Los misteriosos retratos del ex dictador Augusto Pinochet

miércoles 9 de agosto 2017
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Se acaba de rematar en Mercado Libre un pintura de él en más de dos millones de pesos. Hace una década, en el reportaje titulado El retrato de Pinochet, El Periodista mostró la afición del ex dictador por inmortalizarse en óleo. El pintor que fue contratado para ello, a quien entrevistamos en 2008, le cobró 46 mil dólares por dos cuadros.

El fallecido dictador, Augusto Pinochet Ugarte, no deja de hacer noticia. A materias como las violaciones a los DDHH o el enriquecimiento ilícito y sus abultadas cuentas en el exterior, se suma ahora que un retrato suyo pintado en óleo se remató en Mercado Libre en más de 2 millones de pesos.

La subasta, según informó el diario electrónico El Mostrador, terminó hoy y, si bien se conoce el monto de la transacción, se ignora los nombres de quiénes lo vendieron y lo compraron.

La pintura, de acuerdo a Mercado Libre, mide 1,83 cm de alto, muestra a Pinochet con un sable y una biblia, inmerso en la montaña, presumiblemente la cordillera de Los Andes.

Hace casi 18 años, en la edición 144 de Revista El Periodista, la periodista Montserrat Martorell relató la historia de otros retratos del dictador, encargados por él a un especialista en el extranjero y que, hasta el día de hoy, se ignora su paradero.

A continuación, ese reportaje, con la entrevista que le hizo la periodista Natalie Fauré al autor del cuadro y la opinión experta sobre el mismo del artista visual y museólogo Marcel Solá.

EL RETRATO DE PINOCHET (2008)

Por Montserrat Martorell

Considerado el retratista más importante del mundo, Ralph W. Cowan, ha pintado desde John F. Kennedy a Diana de Gales, pasando por Mijaíl Gorbachov y el mismísimo Augusto Pinochet. Poco y nada se ha escrito sobre este último: en la fundación que lleva su nombre dicen que la pintura no está y el artista tampoco reconoce en su web al ex dictador con su nombre y apellido. En estas líneas sepa cuál es la historia del cuadro para el cual Pinochet posó y qué dice su autor 19 años después.

Entre 30 y 60 minutos, Ralph Wolf (RW) Cowan (1931), dedica a observar fotografías de sus clientes. Analiza la precisión de sus cabellos, ojos, piel e incluso vestimentas. Más tarde, vuelve a su estudio en Palm Beach (Florida, USA) donde completa la pintura. Tres meses después el retrato está listo.

Catalogado como el mejor pintor de retrato del mundo, Ralph Cowan, ha registrado en sus lienzos a decenas de líderes mundiales y figuras del espectáculo. Desde los presidentes de Estados Unidos: John F. Kennedy, Ronald Reagan, Lyndon B. Johnson y Jimmy Carter, hasta Liz Taylor, Julio Iglesias, Michael Jackson y Madonna -la cual aparece crucificada- son sólo algunos de los que figuran en su lista de clientes y que han querido posar frente a sus ojos.

Incluso, RW, ha sido el único pintor en la historia que consiguió que Elvis Presley se hiciese un retrato, el cual posteriormente fue colgado por el mismo “rey del rock and roll” en Graceland, mansión en la que vivió hasta su muerte.

Pero sin duda y después de varios aciertos, que incluyen una pintura en el Vaticano de Juan Pablo II, hay un episodio que el artista nacido en Virginia, Estados Unidos, ha preferido olvidar: Augusto Pinochet Ugarte.

En 1989 y después de quedar fascinado por el trabajo del artista, el ex dictador se comunicó con el pintor de los famosos para que le mandara algunos de sus trabajos, más tarde lo invitó a Chile para que le hiciese dos retratos en los que apareciera, como recuerda el mismo Ralph Cowan, “como un héroe”.

Curioso es que en la página oficial del pintor norteamericano no hay registros ni antecedentes del retrato de quien decidiera los destinos del país el 11 de septiembre de 1973, tan sólo figura el nombre de “Presidente de Chile” a diferencia de algunas celebridades de las cuales se ofrecen más detalles. A esto, Cowen, desde su estudio en Palm Beach señala tan sólo que “yo soy un artista y no tengo nada que ver con la política” (ver entrevista).

Sobre el misterioso cuadro de Pinochet poco se sabe. En su fundación dicen no saber nada sobre su existencia y el general (r) Luis Cortés Villa y gerente general de la entidad indica que “me despertó la curiosidad porque es el primer antecedente que tengo sobre este retrato, en la casa de O’Brien hay sólo uno de mi general y su autora es la artista Rose Mary Smith quien en 1996 pintó ese óleo cuando se inauguró esta residencia”.

Por otra parte, un encargado del lugar asegura que “lo debe tener la familia”.

Ralph Cowan, consultado por El Periodista sobre el paradero de las pinturas, asegura que “Pinochet me dijo que quería una para llevarla a su hogar y otro para dejarla en el Palacio de la Moneda. Creo que quería hacer un museo y tener un buen retrato de él para que todo el mundo lo viera”, finaliza el artista.

COLUMNA (2008)

Jerarquía y Poder

Escribe Marcel Solá

Antes de dar mi opinión sobre este retrato, considero relevante contextualizar mi visión en torno a Ralph Wolf Cowan. Este pintor es un conocido artista norteamericano que se ha ganado la fama como retratista de personajes públicos.

Su impronta, a mi juicio bastante kitsch, está colmada de atmósferas y paisajes idílicos en las que sus retratados parecen estar conectados con un aura celeste y perder gravedad terrenal para aparentar estar más cerca del cielo y las estrellas que de lo terrenal y mundano.

