Ayer, hoy y mañana todos somos Charlie Hebdo

jueves 8 de enero 2015
|

charlie_hebdo_antireligionPudieron haber sucumbido ante el peligro y dejarse paralizar por el miedo. No lo hicieron. En una actitud admirable, siguieron adelante con su propuesta de un periodismo inspirador contra el fanatismo. Desde el humor y la genialidad alentaron cada semana a los franceses a que mantuvieran viva la llama de “Liberté, égalité, fraternité”.

El Periodista

La frase cobra valor porque cuando se afecta, atenta, agrede o asesina a un periodista no es solo una acción contra la víctima circunstancial. Es hacia toda la sociedad. Nuestro ordenamiento requiere de una prensa libre e independiente, que pueda realizar su trabajo en las mejores condiciones de libertad, con el objeto de ser la voz en un debate pluralista y develar los secretos que se esconden en los armarios del poder. No hay democracia sin libertad de prensa.

Hoy, en el desempeño de esa libertad, hemos visto morir a periodistas y dibujantes, también a personas que trabajaban en el semanario Charlie e, incluso, a los policías que los cuidaban por las amenazas recibidas por ejercer el derecho a informar sin limitaciones.

Las víctimas de Charlie Hebdo pudieron haber sucumbido ante el peligro y dejarse paralizar por el miedo. No lo hicieron. Por el contrario, en una actitud admirable, siguieron adelante con su propuesta de un periodismo inspirador contra el fanatismo. Desde el humor y la genialidad, con miles de ejemplares en las calles, alentaron cada semana a los franceses a que mantuvieran viva la llama de “Liberté, égalité, fraternité”, lema que ha inspirado a la humanidad para avanzar con dignidad.

Su ejemplo debe ser asumido hoy por quienes ejercemos el periodismo para que ni las condiciones del mercado, ni las presiones o el miedo, impidan realizar el trabajo que la sociedad nos encomendó. Abrir el debate, estimular el pensamiento crítico, denunciar las irregularidades y advertir sobre aquello que no está bien, es una misión que genera enemigos. Sin duda y eso lo demuestra con creces el atentado en París. Pero siempre son muchos más los agradecidos, aquellos amigos silenciosos, que a veces ni siquiera saben cuánto los benefició un artículo periodístico de denuncia.

A todos ellos, los que hoy salen a las calles, a los que se congojan frente a las imágenes que llegan desde Francia, a los que dicen “Je suis Charlie Hebdo”, los convocamos a seguir adelante con el ejemplo de Stéphane Charbonnier (Charb) y sus colaboradores, para que su legado no se diluya o sea aprovechado por aquellos que usan estos hechos para acarrear más agua a los molinos de la intolerancia o el terror.

El periodismo es el mejor oficio del mundo. En su ejercicio, cientos de profesionales mueren cada año. Pero otros tanto se levantan en su nombre. Es tarea de todos, en cada lugar del mundo, proteger a aquellos que desempeñan esta labor, por la “Liberté, égalité, fraternité”, por Charlie Hebdo, por la democracia. Por nosotros mismos. Y por los que vendrán.

Comparte:

Comentario

hernan

L’hypocresie est un hommage que le vice rend à la vertu.
La Rochefoucauld.

sábado 17 de enero 2015 a las 15:18
1

Los Comentarios se han cerrado.

.

.

.

.

.

.

.