A qué viene Francisco a Chile

viernes 7 de julio 2017
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Por segunda vez en la historia, un máximo representante de la Iglesia Católica visitará Chile. Dentro de siete meses la imagen del sumo pontífice en suelo nacional inevitablemente traerá a la memoria colectiva la visita de Juan Pablo II en 1987, y con ello los recuerdos de un dictador en La Moneda. La elaboración de la agenda del Papa Francisco ya está en marcha, en un contexto distinto y con conflictos diferentes, pero casi tan compleja como hace 30 años

Por Mate Guerra (corresponsal UE)

La política del Papa Francisco hacia Latinoamérica desde que asumió su pontificado ha sido intensa y sin pausa. Los conflictos internos de la Iglesia Católica vinculados a oscuras maniobras financieras y a cientos de denuncias por abusos a menores han golpeado la confianza de los fieles, y tiene que ser recuperada para subsistir. Es la tarea que se ha propuesto el Pontífice. 

Desde que asumió su papado, ha visitado Cuba, Ecuador, Paraguay, Bolivia, México, Brasil y en septiembre llegará a Colombia. Dejará para más adelante una visita a su país natal, Argentina. El próximo año estará en Chile, entre los días 15 y 18 de enero. Perú será visitado por el pontífice entre el 18 y 21 del mismo mes. 

El porteño Jorge Mario Bergoglio, de 80 años, de la cuna de la Compañía de Jesús -jesuita-, no sólo ha tenido que desarrollar una estrategia internacional para limpiar la imagen de la Iglesia Católica herida en su prestigio. El Papa Francisco también ha debido hacer frente a las intensas disputas internas dentro del Vaticano, y siempre teniendo a la derecha más conservadora de la Curia -Opus Dei y Los Caballeros de Colón-, como su adversaria más acérrima. 

Mientras más respaldo ha tenido de la comunidad internacional, más dura ha sido la batalla que ha tenido que librar al interior de la institución que representa. En febrero de este año, el Consejo de Cardenales se vio obligado a publicar una declaración sin precedentes y en la que deja de forma explícita “su pleno apoyo a la obra del Papa. Asegura su adhesión total a la persona del pontífice y a su magisterio”.

Carteles contra el Papa

La guerra interna en el Vaticano es cruenta y sin tregua. Tres son los ámbitos fundamentales sobre la mesa de los conflictos: los temas relacionados con las libertades individuales, los cientos de procesos por denuncias de abusos a menores y las oscuras cuentas de la economía en la Santa Sede. Una de las prioridades, ha sido intentar una limpieza financiera en el Banco Vaticano, institución sumergida en opacas transacciones y que desde Juan Pablo Segundo ha estado en las manos del Opus Dei. 

En 2014 el Papa Francisco anunció la creación de una instancia para revisar las cuentas del Vaticano, tan cuestionadas. La responsabilidad cayó en manos del primer revisor general Libero Milone. Pero en junio de este año, desde la Santa Sede se anunciaba la dimisión de este responsable sin que se diera explicación de las razones que lo apartaban del cargo. Tenía contrato hasta 2020 para poner orden en las finanzas vaticanas. Proveniente de la empresa privada, éste laico y financiero, encontró muros de contención en la tarea encomendada. Poco pudo auditar.

El Banco Vaticano se ha convertido en las últimas décadas en una máquina de hacer dinero de dudosa procedencia. Se trata de una institución que no responde a normas y leyes de la banca internacional, tal como se narra en el artículo de El Periodista “En nombre del dinero, amén” (ver www.elperiodistaonline.cl). La Curia romana ha gozado de un alto estándar de vida muy criticado por el Papa Francisco. De su mano ha llegado la austeridad, dejando fuera la moda pastoral de lucir extravagantes lujos, en vestimentas y viviendas. 

Las intrigas entre sotanas han llegado a las calles de Roma. La capital Italia amaneció, un día de febrero de este año, plagada de carteles con la cara seria del Papa Francisco y fuertes críticas a su pontificado. “Ha intervenido congregaciones, removido sacerdotes, ignorado cardenales, sin que se vea la luz de la misericordia”. Los afiches fueron retirados inmediatamente bajo la excusa de haber sido distribuidos sin pagar el impuesto previsto. La Gendarmería vaticana inició una investigación interna, pero hasta la fecha no se conocen las conclusiones. 

