su departamento de lujo (17 habitaciones), en Salermo, la policía descubrió obras de artes valoradas en más de seis millones de euros. Su venganza fue escribir al Papa Francisco acusando a varios cardenales de cubrir las irregularidades y prácticas ilícitas cometidas en el IOR. El religioso es conocido como ¨el cura de los 500 euros¨, por llevar siempre en sus bolsillos gran cantidad de estos billetes.

En Londres, en una de las zonas más caras de la ciudad, el Vaticano compró un edificio por 15 millones de Libras. La operación, descubierta por el periodista David Leigh, fue hecha a través de un entramado de empresas tapaderas. Hoy el valor de ese inmueble supera los 25 millones de la moneda británica.

Se estima que en Roma la iglesia es dueña de unas 24 mil propiedades entre solares y construcciones. Según investigaciones periodísticas, la iglesia cuenta en la capital italiana con 10 mil plazas hoteleras que le reportan ingresos anuales superiores a los 700 millones de euros.

También se investiga si la remodelación del ático del ex Secretario de Estado, el Cardenal Tarcisio Bertone, ha sido pagada con donaciones que los fieles han hecho a un hospital en Roma para niños de escasos recursos. Las obras tuvieron un coste de 200 mil euros. La lista de irregularidades de los hombres de sotana es interminable.

En España, gracias a una ley promulgada por el dictador Francisco Franco, la iglesia pudo poner a su nombre todos los bienes no registrados. Décadas después, el Presidente de Gobierno, el derechista del Partido Popular, José María Aznar otorgó a los obispos el poder de ejercer como notarios. Cientos son los bienes que han caído en las redes de las finanzas eclesiásticas. Además, la Iglesia Católica está exenta de pagar impuestos sobre bienes raíces. El Estado español deja de percibir por este concepto entre mil y dos mil 500 millones de euros al año.

El obispado de la ciudad española de Valladolid recibió donaciones para la construcción de una fundación para niños discapacitados. El terreno para ese fin, fue vendido. Hoy se levanta en el lugar un parking valorado en 6.2 millones de euros.

Según relata en su libro ¨Vía Crucis¨ el periodista Gianluigi Nuzzi, entre 2013 y 2014 de cada diez euros que los fieles donaron para la caridad, sólo dos de ellos fueron destinados a ese objetivo. En Estados Unidos las colectas en las misas dominicales dejan beneficios superiores a los 13 mil millones de dólares anuales. El 21% de sus diócesis nunca ha sido inspeccionada.

Conjuras y Grupos de Poder

El Banco Vaticano, IOR, tiene un fondo estimado en 6 mil millones de euros repartidos en 34 mil cuentas corrientes a las que tienen acceso sólo los miembros de la Iglesia. Desde la Segunda Guerra Mundial hasta nuestros días, la entidad bancaria no ha estado sujeta a control alguno. Es impenetrable para la justicia y se ha convertido en un centro de lavado de dinero donde instituciones fantasmas para la caridad velan por los fondos de empresarios, políticos, industriales y personajes de dudosa práctica financiera.

La guerra por el dominio del Banco Vaticano está siendo librada por grupos radicales de poder conservadores como el Opus Dei. En frente, la congregación norteamericana Los Caballeros de Colón no se lo están poniendo fácil.  Se trata de un grupo integrista que controla importantes compañías de seguros norteamericanas, con importantes recursos financieros.

La batalla es por el dominio de los aportes que se puedan recibir de los más de mil 200 millones de católicos en todo el mundo, casi un 18% de la población mundial. Y es que los gastos no son pocos. En el mundo hay más de 400 mil sacerdotes que mantener, con un tren de vida alejado de la Iglesia pobre para los pobres que quiere instaurar el Papa Francisco y al que no están acostumbrados. Se avecina además el tema de nuevas y millonarias compensaciones a las víctimas por abusos a menores en centros católicos.

Según historiadores y especialista en cuentas del Vaticano, la solución a la crisis sólo puede pasar por empezar de cero. Hacer una limpieza profunda en la forma de practicar el evangelio y de su financiamiento. No hay otro camino, otro rezo posible.

En noviembre de 2013, el vicefiscal de Calabria, Nicola Gratteri advirtió que la mafia Calabresa ha puesto en su punto de mira la figura del Papa Francisco. El pontífice ha reconocido públicamente las irregularidades y parece no ceder en su lucha contra la corrupción en el seno de la Iglesia Católica. ¨Si seguimos el camino de la riqueza dejaremos de ser pastores y nos convertiremos en lobos. Rezad¨. Palabras del Papa.

Sí, los católicos deberán rezar bastante. A finales de 2015, el periódico Il Fatto Quotidiano revelaba que el titular de la diócesis de Ferrera y miembro del Movimiento Comunión y Liberación, el obispo Luigi Negri fue sorprendido mientras deseaba la muerte del Papa latinoamericano en una conversación telefónica. ¨Francisco debe tener el mismo final que el otro Papa¨. Se refería a Juan Pablo I, que sólo ocupó el sillón de San Pedro durante 33 días. Murió de un infarto en su cama, por la noche, a solas. No se le practicó una autopsia, porque ellas están prohibidas en el Vaticano y su muerte despertó todo tipo de especulaciones. En nombre del dinero, Amén.

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Comentario

eme

Lo que sabemos del Vaticano es muy poco y gracias a pediodistas valientes. Un estupendo artículo sobre ese oscuro mundo.

jueves 9 de junio 2016 a las 01:23
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