Las oscuras historias del Mundial de 1978 con Videla a la cabeza

viernes 17 de mayo 2013
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Mundial 78En 1978 con los militares en el poder, en Argentina se llevó a cabo la Copa del Mundo, la primera que cosechó ese país. Jorge Videla fue actor de ese proceso y mientras en la cancha de River Plate se jugaba la final, a pocas cuadras de ahí, en la trístemente célebre escuela de Mecánica de las Armada, se producían graves violaciones a los DDHH. Los detalles.

Por: INFOnews

La historia obliga a comenzar desde el 24 de marzo de 1976. Ese día el teniente general Jorge Rafael Videla, junto a Emilio Eduardo Massera y Orlando Ramón Agosti llevaron adelante el golpe de Estado que derrocó a la presidente constitucional de María Estela Martínez de Perón.

De ahí en más hizo lo que quiso, con el poder en sus manos: disgregó a los partidos políticos y cerró las sesiones del Congreso Nacional, dando comienzo al Proceso que se denominó como de Reorganización Nacional.

En 1978 con la dictadura militar, Videla se dio el gusto de organizar el undécimo Campeonato Mundial de Fútbol con la idea de tapar todas las torturas y asesinatos que los genocidas y represores protagonizaban y mostrarle una ficticia Argentina al resto del mundo.

De aquella edición de la Copa del Mundo, que se llevó a cabo entre el 1 y el 25 de junio de 1978, participaron diez países europeos, cuatro americanos, Irán y Túnez. El país contó con seis escenarios: el estadio Monumental, el José Amalfitani, el Cateau Carreras de Córdoba, el Mundialista de Mar del Plata, el Gigante de Arroyito en Rosario, y el Ciudad de Mendoza.

La mascota de este mundial fue Gauchito (un niño futbolista que portaba la camiseta de la Selección Argentina) y la pelota oficial fue la recordada Adidas Tango.

Del torneo no participó la estrella holandesa Johan Cruyff, pero sí lo hicieron consagrados futbolistas internacionales de la época como Michel Platini, Karl-Heinz Rummenigge y Paolo Rossi , Johan Neeskens, Teófilo Cubillas, Zico, Dino Zoff y Mario Kempes.

La gran final se jugó entre Holanda, ganador del Grupo A, y Argentina, que clasificó en la cima de la zona B. Fue un partido muy disputado en el cual los equipos debieron ir a tiempo suplementario, ya que en los 90 minutos habían empatado 1-1. Finalmente, con goles de Kempes y Daniel Bertoni los locales se impusieron por 3-1, levantando la copa por primera vez.

Como contrapartida en Argentina se vivía una época de tormento y dolor. Al son de una marcha militar, el general Videla condecoró al brasileño Joao Havelange en la ceremonia de la inauguración, en el estadio Monumental de Buenos Aires. A unos pasos de ahí, estaba en pleno funcionamiento el centro de castigo y exterminio de la Escuela de Mecánica de la Armada. Y algunos kilómetros más allá, los aviones arrojaban a los prisioneros vivos al fondo de la mar.

“Por fin el mundo puede ver la verdadera imagen de la Argentina”, celebró el presidente de la FIFA ante las cámaras de la televisión. Henry Kissinger, invitado especial, anunció: “Este país tiene un gran futuro a todo nivel. Y el capitán del equipo alemán, Berti Vogts, que dio la patada inicial, declaró unos días después: “Argentina es un país donde reina el orden. Yo no he visto a ningún preso político”.

A la hora de recibir los trofeos, los jugadores holandeses se negaron a saludar a los jefes de la dictadura argentina. El tercer puesto fue para Brasil. El cuarto, para Italia. Kempes fue el mejor jugador de la Copa y también el goleador, con seis tantos. Detrás figuraron el peruano Cubillas y el holandés Rensenbrink, con cinco festejos cada uno.

Por esos mismos días, la Comisión Interamericana de DDHH de la OEA preparaba un informe sobre Argentina y recogía testimonios de las víctimas de la represión. Mientras hacían fila para ser atendidos, cientos de familiares de secuestrados, torturados o desaparecidos, se encontraban con los que festejaban los éxitos deportivos y arrojaban volantes con la leyenda “los argentinos somos derechos y humanos”.

Muchos corresponsales extranjeros, sin embargo, aprovecharon esos días para asistir a las rondas de las madres de Plaza de Mayo frente a la casa Rosada y pudieron dar cuenta “in situ” de la grave situación que aquejaba a los argentinos.

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Comentario

brian

si ami me contaron en clase sobre eso que le pagaben a los otros equipos para que se dejaran hablar
¡aguante river!

jueves 27 de marzo 2014 a las 23:49
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