Frente las críticas, el Papa latinoamericano no se ha cansado de reconocer que en algunas estructuras de la Iglesia existe una atmósfera mundana y principesca. “No hay necesidad de convertirse en cardenales para creerse príncipes”. 

La tibia, pero primeriza apertura del pontífice frente a temas como el aborto, la homosexualidad y el divorcio, es otro de los flancos atacados por sus adversarios. “Quién soy yo para juzgar”, ha dicho dejando entreabierta la puerta a una realidad de la que, según asegura, debemos hacernos cargo. Declarado anticapitalista y crítico del sistema neoliberal que impera en el mundo, el Jefe de Estado del Vaticano es calificado como un Papa progresista, muy alejado de las posiciones más conservadoras que han llevado las riendas de la Iglesia Católica durante los pontificados de Juan Pablo II y Benedicto XVI. 

Latinoamérica

Convertido en un Papa viajero, la prensa especializada en temas religiosos compara el ejercicio de Francisco con el de Juan Pablo II. Este último, es dueño de una imagen más sacra, mientras que el actual, es considerado como un Papa más terrenal y cercano a la gente, que no duda en romper el protocolo. Lo divino y lo humano. 

Con una posición de abierta crítica al Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, el papa Francisco cuenta con un creciente prestigio entre los líderes mundiales y Jefes de Estado, especialmente en Europa y América Latina. Es partidario de la Unión Europea y contrario a cualquier tipo de muro que separe a los pueblos. Para el papa Francisco el nuevo colonialismo adopta diversas fachadas. 

Los países latinoamericanos “parieron dolorosamente sus independencias políticas. Es una historia dramática, llena de contradicciones. Los pueblos quieren ser artífices de su propio destino, no quieren injerencias, quieren que sus procesos sociales sean respetados. La paz se funda no sólo en el respeto de los derechos del hombre, sino también en el respeto a los derechos de los pueblos”. 

Pese a que las finanzas del Vaticano participan en la economía neoliberal, el Sumo Pontífice acusa a las instituciones financieras de fortalecerse hasta el punto de subordinar las economías latinoamericanas. “La imposición de las medidas de austeridad siempre ajusta el cinturón de los trabajadores y de los más pobres”.

Chile, el recuerdo

A sólo seis meses de 2018, de forma simultánea, el Vaticano, Perú y Chile, anunciaban la visita del Papa Francisco para enero próximo. En estos países, se encontrará con el presidente peruano Pedro Pablo Kaczynski -liberal- y con la presidenta en funciones de Chile, Michel Bachelet. 

En Perú tiene previsto llegar a las ciudades de Lima, Puerto Maldonado y Trujillo. La versión oficial indica que la meta del pontífice será llevar un mensaje paz, unidad, justicia y reconciliación. El pueblo peruano mantiene un índice de pobreza superior al 20 por ciento, más de seis millones de personas. Según un informe de la Ong Oxfam, el grueso de la recaudación impositiva del Estado proviene de impuestos indirectos que gravan indiscriminadamente a los ciudadanos. 

Más de un 80% de los peruanos se identifica con la religión católica, que es parte medular en la cultura peruana. Según la Constitución, el Estado aporta su colaboración a la Iglesia, que se beneficia de exención tributaria. La presencia de esta corriente religiosa domina la educación escolar, por encima de cualquier otra creencia. 

Antes de ir a Perú, el Papa Francisco cumplirá una agenda en Chile, donde el tema migratorio está protagonizado por más de 130 mil inmigrantes peruanos que han cruzado la frontera en busca de mayores posibilidades de subsistencia. Es la mayor colonia de trabajadores extranjeros en suelo chileno. 

La llegada del Sumo Pontífice estará, sin temor a la equivocación, marcada por el recuerdo de la visita que en 1987 hizo Juan Pablo II, en el último lustro de la dictadura militar. La imagen del Jefe de Estado del Vaticano junto al dictador Augusto Pinochet en el Palacio de La Moneda dio la vuelta al mundo. La historia oculta de aquel hecho indica que Juan Pablo II fue víctima de una encerrona. Las dudas hasta el día de hoy prevalecen. 

