Hace 10 años: El diputado y senador electo Guido Girardi (PPD) se defiende de la querella en su contra: “Las AFP no me van a amedrentar”

lunes 25 de julio 2016
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articles-74091_foto_portadaGirardi es epifánico para hablar. Lo suyo es casi de epopeya. En esta entrevista habla de “David contra Goliath” o de que seguirá siendo “la voz de los que no tienen voz”. Pero entre medio de sus pomposas palabras, también hay argumentos -y muy fuertes- contra esos “ladrones de cuello y corbata” que ahora lo tienen querellado. “No me van a silenciar”, advierte.

A Guido Girardi (PPD) le gustan las peleas grandes. Las de fondo. Esta entrevista con El Periodista ocurre poco después de que casi 50 ejecutivos de distintas AFP presentaran en su contra una querella por injurias, luego de que el diputado y ahora senador electo dijera que en ese sector económico hay “ladrones de cuello y corbata”.

Girardi se mueve como pez en el agua con el tema, pero el debate no es tan simple, porque si la acción legal de las AFP prospera y el parlamentario es desaforado, la Concertación podría perder la mayoría parlamentaria ganada el pasado 11 de diciembre, luego de que el senador Nelson Avila (PRSD) perdiera también su fuero recientemente. Con total certeza, Girardi explica aquí por qué, en su caso, el pez no muere por la boca.

“Yo hice una crítica política en un debate electoral y acusé al sistema de AFP, no a las personas que trabajan en él. De hecho, tengo amigos que están en los directorios de estas AFP. Y lo que digo es que el sistema tiene ganancias sobrenormales y rentas monopólicas que son inmorales, porque se logran a expensas de pésimas pensiones para nuestros abuelos y abuelas”.

-¿Qué buscan las AFP con la querella?

Estos poderes económicos gigantescos intentan acallar la crítica, el planteamiento de opiniones distintas a las suyas. Esto significa vulnerar la libertad de expresión, porque yo no hablo a título personal, en el living de mi casa con mis amigos, sino que hablo como representante ciudadano, como senador recién electo con más de 450 mil votos de apoyo de electores que, por lo demás, me plantearon estos temas. Acá hay un intento por entrometerse en política, por cambiar las mayorías a partir del poder que tienen.

-Si su desafuero resulta aprobado, la composición en el Senado quedaría empatada con la oposición&

Ese es siempre un riesgo. Evidentemente, eso favorecería a la derecha, pero no ando con la calculadora en la mano. Me muevo por principios y siempre voy a defender el interés ciudadano, porque creo que lo que planteo representa a la mayoría del país. Sé que personalmente no soy nada frente al suprapoder que representan estos grupos económicos, que manejan el 60 por ciento del PIB nacional. Yo sólo tengo el respaldo de la gente. Me debo a ella, más allá de las consecuencias. No voy a renunciar a ser la voz de los que no tienen voz.

-¿No le preocupa la querella en sí misma?

Es grave que se intente ponerme una mordaza, que se intente impedir la crítica, cuando existe gran consenso de que es un sistema injusto. El propio ministro de Hacienda ha dicho que las AFP tienen utilidades excesivas, que tienen rentas monopólicas, que es una industria cara. Lo dijo el superintendente de AFP y todos los candidatos presidenciales. Las AFP se querellan para dar una señal de que no van a aceptar críticas. Quieren silenciarme, acallarme, pero les quiero responder bien claro que no me voy a dejar amedrentar, no me van a silenciar. Ellos representan a la mayor concentración económica que hay en el país y esta es la pelea de David contra Goliath. David son los millones de chilenos y Goliath son los super poderosos. En esta disputa prefiero estar al lado de David.

CAMINO AL PRECIPICIO

-¿Cómo se entiende que Jorge Schaulsohn saliera a defender a los ejecutivos, diciendo que son “gente absolutamente correcta y honorable”?

Entiendo que lo que Jorge planteó, es que no había una crítica de mi parte a los ejecutivos, porque lo clave es una crítica al sistema. Y yo comparto eso. No digo que las personas, por trabajar en las AFP, tengan problemas éticos. Lo que digo es que ese sistema, desde el punto de vista legislativo, de estructura legal y de funcionamiento, es absolutamente injusto, con utilidades inmorales, que condenan a la mayoría de los chilenos a la pobreza y la humillación. No podemos aceptar que eso exista en Chile. Y cada vez va a ser más grave, porque a medida que las pensiones caen, la población envejece. En 2000 había un millón de personas sobre 70 años, y en 2015 serán un millón y medio. Por lo tanto, cada vez caminamos más rápido a un precipicio, mientras estas empresas obtienen las utilidades más altas no sólo de Chile, sino a nivel mundial.

-¿Y cuáles son las fallas estructurales que sustentan su crítica?

Mira, sólo la mitad de los trabajadores cotiza hoy en las AFP. Hay tres millones de personas que no lo hacen, que están absolutamente huérfanas de protección. De los que cotizan, casi el 60 por ciento sólo tendrá pensiones inferiores a 70 mil pesos. Y de ellos, sólo un 15 por ciento -más o menos- tendrá pensiones de 70 mil pesos, que son los que logran el subsidio estatal para tener la pensión mínima. Estos trabajadores requieren 20 años de cotización obligatoria, pero como muchos tienen lagunas por los períodos de cesantía o porque no les impusieron, diría que el 50 por ciento se expone a recibir menos de 70 mil pesos, con pensiones absolutamente miserables, indignas. La gran paradoja es que al mismo tiempo, este sistema debe ser el que tiene la más alta rentabilidad sobre capital a nivel mundial, pues las AFP han llegado a tener utilidades de 50 por ciento por año. Por eso hablamos de rentas monopólicas y utilidades inmorales, obtenidas a costa del sufrimiento de millones de chilenos.

Según Girardi, nuestro modelo de pensiones presenta otra gran paradoja, porque mientras los fondos de la gente pueden bajar, como ocurrió el año pasado, las utilidades de los administradores aumentan.

“Ese año, las utilidades de las AFP fueron un 20 por ciento superiores al año anterior, en que ya habían sido millonarias. Entonces no es posible que permitamos que aquí se genere un pequeño grupo de poder político y económico en la sombra. Ellos deciden en qué empresa invertir, que directores llevar a estas empresas. Intentan manipular e intervenir en la sociedad, haciendo lobby, abusando de sus relaciones con las empresas justamente para influir en la política y en las decisiones que se están tomando en el país”, dice el senador electo.

Y sigue enumerando escándalos, porque explica que entre 1981 y 1996, las AFP recibieron 40 mil millones de dólares (“no de pesos”) en subsidios del Estado, y sólo en 2000 el fisco les entregó 5 mil millones de la divisa, correspondientes al 29 por ciento del presupuesto total del país.

“Por eso se requieren profundas transformaciones, para incorporar solidaridad, transparencia, competencia y, sobre todo, para garantizar que los chilenos y chilenas que cotizan en este sistema -que se supone les debiera dar seguridad y protección- no los condene a la más brutal de las inseguridades”.

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