Gasto y compras militares: Obsesión por el secreto

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Portada julio 2016 258Aceptando el dudoso argumento de que la reserva sobre las compras de material bélico es necesario para proteger la Seguridad Nacional, no se justifica la extensión del mismo a los costos y las condiciones financieras de esas adquisiciones, algo que incluso iría contra el sistema democrático.

Por José Higuera

La revelación del “Milicogate”, el escandaloso desfalco que tuvo lugar al interior del Ejército, donde empleando facturas falsas por material o servicios inexistentes -y sin que se ejerciera control interno alguno porque la superioridad así lo había dispuesto- se habría sustraído montos que sumarían al menos 10 millones de dólares, ha generado nuevos cuestionamientos hacia la Ley 13.196 o Ley Reservada del Cobre, de donde habrían provenido los fondos defraudados.

Frente a eso, el gobierno y las FFAA han insistido en defender el secretismo que rodea el gasto militar y las compras de material bélico, justificándolo en la reserva que exigiría la ley y sumando a eso el argumento de la Seguridad Nacional.

Sin embargo, ello no resiste mucho análisis, porque la disuasión, que es la misión prioritaria en tiempos de paz de la Defensa y las fuerzas armadas, requiere que las capacidades militares sean evidentes para los países a que se quiere disuadir, lo que en Chile no ocurre debido a la obsesión por el secreto.

Por ejemplo, la Fuerza Aérea ha adoptado como política no mostrar fotografías del sistema de defensa aérea NASAMS, y cuando uno de los lanzadores de misiles del sistema apareció en tercer plano en una fotografía subida al sitio institucional, se apresuró a retirarla. Una conducta incomprensible y hasta risible, porque en internet abundan fotografías de alta calidad del NASAMS, y además ya era sabido que dicho sistema de arma estaba en servicio en Chile, incluyendo que la venta a nuestro país de los misiles y otros componentes estadounidense de ese sistema de arma de origen aparece en documentación pública del gobierno de los EEUU.

Y lo mismo se puede decir de la mayoría de las plataformas y sistemas de arma que poseen nuestras fuerzas armadas, que son también adquiridos mayoritariamente en el extranjero.

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Comentarios (13)

Del autor

El libro de Morley y McGillion es excelente, por lo cual también lo recomiendo ampliamente. El único pero es que sólo está disponible en inglés, aunque valdría la pena que LOM o alguna otra editorial nacional publicase una traducción al castellano en Chile.
Lamentablemente, la historia oficial de Chile está plagada de mitos y mentiras, que son tantas que con ellas se podrían llenar decenas o centenares de libros como la Historia Secreta de Chile de Jorge Baradit. El Chile oficial es una gran fantasía..

viernes 5 de agosto 2016 a las 09:52
1
Alonso

Ya lo habrán dicho, pero no está demás reiterarlo: ¿Cuanto y como afecta a nuestra seguridad, sobre todo en el contexto en que nuestros vecinos (todos) tienen estrechos lazos militares con Rusia?

En las paginas y foros militares de la web casi hay consenso de que Rusia superó por zancadas a USA y la NATO en técnica militar. Mientras tanto, acá se sigue comprando según coacciones políticas y quizás sobornos y, quizás, materiales obsoletos…

martes 13 de septiembre 2016 a las 20:57
2
Alonso

…Y todo ello sin perjuicio del daño que produce a la moral de las tropas (¿o esa es la idea?)…

martes 13 de septiembre 2016 a las 21:00
3

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