Juicio al Congreso

lunes 31 de julio 2017
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Ex parlamentarios se refieren a los problemas de ambas cámaras y esbozan algunas soluciones.

El Congreso Nacional está en la mira de la ciudadanía. Por desconocimiento respecto a su función y privilegios, en algunos casos, pero en la mayoría por actuaciones que no gustan a la ciudadanía (Caso Sename, por ejemplo) la entidad más representativa de la República no solo está fuertemente cuestionada, sino que, además, aparece dentro de las peor evaluadas por los chilenos.

Flaquea, para algunos, por la escasa educación respecto a su quehacer y la falta de comunicación sobre sus actos, a pesar de contar cada cámara con un canal de TV y que, además, sus miembros son constantemente requeridos por los medios para conocer sus opiniones.

Hoy, la cámara funciona con dos miembros menos, los cuales están desaforados, pero con muchos diputados vinculados a formas irregulares de financiar las campañas; situación similar ocurre en el Senado, donde no está Jaime Orpis y próximamente la justicia resolverá sobre el senador Jorge Pizarro.

Pero, ya antes de esta situación que los tiene en la mira de la ciudadanía, el Congreso Nacional iba a la baja por sus salarios elevados, ciertos privilegios (que han ido desapareciendo) y una aguda crítica –a veces justa y otras no tanto–  a su accionar legislativo. Ya en 2012, al constatar una baja sostenida de la clase política, el director de Adimark, Roberto Mendez, sostuvo que existía una ciudadanía “hipercrítica” de sus autoridades.

El Periodista, buscando diagnósticos y también soluciones, salió a preguntarles a varios ex parlamentarios, diputados y senadores, algunos que también se han desempeñado en importantes ministerios, qué opinan del actual Congreso y cómo podrían enfrentarse algunos de sus males. Estas fueron las respuestas.

Jorge Burgos, ex Diputado: Profesionalizar el trabajo en comisiones

Primero, el trabajo parlamentario real es el que se desarrolla en las comisiones, mucho más importante sería preocuparse de la asistencia a ellas que a la sala. Es ahí donde hay que hacer un seguimiento al aporte del parlamentario. Ese trabajo es el que se debe profesionalizar, con equipos de primer nivel que ofrezca el propio Congreso. Yo suprimiría los fondos que se le entregan a cada parlamentario para contratar asesoría y los destinaría a mejorar lo que ofrece la Biblioteca del Congreso. Hay que incentivar la función legislativa y de fiscalización, terminar con los diputados asistentes sociales como única tarea. Trasladar el Congreso a Santiago y terminar con las semanas distritales.

Sergio Bitar, ex Senador: Disposición a acuerdos y ejemplo de vida

El Parlamento es el espacio primordial para el debate de opciones democráticas. También para que diputados y senadores encuentren bases de acuerdo. Cada parlamentario debe contribuir a superar trabas y avanzar. Cada parlamentario debe ser ejemplo de amistad cívica, responsabilidad y dedicación. La disposición a acuerdos y el ejemplo de vida consecuente son las cualidades que se deben cultivar y valorar por los ciudadanos. La democracia actual en Chile y el mundo encara nuevos desafíos que provienen del individualismo y el interés personal, la pérdida de sentido colectivo y la debilidad de los partidos. Con el nuevo sistema electoral en el país estas tendencias pueden acentuarse, con riesgo de caer en fragmentación y parálisis. Chile ha sido hasta ahora una excepción, pues a pesar de sus deficiencias en el Parlamento se ha logrado articular mayorías en torno a programas y coaliciones. A futuro será crucial que los ciudadanos valoricemos a quienes configuran mayorías operativas, promuevan acuerdos y sirvan de ejemplo, para evitar la polarización y el descrédito de la política.

Jorge Arancibia, ex Senador: Lamentable actividad farandulera

En el Congreso hay parlamentarios de gran calidad y otros que bajo criterios de modernidad y juventud no dedican su tiempo al estudio de sus responsabilidades o a interpretar y representar a su electorado, desarrollando una suerte de actividad comunicacional y farandulera lamentable.

Otro tema es el tipo de resoluciones cupulares de los partidos que resuelven sus candidatos sin considerar lo que piensan o sienten sus bases.