Lo que sí es cierto es que en Chile, el Papa Francisco se encontrará con un reducto importante del Opus Dei. Se trata de una congregación que representa el ala más conservadora de la Iglesia y muy crítica con las políticas llevadas a cabo por el Pontífice de origen argentino. En Chile el Opus Dei cobró especial protagonismo desde tiempos de la dictadura en aspectos económico, social y político.

El papa Francisco visitará las ciudades de Santiago, Iquique y Temuco, donde el conflicto con la comunidad Mapuche, después de siglos, sigue pendiente y ardiendo. “Lo principal en el sur es el pueblo originario, tomar vínculo con los mapuche. Yo creo que lo de Temuco es un buen problema y que va a ayudarnos a reflexionar desde los mensajes que el Papa nos va a dar. Capaz que él nos pueda ayudar y dar un empujón para dialogar distinto. La acción pastoral del Papa impacta políticamente”, señaló Benito Baranda, coordinador de la visita papal, en El Informante de TVN.

Según algunos estudios, entre ellos uno de Adimark, en la última década el porcentaje de católicos en Chile ha pasado de un 70 a un 59 por ciento de la población. De ahí que no se espera que el Pontífice pretenda influir en una agenda, llamada valórica, que considera entre otras cosas la interrupción del embarazo en tres causales (violación, inviabilidad del feto y peligro de vida de la madre) y el matrimonio igualitario. Su misión, más evangelizadora, pretenderá sacar a la jerarquía eclesiástica del enclaustramiento en que se encuentra desde que Hamilton, Cruz y Murillo la arrinconaran por su inacción o derecha complicidad con las actuaciones de Fernando Karadima. La idea, seguramente, será pensar el rediseño de una cúpula que, en menos de dos décadas, dilapidó el prestigio ganado durante la dictadura y se alejó de los fieles

Abusos 

La polémica en torno a los abusos a menores en Chile por parte de religiosos católicos será otro punto sensible al que deberá hacer frente el Jefe de Estado del Vaticano. La nominación de Juan Barros en la diócesis de la ciudad sureña de Osorno ha conllevado intensas protestas. Barros, uno de los hombres de confianza de Fernando Karadima, un religioso condenado a reclusión y al impedimento de ejercer su ministerio por abusador sexual. La defensa que realizó Francisco en Roma puede acarrearle más de un dolor de cabeza al Pontífice si los fieles de Osorno deciden trasladarse los casi 300 kilómetros que los separan de Temuco para enrostrarle su enojo al argentino Bergoglio.

El periodista italiano Emiliano Fittipaldi, en su último libro “Lujuria”, critica duramente al Papa Francisco. Lo acusa de no haber hecho lo suficiente contra los abusadores sexuales. En más de 200 páginas, Fittipaldi denuncia que en el Consejo de Cardenales -C9-, encargado de apoyar y guiar al Papa en el Gobierno de la Iglesia, está integrado por cómplices o encubridores de los pederastas. El periodista pone como ejemplo al Cardenal chileno Francisco Javier Errázuriz Ossa.

Se estima que se han interpuesto más de dos mil denuncias contra pedófilos de la Iglesia Católica. Al estancamiento de estas demandas, el Sumo Pontífice “lamenta” no tener más medios para combatir estos delitos en la Iglesia. 

Para el Papa Francisco “La iniquidad genera violencia y no habrá recursos policiales, militares o de inteligencia capaces de detenerla”. Es lo que él llama el colonialismo ideológico. Por eso el capellán de Techo, Juan Carlos Beytía, espera que pueda “hacer algún tipo de cuestionamiento a nuestro modelo económico, que lo ha hecho en otras ocasiones, y que pudiera llevar el modelo hacia sus consecuencias más graves, como el individualismo”.

En enero lo tendremos en Chile, país que ha cambiado muchos desde que estuvo el último Papa, pero que ya entonces, en pleno Estadio Nacional, le dijo que No a gritos al Pontífice cuando quiso imponerle una idea conservadora. Hoy, a seis meses de su llegada, Francisco sabe que debe cuidar sus palabras, interrogantes y actuar con mucho tino para sacar del aislamiento a la jerarquía local de la iglesia con sede en Roma.