Es su particular mirada que aunque cabe preguntarse si pretende ex profeso generar esta sensación, sin duda alguna hace reconocible su estilo.

En relación al retrato de Pinochet, creo que la anatomía principalmente de la clavícula y hombro del costado derecho del retratado se dislocó. Si bien el rostro es plenamente identificable (algo que no siempre se pretende lograr en todos los retratos) me atrevo a decir que quizás el modelo o referente fotográfico en cual se soportó esta obra no consideraba el brazo derecho del retratado y que al momento de introducirse quedó desmembrado del resto del cuerpo. Posiblemente sea la razón de situar el impacto de luz celestial que cabe sobre su hombro para intentar aplacar este detalle.

En un análisis quizás más profundo la figura del retratado parece enmarcarse en un triángulo compositivo perfecto para producir un impacto que sumado al hieratismo del modelo lo sume en una posición colmada de jerarquía y poder. Lo mismo sucede con el gesto de la mano empuñada sobre la mesa, podría interpretarse como un gesto de opresión y superioridad.

Por último, al ver esta obra no dejo de recordar el retrato a Bernardo O’Higgins del pintor José Gil de Castro. Ambos guardan relación en torno al fondo donde se advierte un paisaje montañoso que se podría asociar a la Cordillera de los Andes. En el caso de la figura de O’Higgins aparece su grandilocuente presencia en este territorio y se esbozan soldados en pleno combate, mientras que la obra de Cowan presenta al retratado desvirtuado de cualquier contacto y proximidad con la sociedad y por ende con la realidad.

*Artista visual y museólogo

RECUADRO (2008)

El arte del retrato: grito y plata

“En ese tiempo cada una de las pinturas costaba 23 mil dólares. Como eran dos me pagó 46 mil en cash” afirma el artista Ralph Cowan haciendo referencia al episodio con Augusto Pinochet.

Actualmente RW ha convertido su arte en un verdadero negocio y es que mientras en 1962 ganó tan sólo 3 mil 500 dólares por un retrato de Elvis Presley, en 1999 la cifra, por uno de los mismos, aumentó a 45 mil dólares.

En nuestro país está volviendo la tradición de retratarse. Ana María Matthei, directora de la galería del mismo nombre, señala que “hace dos años, después de quedar fuera del concepto de moda, empezaron a venir muchas personas para retratar a sus familiares”. Agrega que “antiguamente todos teníamos retratos en nuestras casas, pasó de moda y hoy hay un regreso a la pintura y al realismo”, advierte Matthei.

Para los interesados, un retrato considerado “barato”, cuesta entre 400 y 500 mil pesos en la misma galería.

ENTREVISTA (2008)

Ralph W. Cowan y Pinochet

“Me pidió que lo retratara como un héroe”

Por Natalie Fauré

Con 76 años, Ralph Wolf Cowan, quien estudió arte en Nueva York, ha combinado el realismo con el surrealismo, pudiéndose apreciar su obra en diversas galerías del mundo.

A pesar de ser conocido por retratar a celebridades, participar en diversos programas de televisión y ser jurado en certámenes como Miss Universo, Cowan tiene entre sus clientes a numerosas familias de bajo perfil que desean ser retratados por él, conocido por reflejar en sus lienzos la personalidad de quienes posan y el lugar en el que viven.

RW, quien también se ha dedicado a entrenar a otros artistas plásticos, tiene una especial devoción por pintar a niños pues, como ha afirmado “ellos traerán la paz mundial y una nueva dimensión al significado de vida”.

¿Cómo conoció a Augusto Pinochet?

Él vio mi trabajo y quedó fascinado. Se comunicó conmigo y le envié algunas de las cosas que había hecho para que viera lo que hacía. Luego me invitó a Chile, donde nos tomamos algunas fotografías. También le saqué fotos con su uniforme para poder realizar los retratos. Volví a mi estudio, en Palm Beach, donde después de dos meses los terminé. Regresé a Chile y me reuní con él en su oficina, donde le entregué las dos pinturas.

¿Cuánto costaron?

En ese tiempo cada una costaba 23 mil dólares. Como eran dos me pagó 46 mil en cash.

En su sitio de Internet aparecen varios nombres de famosos, pero en este caso, en vez de referirse a “Augusto Pinochet” usted sólo menciona “Presidente de Chile”. ¿Por qué esta diferencia?

He pintado a muchos famosos y gente de política. Generalmente lo hago cuando están en su época más próspera, luego caen y dejan de tener los puestos que ocupaban al momento de pintarlos. Yo soy un artista y no tengo nada que ver con la política.

¿Qué opina de Augusto Pinochet?

Creo que era un hombre muy caballero y amable. Trató de explicarme algo de política, pero realmente no lo escuché. Era como estar hablando con un abuelo.

Al momento de pintar el cuadro me pidió que lo retratara como un héroe, como la mayoría de las personas que retrato.

¿Pintó a algún otro miembro de la familia Pinochet?

No, no conocí a nadie de su familia, ni siquiera a su esposa.

¿Sabe dónde están esos cuadros hoy?

Luego de que él me pagó no supe nada más de los cuadros. Es algo privado y creo que como artista no corresponde que pregunte eso. Además, después de que me pagara en cash, no tenía nada más que hacer, sólo entregarle las pinturas.

En todo caso me dijo que quería una para llevarla a su hogar y otra para dejarla en el Palacio de la Moneda. Creo que quería hacer un museo y tener un buen retrato de él para que todo el mundo lo viera.

Me dijo que por eso me había escogido, porque yo era el mejor retratista del mundo.

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