Jaime Naranjo, Senador: Comunicar mejor, originalidad e identidad

El Congreso Nacional pasa, al igual que todo el sistema político e institucional del país, por una grave situación de desprestigio. En algunos casos, bien ganado y en otras por errores no forzados. Considero que los problemas que vive el Congreso tienen que ver con una falla estructural del funcionamiento del parlamento, que es no saber difundir y explicar bien lo que se hace y qué beneficios se tiene, a pesar de los esfuerzos que se ha hecho. Por ejemplo, los parlamentarios desde el año 1990 no tienen ni pensión ni salud. Solo si hacen sus cotizaciones como independientes. En segundo lugar, veo que falta originalidad en las propuestas de los parlamentarios, para poner temas específicos relevantes y atractivos para la ciudadanía.  Como que todos se suben al mismo carro y no se genera una nítida diferenciación. En tercer lugar, falta de identidad, propia y colectiva, a la que hay que añadir perseverancia en asumir temas específicos que le dan seriedad y responsabilidad a la labor parlamentaria. En definitiva, el Congreso tiene a lo menos tres cosas que mejorar: Comunicar bien lo que hace y qué beneficios se tiene, originalidad en las propuestas e identidad temática y política.

Teodoro Ribera Neumann, ex diputado: Falta de legitimidad sistémica

En un mundo caracterizado por la inmediatez e instantaneidad, el diálogo y la reflexión se han desvalorizado. Se quieren soluciones aquí y ahora y los parlamentarios han reaccionado frente a este proceso a través de la salvación individual, disparando contra la institucionalidad y tratando de colocarse a la cabeza de lo que identifican como exigencias de cambios radicales y rápidos. Todo ello ha generado un mayor desprestigio, y como consecuencia, más falta de legitimidad sistémica.

El Congreso presenta entonces como problema estructural, su fuerte desvalorización social, porque la función de representación y de diálogo social está no solamente cuestionada, sino que se realiza informalmente a través de las nuevas formas de comunicación.

Por otra parte, el sistema proporcional ha fomentado la figura del lobo estepario, aquella que se desmarca de sus bloques de origen, asumiendo liderazgos poco preocupados del colectivo, cerrando así posibilidades de articulación de acuerdos. Esto es un grave problema, porque un Parlamento donde la vocación de acuerdos está dañada, ha perdido la capacidad para llevar a cabo de manera efectiva su tarea de lugar de encuentro de las distintas sensibilidades de la sociedad, que se alinean ahí hacia el bien común.

*Rector Universidad Autónoma 

Nelson Ávila, ex Diputado y ex Senador: Transparentar aportes reservados

Un problema crucial no alcanzó a ser resuelto por las modificaciones legales relacionadas con el financiamiento de la política. Es el de transparentar el origen de los aportes secretos que se hicieron a diversas candidaturas el año 2009. Los mismos nombres volverán a la palestra ahora, ocultándole a la ciudadanía los poderosos nexos que crean las altas sumas de dinero empresarial, “invertidas” en este Congreso “pret á porter” de trajes legislativos a la medida. Patético ejemplo de ello es la hiper cuestionada ley de pesca.

El asunto es grave. La funesta legislación que permitió la entrada a saco de los grupos monopólicos en la “industria de las leyes”, seguirá penando. Los vínculos que crean esos financiamientos espurios, no se extinguen de la noche a la mañana. Siguen vivos, emporcando el principio de probidad en el ejercicio de la función pública. Claro, porque si bien el pueblo vota, son otros los que eligen quién lo representa. Así, convierten el momento solemne de emitir el voto, en un acto inocuo que se volverá en contra de quienes lo ejecutan. La representación que buscan estos inocentes electores ya tiene dueños. Y a ellos obedecerá.

Deberíamos exigir la publicación de todos los “aportes secretos” recibidos por cada candidato en su campaña anterior. Y cada cuál debería develar su procedencia. Ello, para saber exactamente a qué intereses respondieron hasta ahora y seguirán haciéndolo hacia el futuro. Igual que en el amor, “donde ha habido fuego, cenizas quedan”.

Marco Enríquez-Ominami, ex Diputado: No es pleno ni autónomo

Hoy en día, el Congreso chileno goza de las facultades que le atribuye la Constitución aprobada en dictadura, la cual, sabemos, se encargó de conservar y establecer una serie de elementos que buscan evitar que actúe de manera plena y autónoma, a la vez que represente fidedignamente la ciudadanía chilena. Entre los principales problemas destacaría:

Existe una confusión de roles entre la Cámara de Diputados y el Senado, el cual funciona, en los hechos, como un ente supervisor de la Cámara. Por tanto, creemos necesario transitar hacia un sistema semipresidencial, con un parlamento unicameral.

La Cámara carece de atribuciones para determinar la asignación presupuestaria a un proyecto de ley determinado.

Denuncié en su momento que los parlamentarios no pueden contratar parientes y descubrimos que 32 diputados tenían a familiares trabajando.