RECUADRO 

A qué viene Francisco II

Hoy el nuevo papa anuncia visita ¿Vendrá realmente a decirnos algo que no sepamos los chilenos? ¿Sus consejos podrán traspasar la línea de lo obvio y políticamente correcto tratándose de una ‘autoridad moral’?.

Por Rodrigo Reyes S.

El mundo ha cambiado demasiado en estos últimos 30 años. Todavía Roger Waters no cantaba en el muro de Berlín cuando Juan Pablo vino a Chile; la frontera de hormigón aún permanecía erguida separando al mundo en dos proyectos excluyentes. Aquí vivíamos un clima de crispación por el endurecimiento del régimen ante la tibia, aunque decidida protesta de la ciudadanía demandando democracia. En la época, más del 80% de declaraba católico y aún, pese al surgimiento del Opus Dei a las faldas de la dictadura y la toma de posesión de la UC por parte de los sectores más reaccionarios de la Iglesia, ésta todavía inspiraba un cierto respeto por la magnífica labor realizada por un sector de ella que defendió con valentía a decenas de miles de compatriotas perseguidos.

Este nuevo papa anuncia visita, en un contexto histórico tan distinto que casi ninguna comparación es posible. Desde la llegada de Bergoglio al trono romano, se ha especulado acerca del carácter revolucionario de su mandato: un cura sencillo, alejado de los lujos papales, un cardenal latinoamericano puesto para renovar la Iglesia, para salvarla de las oscuras manos de la mafia vaticana incrustada en todos los recovecos de palacio, en fin, un jesuita dispuesto a quebrar huevos. Sin embargo, se ha visto poco de aquello. Todavía no se distinguen los cambios de fondo de la Iglesia. Tampoco las diferencias en la estructura de gobierno de la Santa Sede, apenas unos discursos amables por allá y por acá, la instalación de ciertas ideas nada nuevas y tan comunes como la necesidad de tener economías más solidarias, de mejorar las relaciones interreligiosas o la promoción del diálogo entre los pueblos, sin embargo, en temas como el matrimonio homosexual, la posición acerca del aborto o del origen de los abusos sexuales al interior de la Iglesia, no se ve un cambio decisivo. Hasta ahora quizás la mayor novedad sea plantear la idea que el Big Bang es perfectamente compatible con la de la Creación.

En un mundo tan secularizado donde los valores de la paz, la caridad y el respeto a los DD.HH. no son patrimonio exclusivo de las iglesias; el papado no volverá nunca a tener la importancia, al menos la importancia mediática, que por años gozó. La imagen icónica casi posteril del papa polaco con toda esa carga de ser tanto representante de Dios como de los obreros católicos oprimidos por el estalinismo ateo es hoy pieza de museo. El Papa, que derribó el Muro antes que Waters, que negoció con Occidente y Oriente la instalación de un nuevo paradigma, que saludó a la feligresía desde el balcón de Pinochet en ese distante 2 de abril de 1987 fue el mismo que pavimentó el camino de Josemaría al sitial de los santos y consagró urbi et orbe el neoliberalismo salvaje del que hoy la misma Iglesia dice criticar.

Según estadísticas de la propia Iglesia, actualmente sólo un 59% de los chilenos se declaran católicos, lejos junto a Uruguay, el país menos confesional del continente, pese a que muchas de las instituciones públicas todavía viven como si la Constitución de 1925 no hubiera sido promulgada. Incluso un gran porcentaje de esos mismos católicos estuvo a favor de una ley de divorcio, es partidario de la despenalización del aborto en sus tres causales, y no sólo ha condenado enérgicamente los abusos sexuales cometidos por sacerdotes sino también cuestionado el rol que desempeñó la jerarquía al encubrir, minimizar o desatender los hechos tras las denuncias realizadas.

