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La respuesta del año
En quince días hábiles, una carta firmada por el Subsecretario de Guerra Gonzalo García Pinto anunciaba que la solicitud de información había sido derivada a la DGMN debido a que “la materia es competencia de dicho organismo”. Sin embargo, un mes después, una segunda carta remitida nuevamente por García Pinto revelaría que la materia no es, aparentemente, competencia de nadie en todo el Ministerio de Defensa.
La petición había sido remitida no sólo a la DGMN, sino que también a las distintas ramas de las Fuerzas Armadas, de las que se adjuntaba copia de sus respectivos informes. La Comandancia en jefe de la Fuerza Aérea sostuvo que “la Fuerza Aérea no ha propuesto a ningún representante ante el Ministerio de Defensa Nacional para controlar y evaluar los resultados de la instrucción militar. Esta institución no ha certificado a ninguno de sus miembros para desempeñar funciones en organizaciones de instrucción premilitar”. Pese a ello, el asesor militar de la Escuela Premilitar de Peñaflor, Juan Carlos Pluma, es un Mayor en retiro de la FACH.
El oficio respuesta del Jefe del Estado Mayor de la Armada afirmaba que “la institución no tiene oficiales y gente de mar en servicio activo, que se encuentre desarrollando labores como profesor o instructor militar en institutos o establecimientos de carácter premilitar”.
Respecto al personal del Ejército, la carta señalaba estar aún en espera de una respuesta al oficio enviado -hace más de un mes- con la solicitud de información sobre las instituciones premilitares. Situación extraña si se considera que el Coronel Mezzano había solicitado un informe de la materia al Ejército desde mayo.
Sin embargo, la respuesta más sorprendente resultó ser la de la DGMN. Tras ser señalada por la SSG como el organismo al que le competía la materia (la instrucción premilitar), la Dirección General citaba los mismos artículos del Reglamento Complementario para dejar en claro su presunta inocencia: “En los artículos 35°, 36° y 37° del mismo Reglamento Complementario, está establecido que corresponde al Ministerio de Defensa Nacional el control y evaluación de los establecimientos que imparten instrucción premilitar. Consecuente con lo anterior, ésta dirección General no tiene injerencia alguna respecto a la autorización, funcionamiento, control y evaluación de los establecimientos que imparten instrucción premilitar”.
Del mismo modo, la misión de la SSG -estipulada en su sitio web- es la de asesorar al Ministro de Defensa Nacional en materias de orden legal, reglamentarias, administrativas, presupuestarias y previsionales, como también prestar servicios con altos estándares en calidad, tanto al sector activo como pasivo del Ejército y Organismos dependientes.
Pese a que en el Instituto Premilitar de Talagante aseguran recibir inspección y supervisión de personal del Ejército, pareciera que nadie dentro del Ministerio de Defensa puede dar fe de aquello. La carta del Subsecretario de Guerra García Pinto es elocuente en señalar que “es dable concluir que en la actualidad la Armada y la Fuerza Aérea no cuentan con oficiales designados que controlen y evalúen los resultados de la instrucción premilitar. En cuanto al Ejército, se está en espera de un pronunciamiento por parte de dicha institución. (…) Ahora bien, cuando la información no existe, el organismo no se encuentra obligado a una respuesta positiva que le es fácticamente imposible”.
En todas las versiones, el único acuerdo rotundo recae en la independencia total de los establecimientos premilitares respecto del Ministerio de Defensa Nacional, incumpliendo de forma clara el artículo (33°) que señala que los institutos, escuelas u organismos que impartan instrucción premilitar sólo pueden existir y funcionar bajo la dependencia directa del Ministerio de Defensa Nacional.
Todo indica que estos jóvenes y niños de uniformes grises y boinas castrenses están en la tierra de nadie, donde las matemáticas y las marchas militares son indistintamente la tarea de cada día.

He de esperar que el ministerio de defensa y el gobierno de turno despíerten y apoyen este tipo de enseñanza, para que nuestros jovenes aprendan a respetar la institucionalidad junto con preparase para la vida profesional.
Es hora que las autoridades tomen estos temas en serio y legislen al respecto para que este tipo de establecimiento esten presente en cada una de las zonas del país.
Miguel