La Cámara de Diputados no es representativa de la diversidad chilena, puesto que son muy pocas las mujeres parlamentarias. La nueva ley no resuelve el problema ya que se establece la obligación de tener candidatos de un mismo género, en hasta un 60%, lo cual no significa que 40% de los electos sean mujeres. Es probable que muchos partidos pongan a candidatas mujeres en distritos poco competitivos.

El Congreso tampoco cuenta con una presentación garantizada de los pueblos originarios.

Por último, es el Ejecutivo quien define la urgencia con la cual se tramita cada proyecto de Ley, lo cual atenta contra la autonomía del Congreso.

*Candidato presidencial 2017

Antonio Leal, ex Diputado: Falta de respuestas oportunas

El parlamento vive una crisis de credibilidad y confiabilidad. Uno de los aspectos estructurales de esta crisis está dada por la diferente velocidad de la vida de los ciudadanos, determinada por el mercado y la revolución digital de las comunicaciones, con la capacidad de las instituciones y, en particular, del parlamento, de entregar respuestas oportunas, de legislar a la velocidad de los acontecimientos y no después. La ciudadanía se mueve en términos digitales y la política, partidos, gobierno, parlamento, en términos análogos, lo cual crea la idea de la ineficiencia de las instituciones y del parlamento en particular. Tal vez, en la nueva constitución se debiera avanzar hacia un sistema unicameral lo que permitiría acelerar la legislación y de paso que el sistema fuera más representativo y más cercano a las diversas realidades. La democracia requiere, además, de mecanismos de horizontalización de las decisiones como los plebiscitos y la Iniciativa Popular de Ley. Mientras sectores del parlamento crean que los mecanismos participativos de la ciudadanía, una nueva horizontalización del poder del siglo XXI, son riesgosos para el control que las elites hacen de la cosa pública, el parlamento carecerá del apoyo y valoración ciudadana y las personas se sentirán ajenas, distantes, a su labor. Urge modificar también el extremo presidencialismo. Un parlamento debilitado en sus facultades aumenta la sensación de la población que “el pueblo en miniatura” es débil y que no cumple su rol de proteger, a través de la norma, a una ciudadanía que se siente víctima de los abusos de los grandes poderes económicos. Junto a ello se requiere mayor transparencia en la labor del parlamento y el comportamiento de sus miembros.

*Director Escuela de Sociología de la Universidad Mayor

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Comentario

WASHINGTON HERRERA

Las respuestas dadas por los ex Parlamentarios, que saben por experiencia propia como se legisla en el Parlamento, son toda una generación basada en una legislación de funcionamiento, de acuerdo al reglamento de sala, los temas son variados para ser tramitados en las salas de comisiones y luego votada en las cámaras, hasta ahí, sin problema,en el pronunciamiento, es donde comienzan los problemas, cual será la actitud ante una votación de un proyecto de ley, será a conciencia, estará de acuerdo a los intereses de los mandatarios, por la acción de los intereses de las instituciones, por los acuerdos entre sectores políticos o de las políticas del gobierno de turno,etc.
Los juicios emitido por los ex Parlamentarios, reflejan esa imagen de un Parlamento del pasado, en donde la dinámica a superado las expectativas de los Congresales, en tratar los proyectos según la visión que se tenga del tema tratado. Hoy como uno lo dijo, un ex, la información está al segundo, por lo tanto la determinación será mas objetiva, en la medida que se tenga el respaldo por su opinión, una mala decisión afectara a la comunidad cuando se tratan de leyes que afectan a la sociedad, y que decir de aquellas que son de intereses de grupos, las cuales no son del bien común, le encuentro la razón en perfeccionarse, hoy en día por los cambios, de culturas, de derechos legales, económicos, de salud, de comunicaciones y geopolíticos, etc. dejan poco margen al error y por esos se necesitan en el Parlamento representante de la sociedad, altamente preparados es sus profesiones de acuerdo a las necesidades del país.
No se necesita medidas disciplinarias, la vocación por el trabajo político es lo máximo para general confianza en la ciudadanía, y por eso los sectores políticos deben hacerse representar por lo mejor de su gente, para así tener la serenidad ante los debates en sala con altura de mira, el Parlamento en una Democracia, es para buscar salida consensuada y el bien común en primera línea.
Hoy en día tenemos grandes dificultades en la generación de confianza, lo ocurrido en los últimos años en que políticos han sido afectados, deberá pesar antes el cambio que se vislumbra en los próximos años, el cambio generacional esta a la puerta del Congreso, la reforma a la ley de elecciones, del Binominal por el Proporcional, hace incierta los resultados, espero que sea para mejor, y la ciudadanía no se equivoque por su decisión y el nuevo Parlamento, sea lo mejor para Chile.

martes 1 de agosto 2017 a las 03:20
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