Hoy el nuevo papa anuncia visita ¿Vendrá realmente a decirnos algo que no sepamos los chilenos? ¿Sus consejos podrán traspasar la línea de lo obvio y políticamente correcto tratándose de una “autoridad moral”? Es decir, ¿habrá algo más que frase hechas y lugares comunes respecto de qué hacer con los inmigrantes o cómo resolver el conflicto que el Estado de Chile tiene con el pueblo mapuche? ¿Traerá propuestas concretas dignas de escuchar, proyectos específicos para enfrentar esas crisis?

Pareciera que la expectativa de mucha gente es que la sola venida del pontífice permitirá resolver estos problemas como si el Espíritu Santo se posesionara en la voluntad de nuestros gobernantes para encontrar soluciones mágicas para asuntos tan complejos. Si fuera así, ya no habría guerras, sólo paz en Medio Oriente Medio, no habría más corrupción en México, no morirían inmigrantes tratando de entrar a Europa en frágiles canoas, Corea del Norte pediría perdón.

No Francisco. Gobernar es difícil. Mejor encárguese usted mismo de sus asuntos, allá en su reino absoluto, donde las mujeres no votan, donde no hay pobreza, pero sí ladrones, donde la caridad siempre empieza por casa, donde el oropel no sirve para satisfacer las infinitas necesidades de sus parroquianos, donde ni siquiera detentar la representación del mismísimo Dios en la Tierra sirve de bálsamo para evitar la injusticia, la guerra y el abuso. Como usted ve Francisco, gobernar no es fácil. Siempre es otra cosa con guitarra. 

 

 

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Comentarios (2)

WASHINGTON HERRERA

Que se puede decir ante una visita importante a nuestra casa, 2

viernes 14 de julio 2017 a las 00:06
1
WASHINGTON HERRERA

Bien venido no mas, su figura se acrecienta a medida que pasa el tiempo, los católicos sin trabas y tolerantes con sus semejantes, ven en su pastor en alguien en quien confiar, desde Juan XXIII, no teníamos un pastor que interpretara el clamor por la conducción de la iglesia en los continentes que esta es reconocida, se que no a estado la miel sobre hojuela, a tenido serias dificultades y conflictos de orden interno, los intereses de grupos son evidentes, mas que viene del continente americano, no interpreta los intereses de una curia tradicional asentada en los países europeo por siglos.
Según este Art, nos da a conocer la serie de conflictos de orden valóricos y material, cual a sido la posición ante estos problemas, fue de enfrentarlos y buscar la salida menos riesgosa para su imagen, especialmente a lo que atañe a la conducta de sus pastores, de aquellos que confían en su integridad y no dejarse influir y conciliar con aquellos que ocultan la mugre bajo la alfombra, me parece muy bien que las señales que emite, trascienden en la actitud del clero a nivel universal, el legado de Cristo esta en buenas manos, y sus acciones serán reconocida en el futuro.
En cuanto a la visita a nuestro país, será a lo mejor de reconciliación de nuestro pueblo, esta aún dividido por los hechos del pasado y por las reformas implementadas y en estudios a vuelta de la democracia, como también de la actuación de algunos representante de la iglesia, pero no se debe dramatizar, la iglesia en nuestro país sigue siendo grande un 60%, todavía cree en sus postulado y la respeta, su visita estará enmarcada en tres regiones, y para mi la señal que de en la Araucanía, será importante, el reconocimiento al pueblo Mapuche, como Etnia valórica del pueblo chileno, será fundamental para encontrar la paz entre lo habitantes de esta región en conflicto, desde la conquista por los españoles. Santiago será un reencuentro de la iglesia con su pueblo chileno, después de la venida de Juan Pablo, en donde muchos perdieron el miedo, para pedir Democracia, los jóvenes para creer en el mensaje de “Amor que es más fuerte”, y los pobladores, por su desgracia de ser pobre. Antofagasta, esta pasada por esta región será reencontrarse con los pueblos olvidados, y en busca de mejor destino de aquellos que en sus países no hay respuestas a sus necesidades, y comparar las características geográficas de nuestro país, ya que el conoce nuestro Chile.
Bien por el, que sea el mensajero de la buena nueva, que seamos mas tolerantes, que no es necesario llegar al enfrentamiento, el dialogo entre nosotros es fundamental para crecer como seres humanos.

viernes 14 de julio 2017 a las 01:21
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Los Comentarios se han cerrado.

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